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El insomnio, querer y no poder dormir
POR JOAQUIN ORAMAS
LAS
personas mayores, jubiladas o no, el resto de los
trabajadores sometidos a la tensión de la vida
diaria, estudiantes preparándose para exámenes y
otras personas se ven afectadas frecuentemente por
el insomnio.
Sólo
los que sufren este mal saben lo desesperante que
puede ser querer dormir y no poder.
Todos
tenemos que dormir las horas necesarias si queremos
prolongar la existencia, incluso quienes aspiren a
alcanzar los 120 años. Esta necesidad forma parte
del estilo adecuado de vida.
Los
especialistas que estudian las causas del insomnio
señalan entre los factores más comunes el alcohol,
las pesadillas, depresión, problemas familiares,
condiciones de vida y ambientales, enfermedades,
cambios en los hábitos de dormir, medicinas,
sustancias, estrés, ruidos.
Existen
distintos tratamientos para aliviar el insomnio,
pero los facultativos son los encargados de orientar
la solución. Si el problema es grave que puede
afectar de forma negativa la vida diaria del
paciente, lo recomendable es acudir rápidamente al
médico para lograr una curación del problema.
Sin embargo, no resulta ocioso hacer algunas
aclaraciones sobre este padecimiento.
La
ingestión de alcohol, al contrario de lo que mucha
gente piensa, no ayuda a dormir bien. Todo lo
opuesto. Si toma demasiado alcohol por la noche, no
sólo dormirá peor sino que corre el riesgo de
mezclar resaca con cansancio al día siguiente.
A veces
sufren el insomnio las personas que padecen asma,
colon irritable, apnea del sueño, alergias,
obesidad, ansiedad, hipertensión, entre otras.
Muchas veces no duermen por los efectos físicos de
su afectación, por ejemplo, dificultad al respirar o
la tos, o bien por los efectos psicológicos como
consecuencia del padecimiento.
ALGUNAS
ACCIONES UTILES PARA EVITAR EL INSOMNIO
Tomar
un baño caliente es una forma excelente de relajar
su cuerpo y su mente. Es importante que el agua no
esté demasiado caliente, para que el cuerpo no se
agote. Un masaje relajante puede ayudarle a
tranquilizarse y evitar el trastorno de no poder
dormir. Es importante que el masaje, suave y lento,
se centre en la espalda, la nuca y la cabeza para
eliminar la tensión de los músculos.
También
se pueden combinar
técnica de relajación con el
masaje. Poner música suave para dormir con mayor
facilidad, remedio tan recomendado para los bebés,
funciona en los adultos.
Otros
se resuelven comiendo algo ligero antes de dormir,
aunque se deben evitar ciertas sustancias como la
cafeína (té, café, chocolate y bebidas tipo cola,
alcohol y el tabaco).
Las
personas con labor intelectual y sedentaria sufren
más del insomnio que las de trabajos con mayor
esfuerzo físico.
Para
dormir bien, no es suficiente que la mente se canse
durante el día, el cuerpo también necesita sentirse
cansado. Sólo 15 minutos de ejercicio cotidiano
proporcionará al cuerpo la actividad física y el
oxígeno que necesita para relajarse y dormir mejor.
Si es capaz de hacerlo durante 30 minutos, pues
mucho mejor. No tiene que ser un deporte especial,
un paseo de media hora todos los días supone una
excelente forma de hacer ejercicio.
También
dormir boca arriba ayuda porque dicha postura
favorece el descanso de todos los órganos. Si
necesita dormir de lado, se recomienda que sea del
lado derecho para evitar que los pulmones, estómago
e hígado hagan presión sobre el corazón. Debe evitar
dormir boca abajo ya que esta postura presiona a
todos los órganos internos, dificulta
una respiración profunda
y produce dolor de cuello y espalda.
Si ha
dormido muy mal durante la noche, lo más natural es
que se sienta cansado por la mañana y le cueste
levantarse. No obstante, lo peor que puede hacer
para curar su insomnio es quedarse durmiendo hasta
tarde.
Debe
levantarse temprano por la mañana, a la misma hora
de todos los días. Para los trastornos de sueño lo
mejor es buscar la rutina y acostarse con el cuerpo
y la mente cansados.
Después
de una mala noche, en ningún caso debe dormir la
siesta. Intente mantenerse activo durante todo el
día como mejor pueda, y acostarse a una hora
razonable.
El
organismo funciona mejor si mantenemos un horario
estable de levantarse, comer y acostarse.
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