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La historia que me ha tocado vivir
ANA MARGARITA GONZÁLEZ
Tomado de Trabajadores
“Una vez sentí
que alguien me tocó el pelo mientras cocinaba. Sentí
las manos de Gerardo. Otro día tuve un sueño
bellísimo con él, me dio mucha vitalidad, y cuando
le comenté esos dos momentos, a él le habían
sucedido cosas parecidas en la prisión. Habíamos
soñado cosas diferentes, pero con la misma base, que
era el reencuentro. Son cosas que te conmueven o te
estremecen, pero estás consciente de que ambos seres
están vivos, de que ese amor está vivo”.
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“Las cartas de Gerardo
requieren toda la atención,
como si estuvieras
conversando con él”.
Foto: EDDY MARTIN
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Los ojos de
Adriana Pérez se humedecen cuando revive esos
sueños, por más que Gerardo le pide como único
regalo “no estés triste, no te dejes caer, porque
aunque el día sea cabrón para nosotros hay que
buscar la parte positiva”.
“Yo extraño todo
de Gerardo, pero hay dos cosas muy grandes: el beso
en la frente y su sonrisa. No he aprendido a vivir
sin eso”.
¿Cómo es tu
relación con él?
“Me cuesta
trabajo definirla. Tratamos de hacerla normal a
pesar de la lejanía, mantener las ilusiones, los
planes, contarnos todos los detalles de nuestras
vidas. Vivo en función de su regreso, y aunque
sepamos que puede estar lejos, o quizás la vida nos
sorprenda y esté más cerca de lo que pensamos, la
propia situación legal hace que esta relación se
mantenga viva, no sólo por el recuerdo sino también
para el futuro.
“No es lo mismo
cuando uno de los dos está molesto por algo, o
estamos viviendo un momento difícil como el actual,
por la espera del resultado de la apelación. Eso
mantiene los nervios en un desequilibrio constante,
pero no faltan una carta, una postal, una palabra de
aliento, un regaño, una crítica...
¿Ustedes se ponen
bravos?
Claro. Las
personas idealizan a los héroes, pero ellos son
seres humanos, hombres con defectos y virtudes, con
esposas que también tienen defectos y virtudes, y
una relación por muy armoniosa que sea siempre
conlleva diferencia de criterios. Cada uno defiende
su punto de vista sin que eso nos lleve a un abismo.
¿Recuerdas la
última vez que te regañó?
Hace un par de
días. Yo consideré que no me merecía este último
regaño: él me pidió que llamara por teléfono a una
anciana de Cienfuegos que le escribe, y le dijera
que le había enviado dos o tres cartas con una
fotografía para, si demoraban, que supiera que
estaban en camino, porque quería saber si la
correspondencia que le mandaba le estaba llegando...
“Yo no pude
comunicarme con la señora y le mandé el recado con
otras amigas de Gerardo que sí reciben la
correspondencia. Yo tuve muchas cosas más que hacer
y no volví a llamarla, y Gerardo recibió una carta
de ella donde se quejaba, pues a pesar de escribirle
con mucha dificultad a causa de la artritis de sus
manos, no había recibido respuesta.
“Gerardo me
reclamó porque él había tenido la precaución de no
lastimar a esa señora, me había rogado que la
llamara. Primero me sentí dolida, luego entendí que
él está muy lejos para hacerle llegar a esa anciana
todo el cariño y el afecto que siente por ella. Me
utilizó de puente y le fallé. Me decía en una carta:
‘no te estoy descargando, simplemente te estoy
comentando lo que yo sentí, y siempre se puede
más’. Gerardo me regaña porque me ha tratado como
una niña siempre y yo lo trato a él igual”.
¿Cómo te llegan
tantas muestras de solidaridad?
“Me llegan de
muchas maneras, pero la espontánea, esa que recibo
de la gente en la calle, de alguien que me reconoce
al pasar y se acerca a mí con alguna muestra de
entrega, con un gesto, una mirada, un beso, un
abrazo... o quienes te dicen ‘sentimos mucho lo que
están pasando’, ‘estamos orando por ustedes’,
‘confiamos en que van a tener hijos’, ‘yo tengo
nietos que podrían ser como sus hijos’ hacen que por
momentos las lágrimas me broten. Esos gestos llegan
muy hondo”.
Tantas
actividades juntas, ¿...?
He tenido que
aprender a vivir con todas las responsabilidades,
los deberes y con esta parte de la historia que me
ha tocado vivir. No estoy adaptada a la vida
pública, a llevar la condición que el pueblo me ha
dado. Tengo la ventaja de recibir todo ese apoyo, de
demostrárselo a Gerardo, a cualquiera del resto de
los familiares y eso es una bendición, no nos queda
otra alternativa, porque el Gobierno de Estados
Unidos nos obligó a ser voceros de la causa de los
Cinco. Entonces, echas atrás todo lo que pueda
representar cansancio, agobio, tormento,...”
¿Y tu vida
laboral?
“Mi vida laboral
es un conflicto, quisiera dar mucho más de lo que
doy, pero tengo que llevar todo a la vez, es una
limitación temporal y mis compañeros lo saben, me
apoyan y tienen todo mi reconocimiento.
¿Recuerdas el
último día que viste a Gerardo?
“Yo sabía que se
iba de viaje de trabajo, nunca pensé que esa era la
última vez por un largo tiempo. No lo puedo olvidar:
“fue la última vez que nos miramos, el último beso,
el último abrazo. Gerardo siempre me decía ‘vamos a
vivir el día como si fuera el último’, y eso nos
enseñó a aprovecharlo todo, por mínimo que fuera. Su
intención era que yo lo tuviera presente en cada
momento de mi vida, y así es”.
¼ ¿es celoso?
“Muchísimo. Más
que celoso es posesivo, sin que conlleve una crisis.
Tiene mucha confianza, pero no concibe nada que
pueda rozarme sin que él esté consciente, cada
detalle de mi vida, de mis pasos, porque es la forma
de estar presente.
“Él me dice: ‘tu
eres mi reina, mi niña, mi mujer, mi bonsai’, pero a
veces yo protesto y él riposta, ‘si no te puedo
llamar mi reina, ni mi niña, ni mi mujer, cómo te
llamo entonces, chica’. Todo es en broma, pero no
hay duda de que yo soy de Gerardo, como Gerardo es
mío.”
¿Cómo eludes que
un hombre te enamore, que te digan piropos...?
“No creo que me
miren con otros ojos que con los de admirar a
alguien que dedica su vida a un hombre. No es sólo
el respeto por mí, es el respeto a Gerardo. No te
puedo negar que en algún momento escucho un elogio,
una exclamación, pero siempre hay alguien que dice:
‘es la esposa del héroe, de uno de los héroes.”
¿Y los hijos?
“Nuestra relación
se ha alimentado de muchas cosas buenas. Gerardo no
se alejó de mí porque quisiera, se alejó por ese
gran amor que siente por la humanidad. Era
sacrificar un amor por un gran amor, del que también
yo soy parte.
“Conservamos una
esperanza en la apelación de Atlanta y que todavía
yo esté apta para asumir una maternidad, confiamos
en que eso pueda ser de manera natural... Otra
decisión habría que tomarla en un momento
determinado y la afrontaremos.
“Lee, mira lo que
Gerardo me dice: ‘Lo nuestro se va a resolver, no
sabemos cuando, pero si tú decidiste seguir montada
en la bicicleta, mientras no decidas bajarte, tienes
que darle a los pedales y tratar de ver lo bonito
del paisaje... no vamos a ser el único matrimonio
que no tenga hijos y no por eso dejaremos de ser
felices’. “
¿Y si Gerardo
entra ahora por la puerta?
“Soy una persona
muy optimista, pero no dejo de ser realista. Esa es
una de las cosas que trato de no soñar. Yo no sueño
con el encuentro, yo quiero vivir el encuentro tal y
como suceda.
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Ginebra: otra
oportunidad para reclamar justicia
El 61 Período
de Sesiones de la Comisión de Derechos Humanos
será la tercera oportunidad para que familiares
de los Cinco antiterroristas cubanos
injustamente encarcelados en Estados Unidos
denuncien las violaciones cometidas contra
ellos, durante un proceso legal que dura más de
seis años, dijo a Trabajadores, Adriana Pérez,
esposa de Gerardo Hernández, quien se encuentra
en estos momentos en Ginebra.
“Nosotras
esperamos encontrarnos allí con todas las
relatorías, será una oportunidad para revisar
los resultados de los reclamos anteriores sobre
el tema. Denunciaremos nuevamente la negativa de
visas para Olga y para mí, así como la
prolongación de esa gestión para el resto de los
familiares.
“El caso de
los Cinco no ha tenido el lugar que merece en
una discusión dentro de esta Comisión. Nos
corresponde a los familiares alcanzar el punto
máximo hasta que se logre total justicia para
ellos y para nosotros”, puntualizó.
“La Comisión
de Derechos Humanos no es la meca de los
derechos humanos como alguna gente piensa, todo
lo contrario, es un lugar subordinado a los
intereses del gobierno norteamericano, y eso
impide que se haga justicia”, concluyó. |
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