DE
LA PRENSA NACIONAL
En el reverso de la sonrisa
•
En Polonia se efectuó la 17ª edición de la Olimpíada
Internacional de Informática • Dos jóvenes
villaclareños, en representación de Cuba, resultaron
la mejor actuación iberoamericana en la justa
NO fue nada
fortuito. Tampoco la gran sorpresa. Simplemente el
resultado de varios años de trabajo, iniciado cuando
todavía estos muchachos no acababan de entender del
todo lo que era una computadora, y mucho menos,
sospechaban que sus vidas estarían ligadas para
siempre a una pantalla llena de raros simbolitos.
Daniel Rodríguez
Sánchez, quien por segunda vez repitió la medalla
plateada, comenzó siendo un aguzado devorador de
softwares educativos en un Joven Club de la
provincia de Villa Clara, en el centro de la Isla.
Llegó a integrar la preselección nacional mientras
cursaba el noveno grado. Una iniciación muy parecida
tuvo David Cuéllar Morales, bronce en ésta, su
primera lid de este tipo.
En Polonia se
dieron cita 275 estudiantes de 76 países, en todos
los casos menores de 20 años. La competencia duró
dos días. Durante cada jornada debían resolver tres
problemas en un máximo de cinco horas, con un valor
de 100 puntos, hasta sumar los 600 que otorgaban el
oro. Los cubanitos lo hicieron bien. Pudieron
codearse con los chinos, europeos y norteamericanos,
los de mejores resultados históricamente.
Cuatro meses
duró la preparación final en varios centros
educacionales de la capital cubana. Aunque los
equipos por naciones pueden llegar a tener cuatro
integrantes, en el caso cubano ha habido cierta
inestabilidad por dificultades para obtener todas
las visas, pues hay calidad para completar siempre
la nómina.
Francisco
Hernández González, el entrenador, ha resultado en
los últimos años el hombre clave en la
incuestionable supremacía villaclareña durante los
encuentros nacionales de computación, y a la vez,
una presencia indispensable en las preselecciones a
ese nivel, con vistas a importantes competiciones,
como la recién finalizada.
A él se le
atribuyen las ideas más acertadas en materia de
entrenamiento. Y si la modestia cediera un tanto,
quizá reconociera su implicación directa o indirecta
en las cinco medallas de plata y 24 de bronce
alcanzadas por nuestro país desde la primera
Olimpíada de este tipo, en 1989. Pero sólo fue
posible arrancarle un “nosotros tratamos de captar
desde bien temprano a niños con aptitudes para la
Informática. Ese es, a mi juicio, lo primero que ha
garantizado el éxito de la provincia. Luego viene el
seguimiento, y finalmente, el ingreso al IPVCE,
donde reciben, además, la ayuda de ex concursantes
que ahora estudian en la Universidad”.
Francisco
valora, asimismo, el oportuno apoyo recibido por la
dirección del Instituto Preuniversitario de Ciencias
Exactas, Ernesto Che Guevara, de esa provincia, al
facilitar las condiciones indispensables para el
ejercicio informacional (computadoras, horarios
preferenciales en los laboratorios, entre otras), y
la búsqueda constante de vías de superación para
estudiantes y profesores.
“En este mundo
de la Informática las cosas cambian todos los días.
A veces nos falta el último libro, la nueva
teoría..., pues la calidad de la máquina no lo es
todo. En el 1999, por ejemplo, participamos con
cuatro estudiantes —villaclareños todos—, por el
mundo ya andaban las Pentium, y nosotros todavía
teníamos unas Ltel compradas en 1986. Fue nuestra
mejor actuación: una medalla de plata y tres de
bronce.”
Tanto Daniel como David estudiarán Cibernética en
la Universidad Central de Las Villas, a partir de
este nuevo curso. Francisco continuará con el
entrenamiento. Ya les tocará volver en unos años
para ayudar a su antiguo entrenador y a los futuros
medallistas.
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