Bajar la presión
arterial reduce el riesgo cardíaco
POR JOAQUIN ORAMAS
PARA asegurar mejores condiciones
que les permitan prolongar la existencia, las
personas mayores con alta presión arterial deben
recibir la atención adecuada para su dolencia, según
recientes estudios sobre los patrones actuales del
tratamiento de la hipertensión, en personas de 80
años o más, en Estados Unidos.
Los investigadores comprobaron que
altos porcentajes de los octogenarios sufren de
hipertensión. Cerca del 70% está bajo un solo
medicamento para la presión arterial; por tanto, las
tasas de control de su hipertensión son muy bajas.
Aunque la hipertensión y el
tratamiento con medicamentos aumentan con la edad,
las tasas de control fueron considerablemente
menores en personas mayores de edad, especialmente
en mujeres, según los investigadores.
Especialistas consideran que existen
razones detrás de esta falta de control de la
presión arterial en personas mayores, que, en
general, ya están consumiendo muchas pastillas. Hay
preocupaciones sobre los polifármacos (uso de muchos
medicamentos a la vez), así como de costos
adicionales y sobre los efectos secundarios de la
medicación.
Los pacientes mayores deben mantener
constante preocupación por controlar mejor su
presión arterial, a fin de reducir el riesgo de
ataque cardíaco o apoplejía. Ya es historia la era
en la que la presión arterial sistólica (la lectura
máxima en una prueba de presión arterial) debía ser
de 100 más su edad. Necesitamos realmente redoblar
nuestros esfuerzos para controlar la presión
arterial sistólica, ya que es la responsable de una
gran parte del riesgo, aseguran los investigadores.
Estos estudios refuerzan la creencia
convencional de que una mayor presión arterial está
asociada con un mayor riesgo.
Existe una fuerte evidencia avalada
por ensayos clínicos de que los pacientes mayores
podrían reducir su riesgo de apoplejía y ataque
cardíaco si mantienen bajo control su presión
arterial.
También consideran que incluso los
pacientes con pre-hipertensión e hipertensión
moderada pueden beneficiarse si la controlan. Los
ancianos constituyen un grupo que puede beneficiarse
con las estrategias preventivas porque su riesgo
subyacente es muy alto.
Hacer bajar la presión arterial
reduce el riesgo de lesiones cerebrales causadas por
"infartos silenciosos" que pueden alterar las
funciones intelectuales y a la larga favorecer la
aparición de una demencia o de problemas motores,
afirma por otra parte un estudio franco-australiano.
Los resultados de la pesquisa, que
podrían tener consecuencias importantes en la
prevención de problemas neurológicos, intelectuales
y motores ligados a la edad, aparecen en la revista
estadounidense Circulation.
Los investigadores esperan poder
luchar así contra el envejecimiento acelerado del
cerebro observado en algunos hipertensos.
La hipertensión arterial afecta a
cerca del 80% de los mayores de 65 años y favorece
la aparición de lesiones de la sustancia blanca
cerebral, o infartos (destrucciones del tejido
cerebral) que pasan inadvertidos.
Estas lesiones cerebrales no tienen
consecuencias inmediatas, contrariamente a las
observadas por ejemplo después de un accidente
vascular cerebral que pueden desembocar en parálisis
parciales o perturbaciones de la palabra.
Pero el daño progresivo de los
pequeños vasos cerebrales aumenta de cierta manera
los riesgos de alteración de las funciones
cognitivas.
La anomalía puede, incluso, causar
demencia y problemas al caminar, riesgos de caídas,
y a veces aparición de síntomas que evocan la
enfermedad de Parkinson, así como un aumento de los
riesgos de depresión, según los especialistas.
Todas estas lesiones se encuentran
prácticamente entre las personas mayores
hipertensas.
El estudio bautizado IRM-Progress
demuestra por primera vez que bajar la presión
arterial permite frenar o parar la progresión de
esas lesiones cerebrales, según Christophe Tzourio,
director de la unidad de Neuroepidemiología, en el
Instituto Nacional de Salud y de Investigación
Médica de Francia, que llevó a cabo los trabajos.