Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      


N A C I O N A L

La Habana, 20 de Septiembre de 2005

Nosotros demostraremos que hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta
Discurso pronunciado por el presidente Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto de constitución delContingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias "HenryReeve" y graduación nacional de estudiantes de medicina, en la Ciudad Deportiva, el 19 de septiembre de 2005, "Año de la Alternativa Bolivariana para las Américas".

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Médicos del curso 2004-2005 que acaban de graduarse;

Miembros de la brigada "Henry Reeve";

Profesionales de la salud que han cumplido gloriosas misiones internacionales;

Estudiantes de cuarto, quinto y sexto años de las Facultades de Ciencias Médicas de la Capital (Aplausos);

Alumnos de la Escuela Latinoamericana de Medicina (Aplausos);

Jóvenes que cursan estudios de enfermería y tecnología de la salud (Aplausos);

Profesores, familiares e invitados (Aplausos);

Compatriotas:

Nosotros demostraremos que hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta.    Foto: JUVENAL BALÁNLa cifra de los graduados latinoamericanos y caribeños de la Escuela Latinoamericana de Medicina procedentes de países de Sur, Centro y Norteamérica, sumados a los jóvenes cubanos que se gradúan hoy, arroja 3515 nuevos médicos que estarán al servicio de nuestros pueblos y del mundo.

Esta cifra crecerá hasta rebasar la de diez mil nuevos médicos por año para cumplir el compromiso de formar en Cuba cien mil médicos latinoamericanos y caribeños en diez años, bajo los principios del ALBA, suscritos entre Cuba y Venezuela, que aportará igual cifra, en marcha decidida hacia la integración de nuestros pueblos.

Graduarse de médico es abrir las puertas de un largo camino que conduce a la más noble actividad que un ser humano puede hacer por los demás.

Aunque cada persona y cada pueblo tiene derecho a una vida sana y a disfrutar el privilegio de una exis-tencia prolongada y útil, las sociedades más ricas y desarrolladas, dominadas por el afán de lucro y el consumismo, han convertido los servicios médicos en vulgar mercancía, inaccesibles para los sectores más pobres de la población. En muchos países del Tercer Mundo tales servicios apenas existen. Y, entre los desarrollados y los eufemísticamente calificados como "países en desarrollo", las diferencias son abismales. Mientras las estadísticas hablan de países desarrollados con índices de mortalidad infantil inferiores a 10 por cada 1000 nacidos vivos, y algunos exhiben perspectivas de vida que alcanzan o rebasan los 80 años de edad, otros países, como muchos de África, se tienen que resignar a mortalidades infantiles en menores de un año que superan los 100 y no pocas veces los 150 por cada 1000 nacidos vivos, y una esperanza de vida que disminuye y en algunos fluctúa ya entre 30 y 40 años. Mientras esto ocurre a los ojos del mundo, los gastos militares ascienden a un millón de millones de dólares cada año, solo comparable a otro gasto absurdo, el de la publicidad comercial, que también se eleva a un millón de millones. Cualquiera de los dos, bien invertido año tras año, sería más que suficiente para que todos los habitantes del planeta alcanzaran a vivir decorosamente.

Ni el clima ni el potencial genético son la causa de la tragedia. Cuba, país tropical, de clima caluroso y húmedo, más propicio a virus, bacterias y hongos, mezcla de etnias su población, sometida a cruel bloqueo y guerra económica durante casi medio siglo, muestra, a pesar de ello, un índice de mortalidad infantil menor de 6 por cada 1000 nacidos vivos en su primer año de vida (Aplausos), debajo de Canadá por escaso margen, se encamina a menos de 5 y tal vez menos de 4 en un futuro no lejano, para ocupar el primer lugar del continente. A su vez tardará la mitad del tiempo que empleó Suecia y Japón para elevar de 70 a 80 años su perspectiva de vida, que hoy alcanza los 77,5 años. Sus servicios médicos han elevado esas perspectivas en casi 18 años a partir de aproximadamente 60 al triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959.

Parecerían presuntuosas estas palabras si no se pudiera calificar hoy a nuestra Patria con toda justicia como el país que más ha hecho en el mundo para compartir con otros pueblos sus conocimientos y experiencias médicas.

Ni una sola vez, a lo largo de su abnegada historia revolucionaria, nuestro pueblo dejó de ofrecer su ayuda médica solidaria en caso de catástrofes a otros pueblos que la requirieran, sin importar cuán abismales eran las diferencias ideológicas y políticas, o las graves ofensas recibidas de los gobiernos de cualquier país.

Nuestros conceptos sobre la condición humana de otros pueblos y el deber de la hermandad y la solidaridad jamás fueron ni serán traicionados. Decenas de miles de médicos y profesionales de la salud cubanos esparcidos por el mundo son testimonio irrebatible de lo que afirmo. Para ellos no existirán jamás barreras idiomáticas, sacrificio, peligros u obstáculos. Se han cumplido ya 43 años desde que Cuba envió la primera brigada médica a Argelia, recién liberada del colonialismo tras heroica lucha por la independencia.

Al cabo de más de cuatro décadas, y finalizando ya el período especial, los servicios médicos se convirtieron en el más importante renglón del intercambio de bienes y servicios de nuestro país con el mundo en la esfera de la economía, sin que por ello Cuba haya dejado de brindar su cooperación médica de forma absolutamente gratuita a más de 60 países del Tercer Mundo que no disponen de recursos económicos. Así ha sido y será siempre.

Nada de lo que he dicho será, sin embargo, comparable a los Programas Integrales de Salud nacidos después que el huracán Mitch azotó Centroamérica en el año 1998, ocasionando la muerte a decenas de miles de niños y adultos, fundamentalmente personas pobres y desamparadas.

Prometimos enviar suficientes médicos para salvar, cada año, tantas vidas como las que destruyó el huracán. Surgió también, casi de inmediato, la ELAM, Escuela Latinoamericana de Medicina (Aplausos). El programa integral se extendió a otras naciones latinoamericanas y del Caribe y muy pronto a numerosos y apartados países de África. Hoy, hasta Timor Leste (Aplausos), en la lejana Oceanía, está incluido en el Programa Integral de Salud cubano.

La ELAM cuenta ya con más de 12 mil estudiantes (Aplausos). Hace apenas dos meses, graduó sus primeros 1610 médicos. A ese acto acudieron numerosos primeros ministros y altos funcionarios de la región, entre ellos nuestro entrañable hermano Hugo Chávez (Aplausos), Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, a la que nos unen indestructibles lazos históricos y de lucha común por la plena independencia e integración de nuestros pueblos.

Ambos, en nombre de los pueblos de Venezuela y Cuba, nos hemos comprometido profundamente con el apoyo a la salud, la alfabetización, la educación, la Misión Milagro, Petrocaribe, Electrocaribe, la lucha contra el VIH y otros importantes programas sociales y económicos de gran contenido humano e integrador en nuestra área.

La ingente tarea de preservar y devolver la vista a no menos de seis millones de latinoamericanos y caribeños y de formar 200 mil profesionales de la salud en diez años no tiene precedentes en el mundo.

Tengo, sin embargo, la convicción de que estos programas serán superados. El 30 de junio se habló de extender la Misión Milagro a los países del Caribe. Hoy, 81 días después, puedo informarles que el número de caribeños operados de la vista en nuestro país asciende ya a 4212 y el de hermanos venezolanos, a lo largo del presente año, a 79450 (Aplausos), que sumados alcanzan la cifra de 83662.

Los grandes avances alcanzados en este campo por nuestra Patria se extenderán a otros países hermanos de nuestra región a través de los jóvenes profesionales que comienzan a graduarse en la Escuela Latinoamericana de Medicina (Aplausos).

(Continúa)

 

IMPRIMIR ESTE MATERIAL


Director General: Frank Agüero Gómez. Director Editorial: Gabriel Molina Franchossi.
HOSPEDAJE: Teledatos-Cubaweb. La Habana
Granma Internacional Digital: http://www.granma.cu/

También en: http://granmai.cubaweb.com/

http://www.granmai.cubasi.cu/

 

Correo-E | Inglés | Francés | Portugués | Alemán | Italiano | REVISTAS
Sólo Texto | Feeds RSS en español | Suscripción para la Edición Impresa
Versión sólo texto | Canal RSS |
© Copyright. 1996-2005. Todos los derechos reservados. GRANMA INTERNACIONAL DIGITAL. Cuba.

Subir