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N O T I C I A S

La Habana, 2 de Septiembre de 2005

KATRINE AMENAZA CON PONER EN CRISIS AL GOBIERNO DE BUSH
La gente que no pudo o no quiso abandonar Nueva Orleans es abrumadoramente pobre y negra

DESPUES de azotar cuatro estados y devastar a Nueva Orleans, Katrine amenaza seriamente a la Casa Blanca con transformar el desastre natural en una crisis política.

La tragedia que están viviendo los damnificados de Nueva Orleans está cuestionando seriamente no sólo la ineptitud del gobierno federal en tomar medidas preventivas y decisiones que aceleren la ayuda a los damnificados, sino además ha generado duros planteamientos de carácter político y social.

Una lluvia de furibundas críticas del caucus afronorteamericano del Congreso y organizaciones que defienden los derechos civiles de los negros, y de los principales medios de comunicación cayeron sobre la administración de Bush, particularmente el llamado desesperado y a la vez enfurecido del alcalde de Nueva Orleans Ray Nagin, contra el presidente y las autoridades federales.

Nagin dio una imagen explosiva para acusar al gobierno federal y al estadual acusándoles de no tener ni idea de la gravedad de la crisis y exigiendo refuerzos. "Lo siento, pero estoy muy enfadado", dijo el alcalde en una entrevista concedida a la radio, en la cual se declaró frustrado por la incapacidad de contar con los recursos necesarios.

En un llamado desesperado dijo: "es un desastre nacional, necesitamos que envíen miles de soldados ahora, ya mismo. Que se pongan las pilas y vengan a NuevaOrleans, y añadió indignado: "autorizamos 8 mil millones para ir a Iraq sin pensarlo; después del 11 de septiembre dimos al presidente poderes sin precedentes más rápido que volando para ocuparse de Nueva York y otros lugares, y ahora me quieren decir que un lugar de donde viene la mayor parte de nuestro petróleo, que en un lugar donde probablemente miles de personas están muertos y miles más están muriendo a diario, que no podemos ver la forma de autorizar los recursos que necesitamos. ¡Por favor, no sé quien tiene el problema, si la gobernadora o el presidente pero alguien tiene que espabilarse".

El propio Director Federal de Manejo de Emergencias, Michael Brown admitió la necesidad de mejorar los planes de evacuación y suministro de refugios en el futuro. Preguntando si la escasez de efectivos de la Guardia Nacional se debió a que estos están en Iraq y Afganistán, afirmó que tres días antes de la llegada de Katrina a tierra, 10.000 efectivos marcharon a la Costa del Golfo.

Bush tampoco escapó de las duras críticas de dirigentes y congresistas afronorteamericanos reunidos en el Club de la Prensa de Washington. La CNN repite una y otra vez la declaración de Jesse Jackson Jr. "Estamos hablando de años y años de devastación en esta región y por lo tanto, estamos hablando no solamente de un fondo de asistencia. Como estadounidenses tenemos la obligación de sacar a esta gente de la región tan pronto como sea posible para evitar malaria, tuberculosis y otros brotes de enfermedades. El Congreso de EE.UU. tiene que dar un paso al frente. Y el Presidente, quien viene de celebrar un record sin precedentes de vacaciones presidenciales, debe trabajar con el Legislativo para reconstruir al país".

Otra congresista dijo que la gente espera, "no son emigrados, son estadounidenses", y se preguntó: "con el liderazgo de esta nación que quiere llevar la justicia por todo el mundo, ¿qué pasa con la libertad y la justicia, en Estados Unidos? A la pregunta de un periodista sobre si estimaba la lentitud en la ayuda como una especie de genocidio del pueblo negro, dijo que no estaba convirtiendo la tragedia en un problema racial, sino pidiendo que se preocupen por la gente, de cualquier color que sea, porque todos son norteamericanos. "No se trata de un asunto de raza, sino de ayudar a la gente que está sufriendo", dijo.

Atrapados sin ayuda

Las agencias Ap y Reuters describen la desesperación y frustración de los damnificados, así como el caos imperante en Nueva Orleans:. "La ira crecía en la ciudad en ruinas, con miles de afectados cada vez más hambrientos, desesperados y cansados de esperar autobuses que los desalojaran. "Estamos aquí afuera como animales. No tenemos ayuda", dijo el reverendo Issac Clark, de 68 años, frente al Centro de Convenciones de Nueva Orleáns, donde yacían cadáveres en la calle. Algunos desalojados se quejaron de que los dejaron ahí y no les dieron nada: ni alimentos, ni agua ni medicinas.

Entre 15.000 y 20.000 personas que se refugiaron en el centro de convenciones para aguardar la llegada de los autobuses estaban cada vez más molestas e inquietas en lo que parecía ser una situación que podría transformarse en algo peor. Con la esperanza de tranquilizarlos, el alcalde les dio permiso para que cruzaran un puente a la margen oeste de la ciudad, la cual no está inundada, para que busquen ayuda.

Al menos siete cadáveres estaban esparcidos afuera, y personas hambrientas, cansadas y desesperadas rompieron las puertas de acero de una entrada de servicio para alimentos y comenzaron a sacar botellas de agua y jugo, y todo lo que podían. "Yo no trato a mi perro así", expresó Daniel Edwards, de 47 años, mientras señalaba una mujer muerta en una silla de ruedas, cubierta por una sábana y rodeada por bebés hambrientos que lloraban. "Enterré a mi perro", dijo. Y agregó: "Uno puede hacer todo por otros países, pero no puede hacer nada por su propia gente. Uno puede ir al exterior con los militares, pero no puede traerlos aquí".

El Superdome, donde unos 25.000 evacuados eran trasladados en autobuses hacia el Houston Astrodome, quedó inmerso en un caos. También había cadáveres, personas iracundas y un hedor penetrante tras días sin un baño. Con la esperanza de abandonar el confinamiento en el estadio, las multitudes se aglomeraron en la principal explanada exterior, un mar de personas tensas, irritadas, apretadas hombro a hombro junto a barricadas fuertemente vigiladas por soldados armados de la Guardia Nacional. Y se desataron algunos disturbios. Una rampa de descarga de basura del estadio ardía, pero un comandante de la Guardia Nacional dijo que no afectaba la evacuación. La gente gritaba "¡Ayuda, ayuda!", mientras los periodistas y fotógrafos caminaban cerca. Los primeros 500 autobuses cargados de personas que fueron evacuados del Superdome de Luisiana llegaron el jueves temprano a su nuevo refugio: otro estadio deportivo, el Astrodomede Houston, ubicado a unos 560 kilómetros (350 millas) de donde estaban. . Para hacer el panorama aún más desolador, había toneladas de pollos y camarones en putrefacción desperdigados, arrastrados por el viento desde sus contenedores en un muelle y arrojados al agua y a lo largo del terreno.

La diputada española del Partido Socialista de Cataluña (PSC), Lourdes Muñoz, que se encuentra refugiada en el Centro de Convenciones de Nueva Orleans desde hace dos días junto a su familia, declaró a EFE que la situación es "desesperada y caótica...

es muy poco tiempo el que podemos aguantar aquí, si es que sobrevivimos". "Nos han dejado aquí abandonados, sin seguridad, sin comida ni agua. Están matando y secuestrando gente ya"...la gente está diciendo: nos vamos a morir aquí? /por qué nos han traído aquí?". Denunció que "de momento no hay respuesta efectiva por parte del Gobierno americano".

Subrayó que la mayoría de las personas "bloqueadas" en el edificio son familias que "están sobreviviendo" y no bandas de pillaje.

Robert Lewis quedó rodeado de agua en su casa del centro de Nueva Orleans, donde él y otros pensaban capear el huracán Katrina. "Había cadáveres flotando delante de mi puerta", señaló a periodistas el jueves a la noche, al describir cómo él y otros hombres de su vecindario se pusieron a los niños sobre los hombros y caminaron 3,2 kilómetros por las calles inundadas antes de ser rescatados por un helicóptero. Después llegó el Superdomo, el estadio de fútbol americano cubierto de Nueva Orleans que dio refugio a unas 23.000 personas afectadas por Katrina.

Mas tarde, las autoridades ordenaron su evacuación a medida que las condiciones de vida se deterioraban entre la falta de iluminación, la escasez de agua y los baños desbordados. Unas 4.000 personas habían llegado a Houston el jueves a la noche.

La situación del Superdomo, dijo Lewis, era "extremadamente caótica y desorganizada. Era un desastre total (...) Básicamente no había nada. Tenían que sacar a la gente de allí".

Keith Brooks, que dejó el Superdomo dos días después de haber llegado, dijo que "no había lugar para un perro en ese lugar". La comida estaba "derramada". Brooks recordó cómo los funcionarios tiraron botellas de agua para que la gente las atajara, cómo los ancianos eran ignorados y cómo una adolescente de 14 años fue violada. El recolector de basura de 40 años dijo que planeaba buscar trabajo en Houston y que nunca iba a volver a Nueva Orleans, donde pasó toda su vida.

Lenwyn Hollins esperó la tormenta junto a su mujer y sus tres hijos en su casa porque "para nosotros era como un insulto" ir al Superdomo. "Perdí toda la confianza en Nueva Orleans."

Henry Mackels de Chalmette, Louisiana, justo afuera de Nueva Orleans, se quedó con su mujer e hijo y cientos de personas en un colegio local, dijo a periodistas en el Astrodomo que los funcionarios en el refugio "nos defraudaron completamente".

Los pisos estaban cubiertos con residuos de perros y gatos, y no había nada para beber o comer, señaló. "Nos dejaron pasar hambre." El hombre dijo que él y otros hombres tuvieron que encontrar botes en tierra seca y saquear almacenes y tiendas para conseguir comida y bebida para alimentar a cientos en la escuela. Había gente desmayándose a diestra y siniestra. Teníamos que hacerlo (saquear). No tenía opción", agregó.

Sin embargo, la respuesta de los gobernantes es espantosa: El Pentágono anunció el envío a Nueva Orleáns de 1.400 efectivos de la policía militar, mientras que 300 soldados traídos desde Irak llegaron a la ciudad con la orden de "disparar a matar" contra saqueadores, lo que fue confirmado por la gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco, "tienen autorización para disparar contra los bandidos".

El presidente George W. Bush, en tanto, recorre la devastada zona el viernes, anunció la Casa Blanca, y le pidió a su padre y al ex presidente Bill Clinton, que encabecen una campaña privada para recaudar fondos para las víctimas.

El alcalde Nagin criticó también al presidente por observar los daños desde el aire, al sobrevolar la región el miércoles cuando se dirigía a Washington después de acortar dos días sus prolongadas vacaciones, pero finalmente el viernes decidió descender y recorrer algunas de las zona afectadas por el huracán. El Congreso, por su parte, acortó su receso tradicional y aprobó 10 500 millones de dólares para aliviar los daños.

Una serie de países han ofrecido ayuda a Estados Unidos por el devastador paso del huracán Katrina, tanto de sus aliados de siempre como de otros países menos pudientes que intentan más un gesto que una colaboración efectiva. Desde ofrecimientos de barcos y aviones, víveres o personal de protección civil, hasta una modesta pero muy simbólica donación de 25.000 dólares de Sri Lanka, país que fuera devastado por un tsunami en diciembre del año pasado, el mundo entero intenta ayudar. Los ofrecimientos de ayuda llegan luego de que Estados Unidos, el país que más dinero dona por sí solo, señalara que está abierto a asistencia externa, a pesar de no hacer un pedido específico de ayuda extranjera.

La prensa se suma a las críticas

La prensa estadounidense se ha sumado a los críticos de la administración por su lenta respuesta y la falta de preparación para enfrentar la crisis.

El diario The New York Times, atribuye en parte la crisis social en Nueva Orleans a la falta de recursos y a la guerra en Irak.

"Mirando impotentes desde lejos, muchos ciudadanos se preguntan si las operaciones de rescate se vieron comprometidas porque casi un tercio de los hombres y mujeres de la Guardia Nacional de Luisiana e incluso un porcentaje mayor de la Guardia Nacional de Mississippi estaban a 7.000 millas de distancia, combatiendo en Irak", reflexiona el cotidiano

"Cómo pudo el gobierno estar tan falto de preparación para enfrentar una crisis tan ampliamente pronosticada", se pregunta The Washington Post, agregando que expertos "habían emitido reiteradas advertencias sobre las características de la ciudad, que la hacían particularmente vulnerable".

El caos y la generalización de los saqueos, junto a una lenta respuesta de los servicios federales de emergencia, generaron crecientes críticas hacia la administración Bush.

"La lenta respuesta inicial (...) indignó a decenas de miles de personas que esperaba ayuda, la mayoría de ellos pobres y negros y muchos de ellos viejos y enfermos", afirma el Post en un editorial.

Por su parte, USA Today abunda en los aspectos raciales de la crisis en Nueva Orleans, responsabilizando a las autoridades estatales de Luisiana por "no enfrentar esta realidad que parece ser una causa clave (...) la ilegalidad es inevitable compañera de la pobreza masiva". "La gente que no pudo o no quiso abandonar Nueva Orleans es abrumadoramente pobre y negra. Como lo son los saqueadores", constata el cotidiano.

Para The Wall Street Journal, las autoridades son en parte responsables de los saqueos y la anarquía en Nueva Orleans.

"Los estadounidenses a veces esperan que su gobierno haga demasiado -como asegurar un bajo precio para la gasolina- pero tienen el derecho de esperar que al menos provea seguridad a sus ciudadanos, incluso o especialmente en una crisis", dice el periódico económico.

De igual forma, en diálogo con Radio Caracol, Margareth Obrian, portavoz de la Cruz Roja, aseguró que esta es una de las catástrofes más graves que ha tocado a los Estados Unidos. "Cada desastre tiene su historia, pero esta es una situación increíble, no he visto algo tan enorme... estamos tratando de buscar la mejor manera de atender a la gente, pero no es suficiente", aseguró Obrian. En la actualidad, la Cruz Roja tiene refugiadas a 11 mil personas y ha evacuado otras 25 mil a San Antonio y se espera que partan otras 25 mil hacia Dallas.

El propio alcalde de Nueva Orleans reportó más de 60 mil damnificados sin alimentos, sin agua potable, sin medicamentos y sin servicio eléctrico desde que "Katrina" arrasó la región, personas desesperadas en medio de la inundación. Hay informaciones de que continúan los disturbios en distintas zonas de la ciudad, donde la gente que aún se encuentra en ella ha perdido tanto los nervios como la esperanza.
 

 

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