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Refugiados de Nueva Orleáns, amargados tras el paso
de Katrina
HOUSTON, sep 2 (Reuters).—
Ellos vivían en o cerca de Nueva Orleans, la ciudad
famosa por el jazz, el Mardi Gras y el dejar "que
sigan los buenos tiempos". Ahora, teniendo que
escapar al infierno en el que se convirtieron sus
casas después del paso del huracán Katrina, no
quieren volver nunca más.
Los sobrevivientes que
estaban en el Superdomo de Nueva Orleáns partieron
el jueves en una caravana gigante de autobuses que
llegó al Astródomo de Houston, agradecidos de estar
con vida pero amargados por la experiencia
traumática que tuvieron que vivir.
También protestaban por lo
que describieron como la indiferencia de los
funcionarios locales acerca de su destino.
"Llámalo bíblico. Llámalo
apocalíptico. De la manera que quieras llamarlo,
elige tu opción", dijo Robert Lewis, quien quedó
rodeado de agua en su casa del centro de Nueva
Orleáns, donde él y otros pensaban capear el huracán
Katrina.
"Había cadáveres flotando
delante de mi puerta", señaló a periodistas el
jueves a la noche, al describir cómo él y otros
hombres de su vecindario se pusieron a los niños
sobre los hombros y caminaron 3,2 kilómetros por las
calles inundadas antes de ser rescatados por un
helicóptero.
"Estábamos como en una isla.
Hicimos lo mejor que pudimos.
Eramos como zombis
deambulando en la noche", agregó.
Después llegó el Superdomo,
el estadio de fútbol americano cubierto de Nueva
Orleáns que dio refugio a unas 23 000 personas
afectadas por Katrina.
Más tarde, las autoridades
ordenaron su evacuación a medida que las condiciones
de vida se deterioraban entre la falta de
iluminación, la escasez de agua y los baños
desbordados. Unas 4 000 personas habían llegado a
Houston el jueves en la noche.
La situación del Superdomo,
dijo Lewis, era "extremadamente caótica y
desorganizada. Era un desastre total (...)
Básicamente no había nada. Tenían que sacar a la
gente de allí".
Keith Brooks, quien dejó el
Superdomo dos días después de haber llegado, dijo
que "no había lugar para un perro en ese lugar".
La comida estaba
"derramada". Brooks recordó cómo los funcionarios
tiraron botellas de agua para que la gente las
atajara, cómo los ancianos eran ignorados y cómo una
adolescente de 14 años fue violada.
El recolector de basura de
40 años dijo que planeaba buscar trabajo en Houston
y que nunca iba a volver a Nueva Orleáns, donde pasó
toda su vida.
"No me trataron bien allí.
No trataron bien a nadie", dijo.
Lenwyn Hollins esperó la
tormenta junto a su mujer y sus tres hijos en su
casa porque "para nosotros era como un insulto" ir
al Superdomo. "Perdí toda la confianza en Nueva
Orleáns".
SAQUEOS
Henry Mackels de Chalmette,
Louisiana, justo afuera de Nueva Orleáns, se quedó
con su mujer e hijo y cientos de personas en un
colegio local mientras Katrina arrasaba el lunes con
la costa del Golfo de Estados Unidos con vientos de
225 kilómetros por hora y oleadas de nueve metros,
que pueden haber matado a miles.
Mackels dijo a periodistas
en el Astrodomo que los funcionarios en el refugio
"nos defraudaron completamente".
Los pisos estaban cubiertos
con residuos de perros y gatos, y no había nada para
beber o comer, señaló. "Nos dejaron pasar hambre".
El hombre dijo que él y
otros hombres tuvieron que encontrar botes en tierra
seca y saquear almacenes y tiendas para conseguir
comida y bebida para alimentar a cientos en la
escuela.
"Había gente desmayándose a
diestra y siniestra. Teníamos que hacerlo (saquear).
No teníamos opción", agregó.
Su mujer, Verónica, agregó
que los guardias en el refugio "se sentaron a
esperar que nos muriéramos".
Mackels dijo que
eventualmente los pusieron en un autobús sin saber
adónde estaban llevándolos y "nadie de nuestra
familia sabe que estamos bien (...) En este momento,
donde nosotros vivimos (en Chalmette) está
totalmente devastado. No hay vuelta atrás".
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