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Murió el
ex dictador chileno Augusto Pinochet
SANTIAGO DE
CHILE, 10 de diciembre.— El
fallecimiento del ex dictador Augusto
Pinochet generó sentimientos opuestos en
Chile, entre quienes sufrieron la
represión durante su régimen militar y
quienes lo apoyaron en ese tenebroso
periodo de la historia del país andino.
El Poder
Ejecutivo de Chile determinó que no
habrá un funeral de Estado como ex
presidente para Pinochet, y solo
recibirá honores como ex comandante en
Jefe del Ejército, con la autorización
de colocar la bandera a media asta,
únicamente en unidades militares.
Así lo informó
el portavoz gubernamental Ricardo Lagos
Weber, horas después del fallecimiento
este domingo del ex dictador, a los 91
años, tras sufrir un infarto hace una
semana.
El Ejército
anunció que se realizarán varias misas
entre lunes y martes en la Escuela
Militar de Santiago, donde su féretro
permanecerá en capilla ardiente, antes
de ser incinerado.
Según AFP,
Bachelet ya había indicado que le
violentaría encabezar un funeral por el
ex militar, responsabilizado por la
muerte y desaparición de más de 3 000
personas durante su régimen, del que
ella también fue víctima al haber sido
encarcelada y torturada en 1975 en uno
de los centros clandestinos de la
dictadura.
Tras el anuncio
de la muerte de Pinochet y mientras
Bachelet y miembros de su gabinete
decidían cómo enterrarlo, miles de
manifestantes se concentraron en la
céntrica Plaza Italia y otros puntos de
esta capital, coreando consignas contra
la "dictadura fascista pinochetista".
La AFP precisó
que violentos disturbios, que dejaron al
menos seis policías heridos y varios
detenidos, estallaron en el centro de
Santiago al enfrentarse detractores de
Pinochet con la policía frente al
palacio presidencial de La Moneda, según
reportes oficiales.
El subsecretario
del Ministerio del Interior, Felipe
Harboe, informó que la policía se vio
obligada a intervenir cuando grupos de
encapuchados se infiltraron en una
multitud de 5 000 manifestantes que
hasta ese entonces protestaban de manera
pacífica.
Mientras tanto,
en las afueras del Hospital Militar, en
un barrio exclusivo de Santiago, decenas
de sus partidarios hicieron una
espontánea manifestación en apoyo del ex
dictador, que degeneró en desórdenes,
incluso con ataques a la prensa.
El Partido
Comunista de Chile expresó en un
comunicado que la muerte de Pinochet no
puede significar punto final ni
impunidad para las brutales violaciones
a los derechos humanos perpetradas bajo
el imperio del terrorismo de Estado
durante su tiranía.
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