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VENEZUELA
Histórica reelección de Chávez
POR NIDIA DIAZ —de Granma Internacional—
CON la contundente reelección del
presidente Hugo Rafael Chávez Frías el 3
de diciembre último en Venezuela, con
más de 7 millones de votos a su favor,
se cierra un ciclo de importantes
definiciones y avances de la izquierda
en el continente, que anuncia no sólo el
inevitable fin del modelo neoliberal y
la dependencia al imperio sino la
creciente conciencia de que no es el
capitalismo puerto seguro para nuestros
pueblos.
Por cuarta ocasión en 8 años de
mandato, el líder de la Revolución
Bolivariana se sometió al veredicto de
las urnas. Por cuarta ocasión recibió el
creciente voto de apoyo de la inmensa
mayoría de los venezolanos que al
reelegitimarlo una y otra vez, han
demostrado al mundo su vocación
democrática y su inclaudicable decisión
de que la Revolución Bolivariana llegó
para quedarse.
A las 10 y 20 de la noche del tercer
día del último mes del año, el Consejo
Nacional Electoral (CNE) emitió, entre
la euforia incontenida del pueblo, las
primeras cifras oficiales, las cuales
confirmaron la victoria de Chávez con
más del 61% de los sufragios y la
derrota anunciada de los que se empeñan
en hacer regresar el pasado.
Los que votaron esta vez, revelaron un
sedimentado nivel de conciencia. No se
trataba sólo de defender la obra social
del proceso bolivariano, inimaginable en
tiempos de la república burguesa.
Tampoco de impedir por temor el regreso
del terror blanco, aquel que con saña
enseñó sus garras en abril del 2002
cuando sus representantes asaltaron de
facto el poder y secuestraron al
Presidente.
Los que votaron lo hicieron por el
socialismo, ese socialismo originario,
indígena, cristiano y bolivariano del
que a lo largo de la campaña les habló
Chávez, aún a riesgo de un incremento de
la hostilidad del imperio, de la
violencia de la oligarquía y del
descrédito y la satanización del poder
mediático. La suerte estaba echada.
Los venezolanos optaron por construir
un socialismo autóctono a contrapelo de
los que a finales de los 80 festejaron
la caída del socialismo en Europa y
chocaron copas por el fin de la
historia, en un brindis macabro que
incluyó el fin de la izquierda y de los
procesos progresistas y revolucionarios
en el mundo. Así de eufórico y seguro se
sentía el imperio en aquellos años en
que impuso su hegemonismo unilateral.
Los venezolanos, conscientes de que su
proceso revolucionario constituye un
referente para otros pueblos de
Latinoamérica y el Caribe, hicieron
suyas este 3 de diciembre las palabras
del Libertador, evocadas por el
presidente Chávez en la noche de la
victoria, justo cuando una fuerte lluvia
parecía bendecir su reelección: “Lo que
hemos hecho hoy, es apenas el preludio
de lo que haremos.”
EL PUNTO DE PARTIDA
El
2 de febrero de 1999, en el Palacio de
Miraflores, Hugo Chávez recibió la banda
presidencial y una pesada herencia que
no pocos creyeron insalvable.
El desempleo rozaba entonces el 20%, el
subempleo el 50%, casi un millón de
niños no asistían a la escuela y sólo
uno de cada cinco infantes que entraba
concluía el ciclo básico. El 15% de los
niños venezolanos moría por desnutrición
y el 45% de los adolescentes era caldo
de cultivo de la delincuencia. Un
estudio realizado por el propio Congreso
nacional revelaba ya en 1996 que la
pobreza alcanzaba en el país al 80% de
la población.
La solidaridad brindada por Cuba y una
política de rescate del más importante
de sus recursos naturales, el petróleo,
serviría para sufragar los programas
sociales y de desarrollo que necesitaba
el país. Por primera vez desde su
nacionalización las ganancias del crudo
se pondrían a disposición del pueblo y
no de una élite.
El camino no fue fácil. La oposición,
representante de los intereses de la
oligarquía y de las transnacionales
norteamericanas, lo intentaron todo para
impedir el cambio. Primero fue el golpe
fascista y, sin dar tregua, sobrevino el
paro petrolero. Reveses que lejos de
obstaculizar, radicalizaron más el
proceso.
En ocho años, el Gobierno Bolivariano
sentó las bases para el despertar de la
conciencia nacional y las herramientas
para saldar la deuda social con el
pueblo.
Las misiones han sido la clave del
cambio.
Barrio Adentro, con la colaboración de
miles de médicos cubanos, ha dado
cobertura de salud primaria, de
especialidades y de diagnóstico avanzado
a 17 millones de venezolanos, muchos de
los cuales jamás habían recibido
atención de salud. En estos años se han
realizado más de 220 millones de
consultas, completamente gratuitas, y
entregado medicamentos en igual
condición. La mortalidad infantil y
materna descendió, y mediante la
Operación Milagro decenas de miles de
pacientes venezolanos han recuperado la
visión.
Con el método cubano Yo, sí puedo,
la Misión Robinson alfabetizó a un
millón y medio de ciudadanos e igual
número estudian hoy hasta el 6º grado.
Las misiones Ribas y Sucre han permitido
a casi un millón de estudiantes cursar
las enseñanzas media y superior,
abandonadas por falta de recursos
económicos. En la primera de ellas están
matriculados 613 mil jóvenes y en la
segunda medio millón.
Quince millones de venezolanos reciben
alimentos subvencionados por el Estado,
que ha construido unos 6 mil mercados
habilitados para ese fin, al tiempo que
el país alcanzó la independencia
alimentaria al producir el 90% de los
alimentos que consume.
Las misiones Vuelvan Caras, Negra
Hipólita y Madres de Barrio sirven para
la capacitación de los desempleados, el
combate contra la pobreza y la ayuda a
madres solteras con el fin de su
incorporación a la vida productiva y
social de la nueva Venezuela.
Sólo en el presupuesto para este 2007,
el 65% estará dedicado a rubros
sociales, sin descuidar el apoyo a la
microempresa, cooperativas, el Banco del
Pueblo y el Banco para la Mujer y los
Consejos Comunales que recibirán 1 395
millones para su desenvolvimiento.
Son cifras que apuntan hacia la
construcción de un modelo de largo
aliento y que ha puesto al hombre y a la
mujer común, marginados y excluidos
durante más de 50 años de república
burguesa, en el centro de las decisiones
y de los proyectos futuros.
Cifras que van acompañadas de un fuerte
repunte de la economía nacional y que
expresan, además, una sólida tendencia
de expansión del Producto Interno Bruto
(PIB) que se ha mantenido a lo largo de
los últimos 12 trimestres con un techo
del 10,2%. La actividad no petrolera por
primera vez en la historia del país se
incrementa en 10,1% en la industria
manufacturera, 19,4% en el comercio y
35,1% en la construcción. Dinamismo que
se revierte en un aumento del consumo,
la inversión, la expansión de créditos a
los sectores productivos y un mayor
gasto público vinculado a los programas
sociales.
Son las cifras de la verdad, de la
inclusión, del destierro definitivo de
la demagogia de los políticos
tradicionales, de esos que ya perdieron
su lugar en las urnas.
Este escenario de avances es el que
explica, además, el creciente apoyo
ciudadano.
MAS FUERTE EN EL ESCENARIO
INTERNACIONAL
Esta nueva victoria de Chávez y de la
Revolución Bolivariana, llega, además,
en medio del fortalecimiento del papel
de Venezuela en el escenario
internacional y que se expresa en su
liderazgo en el proceso de integración
regional, del avance de iniciativas
suyas que, como la Alternativa
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América (ALBA), cierra el paso al ALCA,
que promovida por Washington, constituye
un instrumento de dominación y
sometimiento de nuestros pueblos, una
nueva forma de colonización.
Petrocaribe, el Gran gasoducto del Sur,
los convenios con China, Vietnam,
Malasia y Rusia, el acercamiento a
Africa y la batalla contra la
unipolaridad mundial, son parte
inherente de este nuevo modelo de
sociedad que Venezuela lleva adelante y
que a partir de este 3 de diciembre
enrumbará hacia lo que el presidente
Hugo Chávez ha calificado de Socialismo
del Siglo XXI.
Razones suficientes para que esta nueva
y contundente victoria del pueblo
venezolano en las urnas y de su máximo
líder devenga fiesta universal para
todos aquellos que creen que un mundo
mejor es posible y luchan por
alcanzarlo.
La victoria en cifras
Hugo Chávez alcanzó 7 161 637 votos,
para el 62,89%. Su más cercano
adversario, el gobernador de Zulia, tuvo
que conformarse con 37,18% de los
sufragios.
El líder bolivariano ganó con una
ventaja de 25,71 puntos porcentuales
respecto a Rosales.
La abstención fue de 25,09%, la más baja
de los últimos 18 años.
Ganó en todos los
estados
• EL presidente Chávez ganó en todos los
estados de la geografía venezolana y en
el Distrito Capital. En Zulia y Nueva
Esparta, únicos estados donde gobierna
la oposición, derrotó a Rosales con el
50,57% y el 58,49%, respectivamente.
En 8 estados alcanzó más del 70% de los
sufragios:
Portuguesa, 75,27%
Amazonas, 73,37%
Aragua, 71,12%
Cojedes, 71,73%
Delta Amacuro, 74,37%
Sucre, 73,04%
Guarico, 70,59%
Monagas, 70,43%
En 11 estados alcanzó más del 60% de los
sufragios:
Anzoátegui, 60,19%
Apure, 69,10%
Barinas, 68,74%
Bolívar, 67,16%
Carabobo, 60,59%
Falcón, 60,96%
Distrito Capital, 61,56%
Lara, 64,87%
Trujillo, 68,86%
Vargas, 68,70%
Yaracuy, 63,85%
En 5 estados alcanzó más del 50% de los
sufragios
Mérida, 52%
Miranda, 55,09%
Nueva Esparta, 58,49%
Táchira, 50,81%
Zulia, 50,57%
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Mensaje de
Fidel a Chávez
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Su democracia la prefieren en Miami
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integración, afirmó Chávez
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