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N A
C I O N A L E S |
La Habana, 1 de Diciembre de 2006 |
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Todas
las voces en La Habana
POR
MIREYA CASTAÑEDA —de Granma
Internacional —
Todas las voces
todas, / todas las manos
todas, / toda la sangre
puede / ser canción
en el viento; / canta
conmigo canta, /
hermano americano, /
libera tu esperanza /
con un grito en la voz.
(Canción con todos)
SE presentía algo sui
géneris. Artistas de tres continentes
unidos en un escenario al aire libre. La
canción comprometida, el folklore, y
hasta la música bailable. La
convocatoria provenía de un nombre
excepcional: Guayasamín.
La Fundación creada por
el Pintor de Iberoamérica, y
dirigida ahora por sus familiares,
coordinaba el homenaje de la música por
el aniversario 80 del presidente Fidel
Castro y Todas las voces todas en
La Habana fue un suceso mayor.
Se trata del tercer
concierto con este título, los dos
anteriores, en Quito, tuvieron como
objetivo recaudar fondos para continuar
la construcción de La capilla del
Hombre, magna idea del maestro
Guayasamín.
El sitio seleccionado
fue la Tribuna Antiimperialista José
Martí, junto al malecón habanero. Allí
se dieron cita decenas de miles de
jóvenes cubanos y latinoamericanos, la
mayoría estudiantes en la Isla.
A las nueve de la noche
del 29 de noviembre comenzaría el
Concierto (al oírse el tradicional
cañonazo disparado desde la secular
fortaleza San Carlos de la Cabaña) y
terminaría en camino al alba del
siguiente día.
Las imaginarias cortinas
se abrirían para Pablo Milanés y su
grupo y la antológica Canción para la
unidad latinoamericana, que como
diría el propio cantante "no deja de
tener vigencia absoluta". Uno de sus
versos resalta entre todos: "lo que
brilla con luz propia, nadie lo puede
apagar…". Continuaría con No ha sido
fácil y Acto de fe (Creo en
ti…).
La escena quedaba
preparada para un trovador de los
imprescindibles de América, el uruguayo
Daniel Viglietti, quien acotaría sus
cuatro canciones: Nuestra bandera,
Canción para mi América ("dale tu
mano al indio/dale que te hará bien!")
—"la compuse en 1961 y se la pude cantar
entonces en la Isla de Pinos a ese joven
de 80 años que hoy resiste y resiste"—,
Otra voz canta (a los miles de
desaparecidos) y la clásica A
desalambrar. Otro uruguayo, Braulio
López, también trovador, interpretó
luego sus canciones.
Un clamoroso
aplauso acogió al poeta y compositor
Silvio Rodríguez, que está celebrando su
cumpleaños 60 (Saskia y Berenice, hijas
de Guayasamín, subieron al escenario
para entregarle de regalo un cuadro del
maestro).
Silvio, acompañado por
la flautista Niurka González y las
guitarras de Trovarroco, ofreció Días
y flores (de su primer disco), El
necio y La Era, y compulsado
por el público que pedía más, Ojalá.
Una estrella inmensa y
universal, Miriam Makeba, Mamá Africa,
volvía a la isla para homenajear al
Presidente cubano. Había cantado en La
Habana como parte de su gira de
despedida de los escenarios. Otra vez, y
siempre, agradecerle por su voz
inigualable.
Ecuador, la tierra natal
de Guayasamín, representada en el
Concierto por el grupo Pueblo Nuevo,
con un muy coreado Hasta siempre,
Comandante, de Carlos Puebla, y la
cantante Margarita Lazo; y Bolivia, por
la música del altiplano, en las
gargantas e instrumentos del grupo Arawi
y Jorge Enrique Jurado, que hacen "una
canción comprometida con el pueblo".
Justo en medio de tanta
Latinoamérica, llegó al escenario otro
aire de la guitarra, en las manos del
japonés Antonio Koga, un artista quien
desde hace años contribuye
solidariamente con las escuelas cubanas
de arte. Koga explicó que la guitarra
que empuñaba es un regalo para el
Comandante y la pulsó para una canción
tradicional japonesa,
Sakura, Sakura.
Volvería
la nueva canción latinoamericana en las
voces del paraguayo Ricardo Flecha,
quien dijo, en guaraní, "una canción de
cuna para Fidel" y en ese idioma
indoamericano nada menos que una versión
de La Internacional; los chilenos
Pancho Villa y el grupo Illapu;
el colombiano grupo Cabas y los
argentinos Piero y Cesar Isella, autor
de la música de Canción con todos
(letra del poeta Armando Tejada Gómez).
En esa noche especial,
los músicos cubanos estuvieron muy
presentes: Scholla Cantorum Coralina,
Vicente Feliú, Gerardo Alfonso, Rochy,
Ireno García, Manolito Simonet y su
Trabuco (al que se sumaron Yumurí, Sory,
Vania, Pancho Amat), el Coro Folklórico
de La Habana con Obbini Batá, y luego el
clásico de clásicos, Van Van, dirigido
por Juan Formell.
Casi cien canciones, más
de seis horas de música. Artistas de
tres continentes que hicieron suyos los
versos de Canción con todos:
Salgo a caminar / por la cintura cósmica
del sur, / piso en la región, / mas
vegetal del viento / y de la luz; /
siento al caminar / toda la piel de
América en mi piel / y anda en mi sangre
un río / que libera en mi voz / su
caudal.
Sol de Alto Perú, /
rostro, Bolivia, estaño y soledad /un
verde Brasil, / besa mi Chile, cobre y
mineral; / subo desde el sur / hacia la
entraña América y total, / pura raíz de
un grito / destinado a crecer y a
estallar.
Todas las voces todas, /
todas las manos todas, / toda la sangre
puede / ser canción en el viento; /
canta conmigo canta, / hermano
americano, / libera tu esperanza / con
un grito en la voz.
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