|
¿Cuáles encargos trajo el
mandadero?
Lilliam
Oviedo
¿QUIEN o quiénes programaron aquí
reuniones con Caleb McCarry?
¿Programaron esas reuniones, o la
"Embajada" y otros centros de poder se
las pautaron? ¿Por qué no fue anunciada
oficialmente la "visita"? ¿Asignó tareas
o hizo encargos? ¿Está todavía en el
país? La Secretaría de Estado de
Relaciones Exteriores debe responder a
estas preguntas, porque la única tarea
de McCarry es conspirar. Su cargo tiene
por nombre "Coordinador de la Comisión
Presidencial para la Transición en
Cuba", y fue creado por George W. Bush
en julio del año 2005. El propio
presidente Leonel Fernández, como jefe
de la administración pública, debe decir
qué vino a buscar o a traer McCarry.
Las agencias internacionales de prensa
informan que vino al país a reunirse con
algunos funcionarios de la Cancillería.
Por elemental delicadeza y sobre todo
porque es un servidor del Estado
dominicano, el canciller Carlos Morales
Troncoso debe decir cuáles funcionarios
de Relaciones Exteriores se reunieron o
se están reuniendo con este mandadero de
la Administración Bush y para tratar
cuáles temas.
La creación del cargo y el nombramiento
de McCarry se realizaron en el marco del
endurecimiento de la política de Estados
Unidos contra Cuba y en particular de la
aplicación de los proyectos de la
ultraderecha aprovechando el deterioro
en la salud del comandante Fidel Castro.
La Comisión Presidencial para la
Transición en Cuba emitió un documento a
mediados del año 2004 y a mediados del
2005 fue nombrado McCarry. Siempre
coincidiendo con la proximidad del
cierre del año fiscal, porque la
conspiración contra Cuba absorbe cada
año millones de dólares que el
contribuyente estadounidense paga al
Estado para otros fines. ¡Vaya concepto
de democracia y de pulcritud en el
manejo de recursos el que manejan los
halcones! No tienen escrúpulos de ningún
tipo.
Del mismo modo que el contribuyente
estadounidense tiene derecho a pedir
cuentas a la ultraderecha gobernante por
este derroche que beneficia a unos
cuantos de sus protegidos, el
contribuyente dominicano debe reclamar
al Gobierno que informe hasta qué punto
están comprometidos funcionarios de aquí
con las maquinaciones de este
conspirador.
El documento dado a conocer a mediados
de año, llamado también Plan Bush contra
Cuba, deja constancia de que ese plan
tiene capítulos secretos y consigna en
su primer capítulo entre las tareas
específicas:
-
"Trabajar con países
aliados dispuestos a apoyar la
creación de un fondo internacional
para la protección y desarrollo de la
sociedad civil en Cuba. Este fondo
será utilizado para entrenar y
financiar a voluntarios de diferentes
nacionalidades que viajarían a Cuba
por varias semanas para ofrecer
asistencia técnica y logística a
bibliotecas independientes,
organizaciones profesionales y
caritativas, a periodistas,
educadores, enfermeras, y médicos que
trabajan de forma independiente".
-
"Financiar iniciativas
para ofrecer programas educacionales a
familiares de "opositores políticos",
lo cual incluye el establecimiento por
parte de la OEA de un programa
universitario de becas para los niños
de los "disidentes cubanos" que
estudiarían en universidades
latinoamericanas".
-
Los sueldos de ciertos
funcionarios dominicanos son lujosos,
en evidente y ofensivo contraste con
el nivel de ingreso de la mayoría de
las familias. Nadie tiene derecho a
usar el dinero del contribuyente
dominicano para pagar actividades como
las enunciadas en el Plan Bush.
El canciller Morales Troncoso expresó a
George Bush, padre, en 1990, cuando no
se había secado la sangre de las
víctimas de la invasión, en nombre del
entonces presidente Joaquín Balaguer, su
disposición a colaborar en el trabajo
con Panamá. Memoria es memoria, y no se
borra por el hecho de que, como aliado
del sector azucarero, este redomado
balaguerista enfrentara a legisladores
de Estados Unidos que vinieron a visitar
bateyes.
Ahora, siendo él canciller y Leonel
Fernández presidente, el hombre que
aspira a realizar en Cuba el ridículo
papel que le fue asignado a Paul Bremer
en Iraq, (que no se compara con el de
Sancho en la ínsula para no ofender al
personaje de Cervantes), viene a este
país "a reunirse con funcionarios de la
Cancillería". Fernández y Morales que
den cuentas. ¿Quién si no ellos debe
hacerlo?
El Diario/La Prensa (Versión digital) 19
de diciembre de 2006 EE.UU.
|