Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      


     

N O T I C I A S

La Habana, 4 de Enero de 2006

HAERE MAI CUBA
¡Sigan adelante con este programa!
Un maorí de 64 años que aprendió a leer y a escribir con el programa cubano de alfabetización para Nueva Zelanda relató sus experiencias como alumno del Greenlight Learning for Life, versión inglesa del programa cubano
Yo, sí puedo

POR LISANKA GONZALEZ SUAREZ —de Granma Internacional—

TAN lejos como pueda imaginarse, prácticamente al otro lado del mundo, 3 000 personas de diferentes razas y  pueblos procedentes de 25 países  asistieron a la 7ª Conferencia de Educación de los Pueblos Indígenas celebrada en la ciudad Hamilton, en la Isla Grande, en Nueva Zelanda.

 Acompañado, como acostumbran los kaumatua (ancianos), el maorí de 64 años Hone Charles Tahana, caminaba entre la multitud del campo deportivo de la Universidad de Waikato, en la ciudad de Hamilton. Como a todos, llamaba la atención los coloridos y vistosos trajes típicos que lucían muchos de los delegados, sin embargo, fue a detenerse frente al más sencillo stand cuyo único ornamento consistía en montones de libros.

 Bien conocía Tahana qué contenían los textos. Le bastó apreciar su color verde brillante y el título que, además, podía leer perfectamente: Greenlight Learning for Life. Entonces, dirigiéndose a los presentes, sin preámbulos y en su idioma natal,  exclamó: “Haere mai Cuba”. (Bienvenida Cuba).

 Estaba justamente frente al stand de Cuba. Y los seis especialistas de la Isla  que se encuentran asesorando la Campaña de Alfabetización en ese país, lo entendieron perfectamente.

  Entonces añadió: “Yo quiero que ustedes sigan adelante con este programa porque sé que hay muchos más ancianos que no saben leer ni escribir. Dénme este programa y yo, a través de mi facilitador Patrick, podré ayudarlos  a enrolarse y a aprender.   

  Hone Charles Tahana es uno de los 3 048 neozelandeses alfabetizados con Greenlight Learning for Life, versión inglesa del programa cubano de alfabetización Yo, sí puedo especialmente confeccionado para Nueva Zelanda y adecuado a las condiciones de esa nación bilingüe

  Desenfadadamente confesó que  le resultó difícil decidirse a estudiar. Se consideraba demasiado viejo para tomar los libros nuevamente, hacía más de medio siglo que los había abandonado apremiado por la necesidad de trabajar, pero finalmente resolvió hacerlo.

Muchas personas se sorprenden cuando conocen que en Nueva Zelanda, que aparece como un pequeño punto en el globo, y tiene las tierras al Sur más cercanas a la Antártida donde el hombre haya llegado jamás, se encuentran trabajando asesores cubanos en un programa de alfabetización.

Pero no es de extrañar porque en la actualidad Cuba tiene asesores trabajando en Argentina, Perú, Paraguay, Venezuela, Bolivia, Ecuador, México, Nicargua, Honduras, República Dominicana, Granada, Mozambique, Nigeria, Guinea Bissau, Nueva Zelanda y Timor Leste, quienes aplican por radio o televisión, el programa Yo, sí puedo, en español, inglés, portugués, francés y otras lenguas.

Como en otros países desarrollados, en  Nueva Zelanda también existen problemas de analfabetismo funcional, lo que impide a muchas personas con bajos índices de alfabetización enfrentar las cada vez más complejas exigencias de  la vida moderna. Una encuesta Internacional de Alfabetización de Adultos, en 1996 reveló que uno de cada cinco neozelandeses posee muy bajos niveles de alfabetización.

 Una vez que se puso en marcha el proyecto, a partir de la colaboración establecida entre el Instituto Pedagógico Latinoamericano y del Caribe (IPLAC) de Cuba y  la Universidad de Te Wananga, no se ha paralizado desde su creación hace dos años. Superadas las dificultades organizativas naturales, y comprobado el eficiente  funcionamiento del programa, el proyecto ha continuado a un ritmo ascendente de modo tal que en la actualidad se ha extendido a 22 regiones del país y ya cuenta con una matrícula de 6 065 alumnos, la mayor cantidad de ellos neozelandeses maoríes, neozelandeses europeos e  isleños del Pacifico, y en menor medida, hindúes.

 Conscientes de los problemas de analfabetismo que enfrentan los pueblos indígenas, además del reconocimiento a la labor de la Isla en el Programa de Alfabetización y Seguimiento en Nueva Zelanda,  instituciones de ese país invitaron  al Ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez, a que pronunciara las palabras inaugurales del evento, en las cuales el titular caribeño se refirió a los logros de Cuba en ese campo.

 Por otro lado durante el desarrollo de la conferencia los representantes de la mayor de las Antillas expusieron un amplio trabajo sobre el programa que se aplica en esa nación, y acerca de los valores de la cultura maorí desde la perspectiva de los educadores cubanos.

  Toda la labor realizada en esa lejana nación fue apreciada, comprendida y, por supuesto aplaudida por los asistentes a la 7ª Conferencia. Pero estoy segura que ese esfuerzo se vio coronado  con  un ejemplo vivo, Hone Charles Tahona, quien al concluir la presentación, de manera espontánea, abrió su corazón para dejar su testimonio:

 “Me tomó mucho tiempo escribir mi primera carta. En una reunión de ancianos en la que se hablaba sobre historia del siglo XIX, y a la que asistían los  doctores Wetere y  Tui Adams se presentaban informes, yo no sabía lo que querían decir algunas palabras ni tampoco sabía como pronunciarlas. Entonces ellos me preguntaron: “¿Has oído hablar del programa Greenlight?”. Yo dije: “No”. “Bueno, mejor te matriculas”, me dijeron. “¿Y qué es eso?”, pregunté. “¡Greenlight!, ve y matricúlate”, me dijeron. Así fue que contacté a Patrick, mi facilitador y le pedí una planilla de enrolamiento.

 “Empecé en Septiembre. Hice mi primer libro, Módulo 1 y ahora estoy un poco más allá de la mitad del Módulo 2. Cuando empecé no entendía nada porque no sabía  escribir ni deletrear las palabras. Traté de entender las palabras. Me guié por esto (señala a la Tabla Orientadora) para aprender a escribir las letras. Seguí todas las palabras, las escribía en mi block una y otra vez y hacía lo que me orientaba Kelly (la tele-profesora): “Si no lo entendiste ahora, rebobina la cassette y vuélvelo a repasar”. “Así fue que aprendí.”

Más de 266 mil mexicanos aprenden con método cubano

 

MEXICO (PL). — Más de 266 mil mexicanos se han incorporado hasta ahora al innovador programa cubano de alfabetización Yo sí puedo, aplicado en 10 entidades federativas, confirmaron fuentes de la misión diplomática de la Isla.

 

 La cifra total de atendidos con el también llamado método Alfa-TV ascendía hasta el 13 de diciembre último a 266 827, de los cuales 118 537 ya se han graduado y 148 290 están matriculados en los cursos, de siete semanas de duración.

 

 El grueso de los alfabetizados pertenecen a los estados de Michoacán (más de 62 mil) y Oaxaca (37 mil 570), donde además se concentran el mayor volumen de estudiantes: cerca de 70 mil y 76 mil, respectivamente.

 

Supervisado por expertos cubanos, el programa es impartido por cerca de 10 500 denominados facilitadores, en su gran mayoría jóvenes bachilleres que voluntariamente enseñan a leer y a escribir a los adultos mayores analfabetos.

 

Además de en suelo michoacano y oaxaqueño, acciones de Yo sí puedo se han implementado en Tabasco, Puebla, Guerrero, el Estado de México, Veracruz, San Luis Potosí, Nayarit y el Distrito Federal.

 

En la suroccidental Oaxaca, donde 454 377 personas no saben leer ni escribir y la población total en rezago educativo (es decir analfabetas y que no han concluido su educación básica) rebasa el millón 430 mil, la campaña fue denominada Margarita Maza de Juárez. Según explicó el titular del Instituto Estatal de Educación de Adultos (IEEA), Cipriano Flores, de este modo se rinde homenaje a la esposa del ex presidente Benito Juárez, quien debió educar a sus hijos en el hogar ante la imposibilidad de éstos de asistir a la escuela.

 

Flores significó la importancia de que, cada vez, más mujeres se incorporen a la Campaña de Alfabetización, pues casi un cuarto de millón de ellas en ese estado son iletradas, lo que representa el 66,3% del total de analfabetos allí.

 “Yo sí puedo”, creado hace tres años en Cuba, comenzó su aplicación en Venezuela, donde posibilitó que más de un millón de personas aprendieran a leer y a escribir.

 

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