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LOS CINCO
DE MIAMI
Abogados del Sur de la
Florida
rechazan intento del gobierno de impedir
los informes amicus
POR JULIE
KAY
Abogados del Sur de la
Florida están pasmados y desconcertados
con el esfuerzo poco usual de las
oficinas del fiscal de los EE.UU. de
impedir que grupos legales nacionales
presenten informes amicus en la
apelación del gobierno para que revoquen
las sentencias de los Cinco en Miami.
Con las vistas orales
programadas para el próximo mes en la
segunda vuelta de apelaciones ante la
Corte del 11 Circuito de Apelaciones,
los esfuerzos del gobierno federal para
que se restituyan las condenas de los
cinco agentes cubanos y se obligue a la
celebración de un nuevo juicio, se ha
vuelto un tanto feo.
La Corte del 11 Circuito
en pleno oirá los argumentos en la
apelación del gobierno de un dictamen
emitido en agosto por un panel de tres
jueces que revocó las condenas por
espionaje de los cinco agentes.
El último giro en este
caso de alto vuelo se produjo la semana
pasada cuando las oficinas del fiscal de
los EE.UU. en Miami presentó una moción
que busca impedir que el 11 Circuito
acepte dos amicus presentadas por
organizaciones legales del estado y
nacionales que se oponen a la posición
del gobierno. La moción le recomienda
marcadamente al 11 Circuito que no
acepte los amicus.
Dos días más tarde,
Ricardo Bascuas, un profesor de leyes de
la Universidad de Miami quien es el
autor de uno de los amicus, presentó una
respuesta fuertemente redactada
oponiéndose a la postura del gobierno y
reiterando porque deben permitirse los
amicus.
"Los importantes
precedentes de derechos civiles que se
esgrimen en los amici curiae sostienen
que la Sexta Enmienda nos protege a
todos de ser condenados sobre la base de
prejuicios raciales, ideológicos,
religiosos, étnicos u otros igualmente
irracionales," dice el amicus. "Como
organizaciones distinguidas de defensa
criminal, amici ofrece asistir a la
corte al presentar los casos más
pertinentes al trato injusto hacia
defendidos de poca popularidad."
Los amicus fueron
presentados por la Asociación Nacional
de Abogados (Nactional Lawyers Guild),
la Asociación Nacional de Defensores
Criminales, la Asociación Nacional
Federal de Defensores Públicos y la
Asociación de la Florida de Abogados de
Defensa Criminal. Una fue co escrita por
los defensores criminales de Miami David
O. Markus y Brian L. Tannebaum, con
Henry J. Bemporad.
El fiscal asistente de
los EEUU David Buckner, quien es co
autor de la solicitud del gobierno,
rehusó hacer comentarios. "Supongo que
todos jugamos a ganar," dijo en una
entrevista Richard Klugh, Asistente
Defensor Público Federal, quien
probablemente estará litigando el caso
ante el 11 Circuito.
"Pero no permitir que
nadie, salvo los defendidos cubanos,
discutan el caso no es correcto. Estas
son respetadas organizaciones legales
norteamericanas y se les debería
permitir el participar en el proceso."
Markus, furioso,
calificó a los fiscales de "llorones".
"Solo los matones
inseguros lloriquean y se quejan de esta
manera," dijo. "Estoy realmente
sorprendido que la oficina del fiscal de
los EE.UU. asumiera esta posición."
La batalla por los
amicus exalta lo políticamente volátil
del caso y la intensidad de la lucha
legal.
En 2001, después de seis
meses, un jurado condenó a cinco hombres
por intento de espionaje para el
gobierno cubano.
Pero el pasado agosto,
un panel del 11 Circuito revocó las
condenas, declarando que la jueza de
distrito Joan Lenard había errado en
denegarle a la defensa la solicitud de
cambio de sede por el apasionado
sentimiento anticastrista en Miami,
hecho que impidió que los acusados
recibieran un juicio justo.
El dictamen de 93
páginas fue ampliamente criticado dentro
de la comunidad cubano-americana en
Miami. Algunos se consideraron ofendidos
por el mensaje del panel, dirigido a la
comunidad cubano-americana, que
reconoció que la Constitución de los
EE.UU. requiere que "cada acusado, no
importa cuan impopular, tiene que
recibir un trato justo."
El fiscal del gobierno
Alex Acosta apeló la decisión del panel
y pidió que los jueces en pleno
reconsideraran el caso. En una decisión
inesperada, en octubre el 11 Circuito en
pleno decidió volver a oír el caso.
Algunos abogados del Sur
de la Florida se quedaron atónitos
cuando el gobierno presentó la moción a
finales del pasado mes, solicitándole a
la corte que no aceptara los amicus.
En la moción, Buckner y
la asistente del fiscal de los EE.UU.
Anne R. Schultz plantean que los amicus
no son documentos objetivos, porque no
"añaden una perspectiva política
diferente a los intereses del apelante y
que discuten contenciones detalladas de
los hechos, inapropiados para un amicus."
La fiscalía también
plantea que si se les obligara a
responder al amicus, tendría que pasar
una "significativa cantidad" de su
tiempo limitado a refutar "cargos sin
basamento" porque "las citas de los
archivos son selectivas e incompletas, y
sus caracterizaciones son erradas y
engañosas."
¡Ay! Klug dijo que la
parte que más lo ofendió es la
aseveración del gobierno que la oficina
del defensor publico federal puede haber
solicitado que estos grupos legales
escribieran estos amicus y quizás hayan
hasta intervenido en su redacción. La
moción hecha por la fiscal asistente de
los EEUU Caroline Heck Miller llama al
amicus "sustitutos para los apelantes."
El objetivo de esta movida, sugiere
ella, sería permitirles a los defendidos
evadir las limitaciones de páginas en
sus propios resúmenes.
Klug niega la alegación.
Él y otros abogados defensores discuten
que no hay razón para que la corte no
acepte los dos amicus. A todos debería
permitírseles expresar sus opiniones en
el caso, dijo Klug.
"Nunca antes he visto al
gobierno discutir esto," dijo Klug.
"Podría entenderlo si se hubieran
presentado 10 amicus, pero solo fueron
dos, y de organizaciones legales
respetadas."
Uno de los autores del
amicus, C. Peter Erlinder, profesor de
leyes en el Colegio de Leyes William
Mitchell de St. Paul, Minn., es tan
apasionado del caso que interrumpió su
viaje a Tanzania como parte de un grupo
de lasNaciones Unidas dirigiéndose al
gobierno local para escribir el amicus.
Richard B. Rosenthal, un
abogado de apelaciones de Miami, dijo
que la comunidad legal del Sur de la
Florida estaba atónita por la movida del
gobierno.
"Todos estamos
sorprendidos," dijo. "Esos amicus se
permiten de manera rutinaria y la
decisión del gobierno de retarlo huele a
un acto de desesperación o de simple
mezquindad."
Pero Robert Jarvis, un
profesor de leyes de Universidad Nova
Southeastern, dijo que la movida del
gobierno podía estar justificada. Los
amicus a veces son utilizados por los
grupos legales para darle un empujón a
los esfuerzos de recaudación de fondos.
"La corte no quiere la
carga de los amicus," dijo. Los jueces
de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsberg
y Sandra Day O´Connor han comentado
públicamente que no leen los amicus.
"Siempre esta el tema de
que es lo que tienes que aportar que sea
diferente y nuevo," dijo Jarvis. "Tiendo
a simpatizar con la posición del
gobierno."
La comunidad legal está
esperando por si se presentarán amicus
que apoyen la postura del gobierno,
quizás de los grupos cubano-americanos.
Tales documentos deben entregarse antes
del 13 de enero.
(Publicado el 3 de enero
de 2006 en el South Florida Business
Journal
Traducción para
Cubadebate y Antiterroristas.cu: Isabel
Perea)
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