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Estado crítico de premier
israelí provoca interrogantes sobre
futuro político del país.
BEIRUT 6 ene – El primer ministro
israelí, Ariel Sahron, continuaba hoy en
un coma profundo después de una
operación de urgencia por un derrame
cerebral que lo colocó entre la vida y
la muerte, informaron fuentes
hospitalarias.
El
estado de Sharon, sigue "sin cambios" y
sus "signos vitales son estables",
declaró Shlomo Moyussef, vocero del
hospital Hadassah de Jerusalén, donde
permanece recluido.
De
77 años de edad, el político israelí se
encuentra hospitalizado, tras sufrir la
noche del miércoles una embolia que
amenaza con eliminarlo de la escena
nacional, coinciden en señalar notables
especialistas.
Los doctores estiman que son necesarias
de 48 a 72 horas para que el cerebro de
Sharon se recupere de la hemorragia que
le causó daños considerables.
La
enfermedad ha provocado numerosas
interrogantes sobre el futuro político
de Israel.
Según un sondeo del diario Haaretz y el
Canal 10 de la televisión, el partido de
centro Kadima, de reciente fundación por
el primer ministro, continúa en las
preferencias para las elecciones
legislativas anticipadas del 28 de
marzo.
Tal simpatía es a despecho de quien
asuma el liderazgo de esa agrupación.
Esta responsabilidad, en principio
podría recaer sobre el segundo de Sharon,
Ehud Olmert, quien se desempeñaba como
viceprimer ministro y con arreglo a la
legislación israelí sustituye el
enfermo.
Los dirigentes del partido formado por
el primer ministro, afirmaron que
apoyarán a Olmert.
Estas declaraciones ocurren a menos de
tres semanas de las elecciones y cuando
una encuesta, en este caso del rotativo
Yediot Ahronot, señala que esa formación
ganaría 39 de los 120 escaños
parlamentarios, más que cualquier otro
partido.
Kadima fue el vehículo político creado
por Sharon en noviembre pasado tras
abandonar el Likud, para buscar una
estrategia que le permitiera poner fin
al conflicto con los palestinos.
El
gobernante israelí fue el arquitecto del
proyecto de evacuación de 21
asentamientos judíos en la Franja de
Gaza y cuatro en el norte de
Cisjordania.
Esa decisión le granjeó un cierto
rechazo entre la masa de colonos que él
mismo instó a establecerse en esos
territorios ocupados en la Guerra de los
Seis Días contra los árabes, en junio de
1967. (PL) |