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¿Será asunto entre
particulares que el Sheraton eche a
cubanos?
• El hotel acató
extraterritorialmente órdenes directas
del
Departamento del Tesoro de EE.UU.
POR
CARLOS FERNANDEZ-VEGA
(Tomado de La Jornada, México)
EL Gobierno mexicano tendrá que hacer
frente a una nueva agresión de la
administración de Bush —por mucho
"cariño" que le tenga Vicente Fox— en
contra de la soberanía mexicana, ahora
consumada por medio de un hotel
transnacional, el cual acató
extraterritorialmente las leyes de su
país de origen, a petición expresa del
Departamento del Tesoro.
El motivo no es otro que la
"intrascendente" negación de servicios
—contratados y pagados— y la expulsión
de una delegación comercial cubana por
parte del María Isabel Sheraton
(establecido en México, obligado a
operar bajo las leyes mexicanas y acatar
los resolutivos de los tribunales
mexicanos), el cual simple y llanamente
acató las obsesas instrucciones dictadas
por el Gobierno de su país y de
inmediato las practicó en una tercera
nación, la nuestra en este caso.
El Departamento del Tesoro, el Gobierno
gringo, o cualquier otra autoridad
foránea pueden decir misa, pero de
acuerdo con la legislación mexicana
todas las empresas de capital extranjero
—como en este caso Starwoods Hotels and
Resorts Worldwide, propietaria, entre
otras, de la cadena Sheraton— que operen
en el país deben atenerse a las leyes
mexicanas, y éstas no reconocen las que
de manera brutal Estados Unidos impone,
en su obsesión por acabar con la isla
caribeña.
Un despacho de la agencia española Efe,
transmitido ayer por la tarde, señala
que el Gobierno de México consideró como
"un asunto entre particulares" la
expulsión de 16 delegados cubanos del
Hotel María Isabel Sheraton, así como la
"confiscación" del dinero pagado por ese
grupo. Dos importantes funcionarios de
la administración de Fox no
identificados por Efe aseguraron que
este episodio "sólo incumbe a personas
privadas".
De confirmarse que la anterior es la
posición que oficialmente adoptará el
Gobierno mexicano, entonces no sólo el
María Isabel Sheraton estará en
problemas, sino la administración de Fox
encargada de aplicar la ley, y ésta es
muy clara al respecto, en especial
cuando de extraterritorialidad se trata.
Si al inquilino de Los Pinos le apasiona
creerse el cuento de que Bush es su
amigo y socio, que los gringos adoran a
los mexicanos, que no tardan en sentarse
a firmar un tratado migratorio amplio y
generoso, y que no existe nada más
dorado en el mundo que la relación
México-Estados Unidos, es su problema,
pero el de los mortales es exigirle que
aplique la ley.
En vigor desde octubre de 1996, la Ley
de protección al comercio y la inversión
de normas extranjeras que contravengan
el derecho internacional entre otros
elementos establece claramente que "se
prohíbe a las personas físicas o
morales, públicas o privadas que se
encuentren en el territorio nacional, a
aquellas cuyos actos ocurran o surtan
efectos total o parcialmente en dicho
territorio, así como a aquellas que se
sometan a las leyes mexicanas, realizar
actos que afecten el comercio o la
inversión, cuando tales actos sean
consecuencia de los efectos
extraterritoriales de leyes extranjeras;
se entenderá que una ley extranjera
tiene efectos extraterritoriales que
afectan el comercio o la inversión de
México, cuando tenga o pueda tener
cualesquiera de los siguientes
objetivos: que pretenda imponer un
bloqueo económico o incluso limitar la
inversión hacia un país para provocar el
cambio en su forma de gobierno; que
permita reclamar pagos a particulares
con motivo de expropiaciones realizadas
en el país al que se aplique el bloqueo;
que prevea restringir la entrada al país
que expide la ley como uno de los medios
para alcanzar los objetivos antes
citados; queda prohibido a las personas
mencionadas en el artículo primero de
esta ley proporcionar cualquier
información, por cualquier medio, que le
sea requerida por tribunales o
autoridades extranjeros, con base en las
leyes extranjeras a que se refiere el
artículo primero; las personas afectadas
deberán informar a la Secretaría de
Relaciones Exteriores y a la Secretaría
de Comercio y Fomento Industrial, de
aquellos casos en que pudieren verse
perjudicadas en sus actividades o
inversión, por los efectos de las leyes
extranjeras a que se refiere el artículo
primero, y reciban requerimientos o
notificaciones, emitidos con base en las
leyes extranjeras a que se refiere el
artículo primero; los tribunales
nacionales denegarán el reconocimiento y
ejecución de sentencias, requerimientos
judiciales o laudos arbitrales, emitidos
con base en las leyes extranjeras a que
se refiere el artículo primero..."
Sin perjuicio de las responsabilidades
de carácter civil, penal o de otra
índole que puedan generarse por la
violación de los tres primeros artículos
de la referida ley, la Secretaría de
Relaciones Exteriores podrá imponer al
infractor diversas sanciones
administrativas, entre ellas multa hasta
por 100 mil días de salario mínimo,
dependiendo la falta.
Así, no hay tal "asunto entre
particulares", y el Gobierno mexicano no
tendría mayor problema ni excusa para
armar el expediente respectivo, porque a
confesión de parte relevo de pruebas: la
vocera de la embajada estadounidense en
México, Judith Bryan, reconoció que "el
hotel solamente se sujetó a la Ley
Trading with the Enemy (sin olvidar la
Helms-Burton), que impide a empresas de
mi país proporcionar servicios a (entre
otras) personas o entidades cubanas" (El
Universal), una legislación que data de
1917 y que para el caso cubano se aplica
con singular brutalidad desde 1962.
Además, "la expulsión fue por orden del
Departamento del Tesoro de Estados
Unidos; efectivamente nos exigió que
negásemos el acceso a los participantes
cubanos al Sheraton en la ciudad de
México", dijo Ellen Gallo, portavoz de
la compañía Starwoods Hotels and Resorts
Worldwide, dueña de Sheraton. La medida,
ordenada por la Oficina de Control de
Activos Extranjeros del Departamento del
Tesoro es en aplicación del embargo
comercial contra Cuba según establecen
las normas estadounidenses" (Idem).
Entonces, la ley mexicana es muy clara;
el problema es el Gobierno foxista.
Las rebanadas del pastel: Soló como
ayuda de memoria: "Vamos a mantener
nuestra oposición a la llamada Ley Helms-Burton,
dado que no sólo lastima a Cuba, sino
también a nuestros propios intereses, a
los de nuestro país... el embargo
económico sobre la Isla ha sido
contraproducente e injusto" (el
inquilino de Los Pinos, 4 de febrero,
2002).
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