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Duro
discurso de Kirchner a militares
"Como presidente no tengo
miedo, ni les tengo miedo"
APM
Tomado de Rebelión
(31-05-2006)
El
presidente argentino repudió a los
sectores castrenses que aún reivindican
los procedimientos de la última
dictadura, a quienes dijo no tenerles
"miedo", y reivindicó al Ejército
nacional que está "alejado
definitivamente del terrorismo de
Estado".
El presidente
argentino Néstor Kirchner dio un duro
discurso en repudio a la marcha
realizada la semana pasada por militares
en homenaje a las víctimas de la
subversión, y por la que seis oficiales
recibieron fuertes sanciones.
"Han ocurrido hechos que no ayudan a la
construcción del prestigio (del
Ejército)", arrancó Kirchner, en
evidente alusión al homenaje a las
víctimas de la subversión.
Enseguida, la referencia se volvió
explícita. "Me refiero a la
participación de integrantes de estas
fuerzas en un acto público en el que no
sólo se agredió a periodistas, sino que
se incurrió en conductas, acciones y
palabras a las que no sería temerario
calificar de rayanas con la apología del
delito al reivindicar el terrorismo de
Estado, tal como ha ocurrido el pasado
24 de mayo en la Plaza San Martín",
lanzó.
Tras la dura advertencia, ratificó la
subordinación de las Fuerzas Armadas al
poder civil al afirmar que "la
inclusión, la equidad y la igualdad que
la Argentina necesita requieren Fuerzas
Armadas comprometidas con el origen de
la Nación y subordinadas al poder
popular".
Para el final, el Presidente dejó otro
de los pasajes más duros de su discurso.
Levantando la voz y dirigiéndose
directamente a los oficiales que lo
observaban desde el campo, les dijo:
"Quiero que quede claro que como
Presidente no tengo miedo, no les tengo
miedo".
Incluso las últimas frases de su
discurso, que duró poco menos de 15
minutos, estuvieron dirigidas a los
soldados. "Queremos el Ejercito de San
Martín, Belgrano y Mosconi y no de
aquellos que asesinaron a sus propios
hermanos, como fueron los de Videla,
Galtieri, Bignone y Viola", por los
jefes de la última dictadura militar, de
la que hace poco más de dos meses se
cumplieron 30 años.
En
una nueva ratificación de la política
oficial en materia de derechos humanos
agregó: "Vengo a reivindicar un Ejército
nacional comprometido con el país y
alejado definitivamente del terrorismo
de Estado".
Tras el discurso, el Presidente se
retiró del Colegio Militar de El Palomar
sin participar del tradicional desfile
previsto para celebrar el aniversario
del Ejército que se realizó
inmediatamente después.
Kirchner aprovechó el acto para anunciar
cambios en el sistema de Defensa
nacional. "Nos disponemos a iniciar un
proceso de revisión, reconversión y
modernización integral del sistema de
defensa nacional. Debemos avanzar de
manera sostenida en un proceso que
permita readecuar y establecer nuevas
bases sobre las cuales se debe ordenar
el sistema de defensa y las propias
Fuerzas Armadas", indicó el jefe del
Estado.
De
esta manera, dejó explícita su postura,
aunque sin dar mayores precisiones, de
reestructurar el sistema de Defensa en
los próximos meses, y que implica un
recorte de poder a los jefes de las tres
Fuerzas Armadas.
Entre las reformas previstas se destaca
el traspaso de funciones como la
decisión de ascensos, la autorización de
ejercicios de adiestramiento y la compra
de material de los jefes de las tres
fuerzas al Estado Mayor Conjunto.
Kirchner aseguró que el proceso de
"reconversión" dará a las autoridades
civiles "el ejercicio efectivo de la
conducción de política de Defensa".
Antes del duro discurso de Kirchner,
también el jefe del Ejército, general
Roberto Bendini, pareció referirse,
aunque no tan directamente, al mismo
episodio. "No voy a tolerar actos o
acciones que afecten la disciplina o
cohesión de la institución", aseguró con
vehemencia.
En
este contexto, sostuvo que los valores
de "libertad, subordinación y
disciplina" constituyen "la columna
vertebral de la institución" y que los
miembros de las Fuerzas Armadas están
"obligados moral y reglamentariamente a
cumplirlos". Enseguida lanzó una dura
advertencia: "Quien no está dispuesto a
cumplir con estos preceptos debe
abandonar sus filas".
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