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Arrozales cubanos:
hábitat alternativo de unas cien
especies de aves
• Investigadores
de la Facultad de Biología de la
Universidad de La Habana publican libro
que resume los resultados de 25 años de
estudios sobre estos animales
POR LILLIAM RIERA —de Granma
Internacional—
CASI
cien especies de aves acuáticas emplean
los arrozales de la Isla como hábitat
alternativos ante la disminución y
degradación de los humedales naturales.
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Los
autores de la investigación. De
izquierda a derecha, el Máster en
Ciencias, Antonio Rodríguez; el
doctor Dennis Denis; la doctora
Lourdes
Mugica; el Máster en Ciencias, Ariam
Jiménez y el doctor Martín Acosta.
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Los
humedales, que incluyen pantanos y áreas
cenagosas, tanto litorales como
interiores, son ecosistemas muy frágiles
y vulnerables que prestan valiosos
servicios al hombre: almacenamiento de
agua, control de inundaciones y albergan
una importante diversidad biológica.
Un
grupo de investigadores de la Facultad
de Biología de la Universidad de La
Habana (UH), encabezado por la doctora
Lourdes Mugica, acaba de publicar un
hermoso libro titulado Aves acuáticas
en los humedales de Cuba, que resume
25 años de estudios sobre estos
animales.
El
texto precisa que los campos de arroz se
han convertido en importantes sitios de
alimentación, nidificación y descanso de
estas aves que, a su vez, benefician a
este cultivo, pues ingieren gran
cantidad de plagas potenciales:
invertebrados y plantas indeseables.
Entre éstas se mencionan la Garza, el
Coco Prieto, el Yaguasín, la Cachiporra,
el Zarapiquito, la Paloma Rabiche, así
como 13 de las 25 especies de patos
registradas en el país. Algunas son
migratorias, que vienen a Cuba desde
Norteamérica, como el Pato de la
Florida, el Pescuecilargo y el
Cuchareta.
El
volumen —de 200 páginas— es de corte
científico-popular y fue escrito con un
lenguaje ameno para que pueda ser
comprendido por todos los sectores de la
población.
“Desde el comienzo, se trata de un
libro que ‘enamora’ por la presentación
—me atrevo a decir que única— y el
contenido fascinante. (…) Quisiera
destacar en particular el hecho de que
el libro no tiene información
‘reciclada’. Aparte de unos datos
generales y básicos, el resto de la
información es original de los autores,
lo cual demuestra el enorme esfuerzo y
los años dedicados a la investigación,
así como la profundidad de su
conocimiento y experiencia. Será difícil
que otros se atrevan a emular esta
obra”, señala Montserrat Carbonell,
directora del Programa para América
Latina y el Caribe de la Ducks Unlimited,
una organización dedicada a la
conservación de las poblaciones de patos
y su hábitat, en carta al colectivo de
científicos, fechada el 24 de septiembre
del 2006, en Memphis, Tennessee, EE.UU.
A
ésta y a otras misivas, enviadas incluso
por personas poco conocedoras del tema
que leyeron el libro y lo agradecieron,
pudo acceder Granma Internacional
gracias a la gentileza de la doctora
Mugica.
El
libro comienza con una introducción a
los humedales, seguidamente aborda las
aves acuáticas en general, que se han
descrito como indicadores de la salud de
los ecosistemas, y luego se adentra en
las particularidades de éstos en Cuba
—ocupan el 15,7% del territorio
nacional— y las especies que los usan,
para terminar con los problemas,
esfuerzos y desafíos que implica su
conservación.
Contiene 291 fotos (86% originales y
tomadas por los propios autores), 120
ilustraciones (gracias a la amabilidad
de Herbert Rafaelle, quien permitió usar
las imágenes de la guía Birds of the
West Indies), 48 figuras de corte
científico para facilitar la comprensión
del texto, 20 pinturas originales de dos
artistas cubanos, Nils Navarro y Rolando
Rodríguez, así como, al final, una guía
plegable, que puede ser recortada, y
recuadros con resultados de
investigaciones.
La
doctora Mugica explicó que una donación
de las ONG británicas Whitley Fund
for Nature, Birdlife International y
The British Birdwaching Fair
permitió que se pudieran sacar 1 500
copias y mejorar la calidad de la
presentación.
Refirió, asimismo, que se han
distribuido, gratuitamente, 240
ejemplares a la Editorial
Científico-Técnica para su ubicación en
todas las bibliotecas de la mayor de las
Antillas; otros cien han sido entregados
a instituciones pertenecientes al
Ministerio de Ciencia, Tecnología y
Medio Ambiente, museos y entidades
vinculadas con la protección de la
flora, la fauna y el cuidado del medio
ambiente, además de que se prevé su
empleo en la capacitación de
profesionales que laboren en esta
esfera.
Con
la reciente edición del volumen se
cumplió el último objetivo de un
proyecto desarrollado por este grupo,
titulado Las arroceras y los
humedales como unidades de conservación
para las aves acuáticas en Cuba.
Premiado en el 2002 por la Whitley
Fund for Nature, el proyecto
conllevó la investigación y el
monitoreo, durante tres años, de las
aves asociadas a los arrozales Los
Palacios, en Pinar del Río, y Sur del
Jíbaro, en Sancti Spíritus, y a la
Ciénaga de Birama, en Granma, segundo
humedal más grande de Cuba y del Caribe,
con 57 048 hectáreas (ha).
Se
conoció que esto ha permitido proponer
esas tres zonas a la Birdlife
International como Areas de
Importancia para las Aves (IBAs).
La
investigación favoreció la confección,
por este colectivo, de una Guía de
las Aves Comunes en los Humedales de
Cuba, la primera que se escribe en
la Isla y en español sobre esta
temática, de la cual ya se han
distribuido cerca de 800 ejemplares en
escuelas, bibliotecas y áreas
protegidas.
Propició, además, el desarrollo de dos
campañas de educación ambiental en
pueblos arroceros (La Sierpe, en Sancti
Spíritus, y Los Palacios, en Pinar del
Río) en las que participaron 8 mil
personas.
La
Wetlands International, una
organización global sin fines de lucro,
dedicada a la conservación y uso
sostenible de los humedales, se sumó a
las otras tres ONG antes mencionadas
para financiar estas campañas, durante
las cuales se ofrecieron charlas y
conferencias a la comunidad, talleres de
capacitación para maestros y
guardabosques, se entregaron libros y
posters sobre la conservación de estos
ecosistemas, se organizaron concursos y
una exposición fotográfica. Como
colofón, se realizaron dos Festivales
Comunitarios, que incluyeron juegos
ambientalistas, y tuvo lugar la
cancelación especial de un sello por la
ocasión.
UN
SEGUNDO PREMIO DE LA WHITLEY FUND FOR
NATURE PARA CONTINUAR LA LABOR
INICIADA
La
doctora Mugica informó que en junio del
2005, y teniendo en cuenta los
resultados obtenidos con el proyecto
recién concluido, la Whitley Fund for
Nature les otorgó un segundo premio,
de continuación, dotado con 30 mil
libras esterlinas, que se hizo efectivo
este año y permitirá avanzar en el
estudio de las comunidades de aves
asociadas a los diversos humedales
cubanos y proseguir con la labor de
educación ambiental.
El
nuevo proyecto se centrará en otros tres
humedales cubanos: las ciénagas de
Zapata, en Matanzas, el mayor sistema de
este tipo del Caribe, con 452 mil ha; el
del Río Máximo, en Camagüey, y Picúas
Cayo Cristo, al Norte de Villa Clara.
Según la doctora, pretenden realizar
talleres de capacitación y campañas de
educación ambiental para también
culminar con la publicación de otro
libro. |