Un
nuevo grupo de los derechos humanos
desagrada a los Estados Unidos
Por
Robert Sandels
Cuba L
Abril ha venido y se ha
ido, y ni una sola palabra de los
señores que se ocupan de los derechos
humanos en Ginebra sobre la forma
grosera en que se violan los derechos
humanos en Cuba; la palabrería usual de
la resolución de condena anual de los
EE.UU.
Ahora parece que los
Estados Unidos han perdido el control
sobre el árbitro moral de la ONU, que ya
no suministrará más a Washington con
semanas de publicidad gratis cada
primavera para favorecer su cruzada
anticubana.
Antes de que la comisión
pudiera presentar su rutinario reproche
sobre el asunto cubano, la Asamblea
General lo remplazó con un nuevo
organismo. La razón detrás del rechazo a
la comisión anterior se debe a la casi
aceptada opinión universal de que se ha
sobrepolitizado y desacreditado. El
interés en reformarla tomó impulso en el
2004, en parte porque la comisión no
mostró voluntad en revisar abusos
mayores a los que Cuba era usualmente
castigada.
Los acontecimientos de
la guerra de EE.UU. en Iraq, las
torturas de las prisiones
norteamericanas en Guantánamo y en otras
partes, además de las operaciones rusas
contra la separatista República de
Chechenia no fueron mencionados en el
informe final de la comisión en el 2004.
Los Estados Unidos bloquearon un intento
por parte de México para considerar
algunas medidas antiterroristas
dispuestas por los Estados Unidos, como
abusos a los derechos humanos.
Desorden en el déficit de credibilidad
En marzo del 2005,
citando un "déficit de credibilidad" que
el Secretario General de la ONU Kofi
Annan propuso, suprimiendo la comisión a
favor de un nuevo grupo con un sistema
más abierto para elegir a los miembros,
y una misión más compleja que incluiría
considerar los cargos por abuso hecho
por los mismos miembros del grupo.
El Departamento de
Estado también estaba ansioso por hacer
reformas. En marzo del 2004, el vocero
del Departamento de Estado Richarsd
Boucher advirtió que los Estados Unidos
querían una reforma en las regulaciones
de la membresía, para mantener a los
violadores de los derechos humanos fuera
del grupo, limitando el derecho a ser
miembros a "democracias" eligiendo otras
democracias (informe del Departamento de
Estado, Informe de Prensa Diario,
03/19/|4).
La lista de estados que
Washington presentaba, cuya presencia en
la antigua comisión era en primer lugar
responsable por la falta de
credibilidad, eran Bielorrusia,
Birmania, Cuba, Irán, Sudan y Zimbabwe.
Tal vez reflejando la animadversión de
los exilados cubanos de Miami. La única
sugerencia concreta del Miami Herald
para reformar la comisión fue mantener a
Cuba fuera de ella (el Miami Herald
de 04/16/04).
Esencialmente, mientras
que casi todo el mundo, incluyendo los
Estados Unidos, acordaron que la antigua
comisión se había convertido en
herramienta política, parece que sólo
los Estados Unidos pensaban que alguien
más la había politizado.
La Asamblea General votó
en marzo del 2006 remplazar la comisión
con el Consejo de los Derechos Humanos
de la ONU por el desequilibrado voto de
170 a 4, con 3 abstenciones.
El voto en contra
provino de los Estados Unidos, Israel,
las Islas Marshall y Palau, que se
suponen que son las únicas democracias
dignas de juzgar a otras democracias.
Los Estados Unidos hallaron poco apoyo
para sus propias propuestas aun entre
los aliados. La Unión Europea manifestó
que la propuesta de reforma "satisface
los requerimientos básicos para el
establecimiento de un Consejo de
Derechos Humanos" (AP 03/01/06).
El nuevo consejo tiene
una membresía reducida —47 en vez de los
53 de la comisión—. Los miembros de
dicho grupo pueden servir en él por 2
términos de tres años sucesivos,
eliminando la posibilidad de que los
Estados Unidos se conviertan en un casi
permanente elemento como fuera en la
antigua comisión. En vez de elegir
miembros por estados seleccionados por
vía secreta y por votos regionales, los
miembros del consejo son elegidos como
individuos en votación secreta por una
mayoría de votos en la Asamblea General.
Los sitios en el consejo
son asignados por región, en donde los
estados africanos y asiáticos obtienen
13 cada uno, Europa oriental seis,
América Latina y el Caribe ocho, y
Europa occidental, los Estados Unidos y
los otros siete.
El Wall Street Journal
juzgó la asignación de curules de
acuerdo a poblaciones regionales, como
algo inaceptable dado que "a los dos
grupos que contienen la más grande
proporción de democracias liberales se
les asignan el número más pequeño de
puestos. Como contraste, en el 2005 solo
9 países en toda Africa fueron
clasificados como "libres", según
Freedom House. En Asia y el Medio
Oriente, solo una docena de 54 países
son libres" (The Wakll Street Journal,
02/21/06).
Es lógico entonces que
el Wall Strteet Journal premie a
las democracias liberales con la mayoría
de los asientos. ¿Pero quien decidiría
cuáles son las democracias liberales?
Bueno, es obvio que no se puede tener a
estados no libres decidiendo, eso deja
dicha tarea a las democracias liberales
como ha sido determinado por Freedom
House, organización no lucrativa
costeada con fondos del Congreso por
medio de la Agencia de los Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID) y la Fundación Nacional para la
Democracia (NED). Entre sus agendas se
encuentra el derrocamiento del Gobierno
cubano.
En vez de un encuentro
anual la nueva agrupación se reunirá al
menos tres veces al año y por un total
de 10 semanas y sesiones especiales en
caso de situaciones de emergencia, o
suspender a los miembros de la
agrupación por violaciones a los
derechos humanos. La antigua comisión se
reunió solo una vez por seis semanas al
año.
En una declaración a la
Asamblea General el embajador americano
John Bolton explicó que los Estados
Unidos no apoyarían la resolución que
establece el consejo porque ser miembro
sería una ventana abierta para Cuba y
los otros estados en su lista de
inelegibles (Declaración en la Asamblea
General, 03/15/06).
La lista de acusados de
Bolton difiere de otras listas que otros
críticos de la antigua comisión tenían
en mente que incluiría a China, Israel,
Rusia y los Estados Unidos.
En una propuesta que
habría dado a los Estados Unidos el
derecho a prejuzgar el comportamiento de
los candidatos en derechos humanos para
así poder ser miembros, Bolton demandó
pero fracasó en obtener un mecanismo
para bloquear el acceso a dicho
organismo de estados sometidos a
sanciones de la ONU por abusos a los
derechos humanos. En cambio, la reforma
solo pide a los estados miembros a tomar
dichos registros en cuenta al votar
sobre el asunto de ser miembro.
A pesar de estas
objeciones, Bolton dijo que los Estados
Unidos cooperarían con el consejo pero
sin buscar un puesto en él.
En mayo Cuba fue electa
al consejo con las objeciones de los
EE.UU. Kenneth Roth, director ejecutivo
del Human Rights Watch de Nueva York,
que a menudo sigue la línea americana en
cuanto a cuál y cuál no es una nación
aceptable, sin embargo dijo que, "Los
Estados Unidos habrían tenido problemas
al ser elegidos porque han escogido usar
un tratamiento cruel e inhumano hacia
los prisioneros y hasta la tortura." (Bloomberg,
05/09/06).
Cambio de reglas tenebroso
La presencia en el grupo
de estados que los Estados Unidos no
quieren no fue la única razón de las
objeciones de Bolton. El nuevo consejo
opera dentro de un juicio más amplio de
lo que el término derechos humanos
comprende, que el de Estados Unidos.
Mientras que los Estados Unidos ha
estado casi completamente concentrado en
los abusos a los derechos políticos, en
especial su campaña anual contra Cuba,
el preámbulo de la resolución de la
reforma nos recuerda que la ONU también
tiene la obligación de proteger los
derechos bajo el Convenio Internacional
de 1966 sobre Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, y que "todos los
derechos humanos deben ser tratados de
una manera justa y equitativa, con las
mismas condiciones y énfasis"
(Servicio de Información
de las Naciones Unidas, la Asamblea
General de las Naciones Unidas,
04/03/06). Estos derechos incluyen el
derecho al trabajo, a los cuidados de la
salud y educación pública gratis.
El Departamento de
Estado también puede estar preocupado
sobre las regulaciones que permiten a la
Asamblea General sancionar a cualquier
miembro del consejo "que decida que
persistentemente ha cometido violaciones
groseras y sistemáticas de los derechos
humanos durante su término de
permanencia como miembro" (Servicio de
Información de las Naciones Unidas, hoja
de hechos, 4/3/06).
Las regulaciones del
consejo intentan limitar el doble rasero
al exigir "un nuevo mecanismo universal
periódico de revisión" por el cual el
consejo examinaría el historial en
derechos humanos de todos los 191
estados miembros de la ONU. "A
diferencia de antes, ningún país puede
evadir el escrutinio". Advierte una
información de la ONU (Oficina de las
Naciones Unidas, Ginebra, 06/15/06).
En conjunto, estas
regulaciones significan que la Asamblea
General estaría libre de condenar a los
Estados Unidos y de sacarlo del consejo
debido a sus prisiones secretas o
torturas empleadas hacia otros países.
Dentro o fuera del consejo, Estados
Unidos puede ser más fácilmente sometido
a un escrutinio como cualquier otro
estado.
Denuncias de los Estados Unidos
Si Bolton tenía estas
cláusulas en la mente al llamar la
resolución de "inaceptable" (AP,
02/27/06), podría ser porque el
expediente de los EE.UU. en cuanto a
derechos humanos ha sido denunciado
repetidamente por las agencias de la ONU
y las organizaciones internacionales de
derechos humanos. Realmente en tiempos
recientes los Estados Unidos han sido
más amonestados directamente que lo haya
sido Cuba alguna vez por la ONU.
En abril del 2005, el
Grupo de Trabajo de la ONU sobre
Detenciones Arbitrarias, una agencia de
la antigua comisión de derechos, criticó
al Gobierno americano por el
apresamiento de cinco agentes cubanos
quienes habían estado vigilando a los
grupos anticastristas de Miami. El Grupo
de Trabajo dijo que el manejo de dicho
caso equivalía a una privación
arbitraria de la libertad. Como tal,
advertía el comunicado, el juicio y
prisión violaban los artículos del
Convenio Internacional sobre los
Derechos Civiles y Políticos y pedía al
Gobierno americano " adoptar los pasos
necesarios para remediar la situación"
(Comisión sobre Derechos Humanos de la
ONU, Opinión no. 19/2005, 07/08/05).
En junio del 2005, un
grupo de relatores de la ONU denunciaron
a los Estados Unidos acerca de abusos a
los prisioneros, incluyendo condiciones
inadecuadas de vivienda y salud,
tortura, negación de los derechos
legales y rechazo a permitir que los
inspectores de la ONU visiten las
prisiones en Guantánamo, Iraq y
Afganistán (Prensa Latina, 01/24/05).
En mayo del 2006, el
Comité Contra la Tortura de la ONU
demandó que los EEUU cerraran la prisión
de Guantánamo, y se quejaron acerca de
informes de las prisiones secretas de
los Estados Unidos donde el Comité
Internacional de la Cruz Roja no tenía
acceso.
En un informe de junio
del 2006, el Alto Comisionado para los
Derechos Humanos, Louise Arbour expresó
su "grave preocupación" acerca de
informes de centros de detención
secretos de los Estados Unidos en donde
los sospechosos se mantenían
incomunicados (AP, 06/23/06).
En julio del 2006, el
nuevo consejo de derechos humanos
presentó un informe pidiéndole a los
Estados Unidos cerrar sus prisiones
secretas. Una de las respuestas por
parte de los Estados Unidos fue quejarse
de que el informe del consejo era el
doble de largo que el presentado contra
Corea del Norte.
El doble rasero
Cuba ha rehusado por
largo tiempo conceder a los observadores
de la ONU acceso a sus prisiones. Los
Estados Unidos se han referido
constantemente a la renuencia cubana
como una justificación mayor a las
resoluciones que la condena por abusos a
los derechos humanos.
Rehusando otra vez este
año a permitir a Christine Chanet,
controladora de los derechos humanos de
la ONU, a visitar Cuba, el ministro de
relaciones exteriores cubano Felipe
Pérez Roque, reiteró la posición cubana.
"No permitiremos que visite Cuba porque
no aceptamos ese mandato". Sugiriendo
que esta posición podría cambiar en el
futuro, Pérez Roque dijo que "el camino
estará abierto para que Cuba tome nuevos
pasos hacia delante", si el consejo se
abstiene de tomar resoluciones en contra
del comportamiento cubano en lo que toca
a derechos humanos (Servicio español de
noticias EFE, 6/20/06)
Una comparación entre
Cuba y los Estados Unidos en este
aspecto ilustra lo que significa doble
rasero. Respondiendo a las demandas de
la ONU por la clausura de la prisión de
Guantánamo, el vocero del Departamento
de Estado Sean McCormack dijo que el
grupo de la ONU que hacía dichas
demandas "no aprovechó la oportunidad
que se les ofreció para visitar
Guantánamo y ver de primera mano como
son las operaciones que se efectúan en
la Bahía de Guantánamo... nadie que
escribió este informe fue realmente a
Guantánamo" (Informe de la Prensa Diaria
del Departamento de Estado, 02/03/06).
De hecho, aunque fueron
invitados a visitar la prisión, al
personal de las Naciones Unidas no se
les permitió acceso a los prisioneros.
Preguntado porqué eso era así McCormick
hizo referencia al Departamento de
Defensa, en su respuesta.
Tarjeta de anotaciones
El Consejo de Derechos
Humanos concluyó su segunda sesión el 6
de octubre. De cómo ha resultado depende
de lo que se espera de él. Realmente sus
logros hasta ahora han sido mínimos,
planteando el problema de si la larga
historia de la ONU en el sentido de
juzgar a los violadores de los derechos
humanos mediante un proceso político
puede lograr algo. En último extremo,
hay que preguntarse si la existencia, sí
o no, de las violaciones de los derechos
humanos en un país dado puede ser
determinada por mayoría de voto de
cualquier agencia nacida de ambiciones
soberanas colectivas.
Pero si quiere a Israel
y no a Cuba, el consejo es un fracaso.
En especial la sesión del 11 de agosto,
el consejo aprobó una resolución
condenando a Israel por su ataque de
julio y agosto contra el Líbano.
La resolución fue
apoyada por los países islámicos, China,
Cuba y Rusia. Ninguna condenación de ése
tipo habría sido posible por parte del
Consejo de Seguridad, en donde los
Estados Unidos tienen el poder de veto,
pero la iniciativa en tales casos ahora
puede ser más fácilmente aprovechada por
el consejo. El voto es un ejemplo de
cómo un grupo de derechos humanos,
configurado en la forma que éste está,
puede expresar objeciones a las
políticas de los Estados Unidos.
Pero a elementos dentro
de los Estados Unidos no les agradan las
críticas a Israel y juzgan en forma dura
el comportamiento del consejo. Un
editorial del Washington Post (10/12/06)
calificó de parodia al consejo, peor que
la comisión que remplazó, citando la
resolución contra Israel, de su
principal ofensa. El Post observó
que Israel era el único estado que el
consejo había condenado en sus primeras
dos sesiones, ignorando tales crisis de
los derechos humanos como el genocidio
en Darfur y las masacres de Uzbekistán.
El Post sugirió que los Estados
Unidos podrían recortar los fondos para
la ONU como remedio.
Igualmente, Amnesty
International, más moderado pero aún
crítico, advirtió que estaba preocupado
de que la sesión mostraba "demasiados
vestigios de prácticas que eran
responsable por desacreditar a la
Comisión de Derechos Humanos" (Al Index,
News Service, 10/11/06). Al culpó a
motivos políticos por el fracaso del
consejo en actuar contra el Chad
oriental, Sri Lanka y Sudan.
El consejo se reúne otra
vez el 27 de noviembre.
Mientras tanto, el
Departamento de Estado publicó en
septiembre su informe anual sobre las
faltas de todos los demás en lo
correspondiente al tráfico humano. "Cuba
es una fuente de explotación para
traficar sexualmente en forma forzosa
con mujeres y niños," según el informe.
"La naturaleza y extensión del tráfico
en dicho país es difícil de medir dada
la naturaleza cerrada del gobierno y la
falta de informes no gubernamentales".
(Departamento de Estado de Estados
Unidos. Informe de tráfico con personal,
2006).
De modo que Cuba es
relegada al tercer nivel del infierno
del Departamento de Estado —su Tercer
Nivel reservado para estados que "no
acatan plenamente con lo mínimo
establecido y no hacen esfuerzos
significativos para hacerlo—". El
informe está lleno de tales
calificativos como "difícil de medir",
evidencia incidental, "existen
informes", e "informes no confirmados".
De modo, que la falta de pruebas sólidas
no es barrera para condenar a Cuba por
ésta y otras transgresiones.