Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      


     

P R E N S A   E X T R A N J E R A

La Habana, 8 de Noviembre de 2006

Un nuevo grupo de los derechos humanos desagrada a los Estados Unidos

Por Robert Sandels

Cuba L

Abril ha venido y se ha ido, y ni una sola palabra de los señores que se ocupan de los derechos humanos en Ginebra sobre la forma grosera en que se violan los derechos humanos en Cuba; la palabrería usual de la resolución de condena anual de los EE.UU.

Ahora parece que los Estados Unidos han perdido el control sobre el árbitro moral de la ONU, que ya no suministrará más a Washington con semanas de publicidad gratis cada primavera para favorecer su cruzada anticubana.

Antes de que la comisión pudiera presentar su rutinario reproche sobre el asunto cubano, la Asamblea General lo remplazó con un nuevo organismo. La razón detrás del rechazo a la comisión anterior se debe a la casi aceptada opinión universal de que se ha sobrepolitizado y desacreditado. El interés en reformarla tomó impulso en el 2004, en parte porque la comisión no mostró voluntad en revisar abusos mayores a los que Cuba era usualmente castigada.

Los acontecimientos de la guerra de EE.UU. en Iraq, las torturas de las prisiones norteamericanas en Guantánamo y en otras partes, además de las operaciones rusas contra la separatista República de Chechenia no fueron mencionados en el informe final de la comisión en el 2004. Los Estados Unidos bloquearon un intento por parte de México para considerar algunas medidas antiterroristas dispuestas por los Estados Unidos, como abusos a los derechos humanos.

Desorden en el déficit de credibilidad

En marzo del 2005, citando un "déficit de credibilidad" que el Secretario General de la ONU Kofi Annan propuso, suprimiendo la comisión a favor de un nuevo grupo con un sistema más abierto para elegir a los miembros, y una misión más compleja que incluiría considerar los cargos por abuso hecho por los mismos miembros del grupo.

El Departamento de Estado también estaba ansioso por hacer reformas. En marzo del 2004, el vocero del Departamento de Estado Richarsd Boucher advirtió que los Estados Unidos querían una reforma en las regulaciones de la membresía, para mantener a los violadores de los derechos humanos fuera del grupo, limitando el derecho a ser miembros a "democracias" eligiendo otras democracias (informe del Departamento de Estado, Informe de Prensa Diario, 03/19/|4).

La lista de estados que Washington presentaba, cuya presencia en la antigua comisión era en primer lugar responsable por la falta de credibilidad, eran Bielorrusia, Birmania, Cuba, Irán, Sudan y Zimbabwe. Tal vez reflejando la animadversión de los exilados cubanos de Miami. La única sugerencia concreta del Miami Herald para reformar la comisión fue mantener a Cuba fuera de ella (el Miami Herald de 04/16/04).

Esencialmente, mientras que casi todo el mundo, incluyendo los Estados Unidos, acordaron que la antigua comisión se había convertido en herramienta política, parece que sólo los Estados Unidos pensaban que alguien más la había politizado.

La Asamblea General votó en marzo del 2006 remplazar la comisión con el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU por el desequilibrado voto de 170 a 4, con 3 abstenciones.

El voto en contra provino de los Estados Unidos, Israel, las Islas Marshall y Palau, que se suponen que son las únicas democracias dignas de juzgar a otras democracias. Los Estados Unidos hallaron poco apoyo para sus propias propuestas aun entre los aliados. La Unión Europea manifestó que la propuesta de reforma "satisface los requerimientos básicos para el establecimiento de un Consejo de Derechos Humanos" (AP 03/01/06).

El nuevo consejo tiene una membresía reducida —47 en vez de los 53 de la comisión—. Los miembros de dicho grupo pueden servir en él por 2 términos de tres años sucesivos, eliminando la posibilidad de que los Estados Unidos se conviertan en un casi permanente elemento como fuera en la antigua comisión. En vez de elegir miembros por estados seleccionados por vía secreta y por votos regionales, los miembros del consejo son elegidos como individuos en votación secreta por una mayoría de votos en la Asamblea General.

Los sitios en el consejo son asignados por región, en donde los estados africanos y asiáticos obtienen 13 cada uno, Europa oriental seis, América Latina y el Caribe ocho, y Europa occidental, los Estados Unidos y los otros siete.

El Wall Street Journal juzgó la asignación de curules de acuerdo a poblaciones regionales, como algo inaceptable dado que "a los dos grupos que contienen la más grande proporción de democracias liberales se les asignan el número más pequeño de puestos. Como contraste, en el 2005 solo 9 países en toda Africa fueron clasificados como "libres", según Freedom House. En Asia y el Medio Oriente, solo una docena de 54 países son libres" (The Wakll Street Journal, 02/21/06).

Es lógico entonces que el Wall Strteet Journal premie a las democracias liberales con la mayoría de los asientos. ¿Pero quien decidiría cuáles son las democracias liberales? Bueno, es obvio que no se puede tener a estados no libres decidiendo, eso deja dicha tarea a las democracias liberales como ha sido determinado por Freedom House, organización no lucrativa costeada con fondos del Congreso por medio de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia (NED). Entre sus agendas se encuentra el derrocamiento del Gobierno cubano.

En vez de un encuentro anual la nueva agrupación se reunirá al menos tres veces al año y por un total de 10 semanas y sesiones especiales en caso de situaciones de emergencia, o suspender a los miembros de la agrupación por violaciones a los derechos humanos. La antigua comisión se reunió solo una vez por seis semanas al año.

En una declaración a la Asamblea General el embajador americano John Bolton explicó que los Estados Unidos no apoyarían la resolución que establece el consejo porque ser miembro sería una ventana abierta para Cuba y los otros estados en su lista de inelegibles (Declaración en la Asamblea General, 03/15/06).

La lista de acusados de Bolton difiere de otras listas que otros críticos de la antigua comisión tenían en mente que incluiría a China, Israel, Rusia y los Estados Unidos.

En una propuesta que habría dado a los Estados Unidos el derecho a prejuzgar el comportamiento de los candidatos en derechos humanos para así poder ser miembros, Bolton demandó pero fracasó en obtener un mecanismo para bloquear el acceso a dicho organismo de estados sometidos a sanciones de la ONU por abusos a los derechos humanos. En cambio, la reforma solo pide a los estados miembros a tomar dichos registros en cuenta al votar sobre el asunto de ser miembro.

A pesar de estas objeciones, Bolton dijo que los Estados Unidos cooperarían con el consejo pero sin buscar un puesto en él.

En mayo Cuba fue electa al consejo con las objeciones de los EE.UU. Kenneth Roth, director ejecutivo del Human Rights Watch de Nueva York, que a menudo sigue la línea americana en cuanto a cuál y cuál no es una nación aceptable, sin embargo dijo que, "Los Estados Unidos habrían tenido problemas al ser elegidos porque han escogido usar un tratamiento cruel e inhumano hacia los prisioneros y hasta la tortura." (Bloomberg, 05/09/06).

Cambio de reglas tenebroso

La presencia en el grupo de estados que los Estados Unidos no quieren no fue la única razón de las objeciones de Bolton. El nuevo consejo opera dentro de un juicio más amplio de lo que el término derechos humanos comprende, que el de Estados Unidos. Mientras que los Estados Unidos ha estado casi completamente concentrado en los abusos a los derechos políticos, en especial su campaña anual contra Cuba, el preámbulo de la resolución de la reforma nos recuerda que la ONU también tiene la obligación de proteger los derechos bajo el Convenio Internacional de 1966 sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y que "todos los derechos humanos deben ser tratados de una manera justa y equitativa, con las mismas condiciones y énfasis"

(Servicio de Información de las Naciones Unidas, la Asamblea General de las Naciones Unidas, 04/03/06). Estos derechos incluyen el derecho al trabajo, a los cuidados de la salud y educación pública gratis.

El Departamento de Estado también puede estar preocupado sobre las regulaciones que permiten a la Asamblea General sancionar a cualquier miembro del consejo "que decida que persistentemente ha cometido violaciones groseras y sistemáticas de los derechos humanos durante su término de permanencia como miembro" (Servicio de Información de las Naciones Unidas, hoja de hechos, 4/3/06).

Las regulaciones del consejo intentan limitar el doble rasero al exigir "un nuevo mecanismo universal periódico de revisión" por el cual el consejo examinaría el historial en derechos humanos de todos los 191 estados miembros de la ONU. "A diferencia de antes, ningún país puede evadir el escrutinio". Advierte una información de la ONU (Oficina de las Naciones Unidas, Ginebra, 06/15/06).

En conjunto, estas regulaciones significan que la Asamblea General estaría libre de condenar a los Estados Unidos y de sacarlo del consejo debido a sus prisiones secretas o torturas empleadas hacia otros países. Dentro o fuera del consejo, Estados Unidos puede ser más fácilmente sometido a un escrutinio como cualquier otro estado.

Denuncias de los Estados Unidos

Si Bolton tenía estas cláusulas en la mente al llamar la resolución de "inaceptable" (AP, 02/27/06), podría ser porque el expediente de los EE.UU. en cuanto a derechos humanos ha sido denunciado repetidamente por las agencias de la ONU y las organizaciones internacionales de derechos humanos. Realmente en tiempos recientes los Estados Unidos han sido más amonestados directamente que lo haya sido Cuba alguna vez por la ONU.

En abril del 2005, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias, una agencia de la antigua comisión de derechos, criticó al Gobierno americano por el apresamiento de cinco agentes cubanos quienes habían estado vigilando a los grupos anticastristas de Miami. El Grupo de Trabajo dijo que el manejo de dicho caso equivalía a una privación arbitraria de la libertad. Como tal, advertía el comunicado, el juicio y prisión violaban los artículos del Convenio Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos y pedía al Gobierno americano " adoptar los pasos necesarios para remediar la situación" (Comisión sobre Derechos Humanos de la ONU, Opinión no. 19/2005, 07/08/05).

En junio del 2005, un grupo de relatores de la ONU denunciaron a los Estados Unidos acerca de abusos a los prisioneros, incluyendo condiciones inadecuadas de vivienda y salud, tortura, negación de los derechos legales y rechazo a permitir que los inspectores de la ONU visiten las prisiones en Guantánamo, Iraq y Afganistán (Prensa Latina, 01/24/05).

En mayo del 2006, el Comité Contra la Tortura de la ONU demandó que los EEUU cerraran la prisión de Guantánamo, y se quejaron acerca de informes de las prisiones secretas de los Estados Unidos donde el Comité Internacional de la Cruz Roja no tenía acceso.

En un informe de junio del 2006, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Louise Arbour expresó su "grave preocupación" acerca de informes de centros de detención secretos de los Estados Unidos en donde los sospechosos se mantenían incomunicados (AP, 06/23/06).

En julio del 2006, el nuevo consejo de derechos humanos presentó un informe pidiéndole a los Estados Unidos cerrar sus prisiones secretas. Una de las respuestas por parte de los Estados Unidos fue quejarse de que el informe del consejo era el doble de largo que el presentado contra Corea del Norte.

El doble rasero

Cuba ha rehusado por largo tiempo conceder a los observadores de la ONU acceso a sus prisiones. Los Estados Unidos se han referido constantemente a la renuencia cubana como una justificación mayor a las resoluciones que la condena por abusos a los derechos humanos.

Rehusando otra vez este año a permitir a Christine Chanet, controladora de los derechos humanos de la ONU, a visitar Cuba, el ministro de relaciones exteriores cubano Felipe Pérez Roque, reiteró la posición cubana. "No permitiremos que visite Cuba porque no aceptamos ese mandato". Sugiriendo que esta posición podría cambiar en el futuro, Pérez Roque dijo que "el camino estará abierto para que Cuba tome nuevos pasos hacia delante", si el consejo se abstiene de tomar resoluciones en contra del comportamiento cubano en lo que toca a derechos humanos (Servicio español de noticias EFE, 6/20/06)

Una comparación entre Cuba y los Estados Unidos en este aspecto ilustra lo que significa doble rasero. Respondiendo a las demandas de la ONU por la clausura de la prisión de Guantánamo, el vocero del Departamento de Estado Sean McCormack dijo que el grupo de la ONU que hacía dichas demandas "no aprovechó la oportunidad que se les ofreció para visitar Guantánamo y ver de primera mano como son las operaciones que se efectúan en la Bahía de Guantánamo... nadie que escribió este informe fue realmente a Guantánamo" (Informe de la Prensa Diaria del Departamento de Estado, 02/03/06).

De hecho, aunque fueron invitados a visitar la prisión, al personal de las Naciones Unidas no se les permitió acceso a los prisioneros. Preguntado porqué eso era así McCormick hizo referencia al Departamento de Defensa, en su respuesta.

Tarjeta de anotaciones

El Consejo de Derechos Humanos concluyó su segunda sesión el 6 de octubre. De cómo ha resultado depende de lo que se espera de él. Realmente sus logros hasta ahora han sido mínimos, planteando el problema de si la larga historia de la ONU en el sentido de juzgar a los violadores de los derechos humanos mediante un proceso político puede lograr algo. En último extremo, hay que preguntarse si la existencia, sí o no, de las violaciones de los derechos humanos en un país dado puede ser determinada por mayoría de voto de cualquier agencia nacida de ambiciones soberanas colectivas.

Pero si quiere a Israel y no a Cuba, el consejo es un fracaso. En especial la sesión del 11 de agosto, el consejo aprobó una resolución condenando a Israel por su ataque de julio y agosto contra el Líbano.

La resolución fue apoyada por los países islámicos, China, Cuba y Rusia. Ninguna condenación de ése tipo habría sido posible por parte del Consejo de Seguridad, en donde los Estados Unidos tienen el poder de veto, pero la iniciativa en tales casos ahora puede ser más fácilmente aprovechada por el consejo. El voto es un ejemplo de cómo un grupo de derechos humanos, configurado en la forma que éste está, puede expresar objeciones a las políticas de los Estados Unidos.

Pero a elementos dentro de los Estados Unidos no les agradan las críticas a Israel y juzgan en forma dura el comportamiento del consejo. Un editorial del Washington Post (10/12/06) calificó de parodia al consejo, peor que la comisión que remplazó, citando la resolución contra Israel, de su principal ofensa. El Post observó que Israel era el único estado que el consejo había condenado en sus primeras dos sesiones, ignorando tales crisis de los derechos humanos como el genocidio en Darfur y las masacres de Uzbekistán. El Post sugirió que los Estados Unidos podrían recortar los fondos para la ONU como remedio.

Igualmente, Amnesty International, más moderado pero aún crítico, advirtió que estaba preocupado de que la sesión mostraba "demasiados vestigios de prácticas que eran responsable por desacreditar a la Comisión de Derechos Humanos" (Al Index, News Service, 10/11/06). Al culpó a motivos políticos por el fracaso del consejo en actuar contra el Chad oriental, Sri Lanka y Sudan.

El consejo se reúne otra vez el 27 de noviembre.

Mientras tanto, el Departamento de Estado publicó en septiembre su informe anual sobre las faltas de todos los demás en lo correspondiente al tráfico humano. "Cuba es una fuente de explotación para traficar sexualmente en forma forzosa con mujeres y niños," según el informe. "La naturaleza y extensión del tráfico en dicho país es difícil de medir dada la naturaleza cerrada del gobierno y la falta de informes no gubernamentales". (Departamento de Estado de Estados Unidos. Informe de tráfico con personal, 2006).

De modo que Cuba es relegada al tercer nivel del infierno del Departamento de Estado —su Tercer Nivel reservado para estados que "no acatan plenamente con lo mínimo establecido y no hacen esfuerzos significativos para hacerlo—". El informe está lleno de tales calificativos como "difícil de medir", evidencia incidental, "existen informes", e "informes no confirmados". De modo, que la falta de pruebas sólidas no es barrera para condenar a Cuba por ésta y otras transgresiones.
 

 

IMPRIMIR ESTE MATERIAL


Director General:
Lázaro Barredo Medina. Director Editorial: Gabriel Molina Franchossi.
HOSPEDAJE: Teledatos-Cubaweb. La Habana
Granma Internacional Digital: http://www.granma.cu/

También en: http://granmai.cubaweb.com/

http://www.granmai.cubasi.cu/

 

Correo-E | Inglés | Francés | Portugués | Alemán | Italiano | REVISTAS
Sólo Texto | Feeds RSS en español | Suscripción para la Edición Impresa
Versión sólo texto | Canal RSS |
© Copyright. 1996-2006. Todos los derechos reservados. GRANMA INTERNACIONAL DIGITAL. Cuba.

Subir