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Zoologico de piedras
El don de crear
Por Jorge
Emilio Alba
ANGEL Iñigo, escultor y
creador del Zoológico de Piedras, único
de su tipo en la provincia y el mundo,
es padre de cinco hijos; uno de ellos,
Angelito, el mayor de los varones,
heredó de él no sólo el carácter y la
similitud física, sino también el don de
crear mágicas figuras a partir de las
rocas.
El padre tiene el mérito
de "haberle dado vida" a las piedras de
un cafetal intramontano, a fuerza de
sudor y empeño; el hijo, el privilegio
de secundarlo, primero como ayudante y
luego como continuador, con nuevos
matices e ideas, del proyecto artístico,
que ya cuenta con unas 425.
Esa visión humana del
mundo de los animales existe hoy allí,
independientemente del paso implacable
del tiempo y la falta de recursos
esenciales para la conservación de las
figuras (formol, papel sanitario e
hidrato de cal).
El fundador ya no está
activo, pues decidió retirarse hace dos
años, pero antes había asegurado la
perpetuidad: "En 1988, Angelito empezó
conmigo, primero como ayudante, hasta
que le di paso a sus propias ideas",
dice.
"Él posee mucho talento
y responsabilidad, además trabaja la
figura humana en su relación con los
animales, tiene más de 90 esculturas en
el zoológico y otros trabajos en varios
municipios de la provincia", agrega este
hombre de 68 años, quien está orgulloso
de su prole, integrada por dos varones y
tres hembras (y además por siete nietos,
a quienes no los quiere dejar fuera)
"Es que -enfatiza Iñigo
padre- mis hijos son buenísimos, todos
trabajan y son muy buenas personas, no
tengo quejas de ellos".
Cercana influencia
Angelito, en diálogo con
Lomerío, afirmó: "Desde pequeño tuve
vocación por la escultura, y sin dudas
la influencia viene de cerca. Con apenas
cinco años, y cuando aún mi papá no
había empezado el zoológico, hice un
caballito tallado en piedra caliza, que
yo veía como lo más grande y perfecto
que pudiera existir".
Cuenta que iba con sus
hermanos y amigos a la loma a jugar,
pero siempre interrumpía cualquier
travesura para ver trabajar al padre:
"Me parecía que hacía magia con sus
rudimentarios hierros sobre la roca y
por eso yo admiraba a aquel hombre que
secándose el sudor y de rodillas sobre
el suelo contemplaba la naciente obra.
"Durante la adolescencia
y parte de mi juventud realicé pocos
trabajos. Recuerdo que cuando estaba en
el preuniversitario modelé una escultura
en cera que representaba a dos
luchadores en pleno combate; esta obra
me motivó a seguir esculpiendo, no por
el hecho de haber ganado el concurso de
mi escuela, sino porque a la gente le
gustó mucho", explica Angelito.
¿Cómo reaccionaba tu
padre al verte hacer cualquier modelado
o imitar sus obras?
"La verdad es que cuando
yo era niño, él nunca quiso que fuera
escultor, y trataba de desanimarme
diciéndome que este era un oficio
riesgoso y difícil, ya que trabajar la
piedra no es tan fácil como parece;
incluso yo siempre quise estudiar artes
plásticas, pero nunca me embulló ni hizo
ningún tipo de gestión para que
incursionara en esta especialidad.
"Sin embargo el tiempo
fue pasando y a medida que mi papá se
percató que realmente yo podía
desarrollar ese talento, entonces empezó
a guiarme haciéndole correcciones a mis
piezas, las que a partir de ese momento
empezaron a tomar forma de su obra de
arte".
Trayectoria artística
"La etapa más importante
como artista la inicio al lado de mi
padre. En 1987, diez años después de
haber comenzado el zoológico me
convierto en su ayudante y hasta hoy he
logrado incorporar al sitio más de
noventa esculturas.
"Tengo obras en otras
provincias como Las Tunas, Holguín y
Camagüey y también en el extranjero,
pero las más representativas están aquí.
"A la entrada del
mercado de nuevo tipo, en Manuel Tames,
se encuentra una pieza realizada en
piedra caliza en la que represento al
típico campesino cubano mostrando los
productos de su cosecha.
"Allí también se develó
recientemente mi última creación, en la
Sexta Edición del Festival Provincial de
la Música Campesina; es una obra que
representa a Reutilio Domínguez, el
afamado compositor cubano y creador de
la métrica guajira".
¿Cómo se siente Angelito
después de vencer los riesgos que impone
la profesión y esas barreras que
mencionaste?
"Lo más importante es
contar con el apoyo y la aceptación de
mi padre, quien ha sido mi maestro en
todos estos años. El dice que soy mejor
que él, pero todos reconocemos que su
obra es insuperable.
"Muchas personas piensan
que algunas piezas mías fueron hechas
por sus manos; la duda no me preocupa,
pero duele que ignoren mi talento aunque
se trate de un contrincante como él.
"He querido cumplir con
la sociedad y mi familia. Como hijo me
siento realizado porque he seguido el
ejemplo de mi progenitor, pero como
artista, falta mucho camino por andar"
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