París, 25 octubre—. Un
equipo de científicos ha decodificado el
genoma de la abeja productora de miel,
un insecto que dulcifica la vida de los
hombres desde hace milenios y cuyos
patrones de comportamiento social siguen
asombrando, anuncia la revista Nature en
su edición del jueves.
La especie apis
mellifera, más conocida como abeja, se
convierte así en el tercer insecto,
después de la mosca de la fruta y el
mosquito, al cual se le ha revelado el
secreto de su patrimonio genético.
El hallazgo ha sido
posible gracias a una vasta operación
llevada a cabo por cientos de
investigadores, reagrupados en un
consorcio dirigido por el estadounidense
George Weinstock, del Baylor College of
Medicine, en Houston (Texas).
La abeja es una de las
raras especies que forman sociedades
complejas en torno a un solo individuo
fértil: la reina. Las demás hembras son,
salvo excepciones, estériles y se
encargan de tareas secundarias.
Por su parte, los machos
tienen como única misión fecundar a su
reina, aunque contribuyen también al
mantenimiento de la temperatura de la
colmena.
Las dos castas de
hembras se desarrollan a partir de un
mismo genoma, afirman los científicos.
El desciframiento del
genoma fue posible gracias a la
identificación de nuevas pequeñas
moléculas de ácido ribonucleico, las
micro-ARN, que al parecer intervienen en
esta diversificación social.
Si se comparan las
conclusiones de esta investigación con
la información obtenida de los genomas
de la mosca de la fruta o del mosquito,
las abejas revelan una evolución más
lenta y presenta mayores similitudes en
algunos de sus genes con los genomas de
los vertebrados.
Además, las abejas
poseen más genes relacionados con el
olor y otros implicados en la
utilización del néctar y del polen.
Según los datos
genéticos conseguidos, estas abejas
aparecieron en África, antes de
colonizar Europa y Asia durante dos
migraciones. Luego, el hombre se ha
encargado de exportarlas por todo el
mundo.
Las célebres abejas
asesinas africanas, introducidas hace
cincuenta años en Brasil antes de
infestar México y el sur de Estados
Unidos, constituyen una subespecie de
comportamiento agresivo.
La más vieja
Por su parte,
investigadores estadounidenses
anunciaron el pasado miércoles el
descubrimiento de la abeja más antigua
que se conoce hasta hoy, perfectamente
preservada en ámbar por cien millones de
años.
Este ejemplar representa
un lazo importante en la evolución para
explicar la propagación rápida de las
plantas y flores durante este período,
debido al papel de polinización que
realizaron dichos insectos, subrayaron
estos científicos de la Universidad
estatal de Oregon, cuyos trabajos fueron
publicados en la revista Science del 26
de octubre.
Este ejemplar es al
menos entre 35 y 45 millones de años más
antiguo que todos los fósiles de abeja
conocidos hasta ahora y ha llevado a los
entomólogos a crear una nueva familia de
abeja bautizada como Melittosphecidae.
Estos insectos tienen
características fisiológicas comunes a
la abeja y a la avispa, lo que confirma
la teoría según la cual las abejas
modernas, dependientes del polen de las
plantas para su supervivencia,
representan una evolución de sus
antepasados, las avispas carnívoras,
explican estos investigadores.
"Se trata de la abeja
más antigua que pudimos identificar y
comparte ciertas características de las
avispas", asegura Jorge Poinar, profesor
de zoología de este centro de altos
estudios y experto internacional sobre
organismos preservados en ámbar antiguo.
"Pero este ejemplar se
emparienta más con la abeja que con la
avispa y da una idea bastante buena de
la época en la cual estas dos familias
de insecto se separaron en el árbol de
la evolución", explicó. (COLPISA/AFP).