Islandia a la caza de ballenas
• Islandia decidió
desafiar una moratoria mundial y
reanudará la caza comercial de ballenas
Este fin de semana,
pescadores islandeses capturaron la
primera ballena: un rorcual común de una
veintena de metros. Esta captura supone
la reanudación de la caza de cetáceos
con fines comerciales en el país y tiene
lugar la misma semana en que Reikiavik
anunció que sus balleneros volverían a
esta faena, desoyendo la moratoria
internacional.
El ministro islandés de
Pesca se ha referido a la captura como
un acto muy importante. "Es sólo el
comienzo —ha dicho— pero esperamos
seguir adelante. Además, todos los
argumentos científicos están de nuestra
parte".
El gobierno permitirá a
sus barcos cazar nueve ballenas de la
especie rorcual común, en peligro de
extinción, y 30 ballenas minke cada año.
La decisión ha provocado
extensa indignación entre los grupos
conservacionistas y las naciones que se
oponen a la caza de ballenas.
Durante dos décadas,
Islandia ha respetado la moratoria de la
Comisión Ballenera Internacional sobre
la caza comercial de estos cetáceos.
Pero ha continuado cazando ejemplares
minke en pequeña escala para propósitos
"científicos".
Veintiún años después,
el Gobierno justifica su decisión
aduciendo que las ballenas son numerosas
en la franja norte del océano Atlántico
y que los rorcuales no corren peligro.
Muy criticada por su decisión, Islandia
se une así a Noruega, el único país que
hasta ahora capturaba ballenas con fines
comerciales. Por otra parte, Japón dice
hacerlo en nombre de la ciencia.
Islandia renunció a la
caza comercial cuando se introdujo la
moratoria en 1986, y suspendió todas sus
actividades de caza de ballenas en 1989.
Sin embargo en 2002 volvió a suscribirse
a la Comisión Ballenera Internacional y
a la moratoria sobre la caza comercial.
Las regulaciones
internacionales no prohíben que Islandia
exporte carne de ballena ya que tiene
una exención formal bajo el tratado
ballenero. Pero casi todos los otros
países del mundo tienen prohibido
importar ese producto.
No obstante, a largo
plazo tanto Islandia como Noruega,
desearían exportar la carne de ballena a
Japón, el mayor consumidor del mundo.
Por ahora, la decisión
de Islandia de reanudar su caza
comercial de ballenas sigue
sorprendiendo a los observadores.