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Investigadores cubanos
destacan beneficios del huevo para la
salud
• En la actualidad han
sido desmentidas por la ciencia las
campañas que responsabilizaban al huevo
del aumento del colesterol en la sangre
• Estudios cubanos también refutan tal
imputación
Por Dora
Pérez Sáez
Correo:
dorita@jrebelde.cip.cu
31 de octubre de 2006
23:34:07 GMT
«Una yema de huevo es una gota de
sangre», o «el huevo sube la
hemoglobina». ¿Cuántos de nosotros no
hemos escuchado frases como estas de
nuestras abuelas, herederas de una rica
tradición culinaria totalmente empírica?
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Portada de la
revista norteamericana Times del
año 1984, cuando se pensaba
que el huevo causaba problemas
cardiovasculares |

Portada de la misma
revista en 1999, cuando se
demostró que no existe relación
entre el consumo de huevo y las
tasas de enfermedades
cardiovasculares |
Desde tiempos muy remotos, el huevo ha
jugado un rol fundamental en la
alimentación humana. Al natural o
incluido en recetas de postres caseros,
helados o salsas tan populares como la
mayonesa, este alimento es considerado
como una de las primeras proteínas que
el hombre llevó a la boca.
Hubo un tiempo, sin embargo, en que fue
prácticamente desterrado de las cocinas
de muchos hogares. Sucedió en las
décadas finales del siglo pasado. El
huevo fue acusado de causar infartos y
otros problemas cardiovasculares, debido
a una sustancia que posee en su
constitución: el colesterol, el cual fue
identificado como el principal factor de
riesgo de todos los sistemas de
cardiopatías isquémicas en pacientes
menores de 50 años.
Científicos de muchos países, además de
la prensa especializada, lo censuraron.
«¿Cómo es posible —pensaron muchos—
cuando siempre se dijo que era un
alimento tan completo?». Pero fueron
llamados ignorantes o irresponsables. Y
pasaría mucho tiempo antes de que todo
volviera a la normalidad y el huevo
regresara a muchos hogares con un
prestigio aun mayor al que tenía al ser
«expulsado».
LA
LECITINA AL RESCATE
Fue
en 1972 cuando la Asociación Americana
del Corazón reveló que el consumo del
huevo no debía ser mayor a tres posturas
por semana. Por esa razón no era
conveniente ingerir más de esa cantidad,
so pena de padecer hipercolesterolemia
(aumento del colesterol en sangre). A
partir de ese momento, diversas
publicaciones científicas se hicieron
eco de nuevas teorías acerca de la
incidencia de este compuesto en los
problemas cardio-vasculares, las cuales
se difundieron rápidamente en la
población.
La
creencia de que es malo comer huevo
porque aumenta el colesterol, permaneció
inconmovible durante años. Hasta los
médicos comenzaron a preguntarse si era
saludable o no, y en caso afirmativo,
qué cantidad comer que no causara daño.
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Doctora Miriam
Pérez.
Foto:
Roberto Morejón |
Para saber qué había de cierto en tales
afirmaciones, JR
entrevistó a la doctora Miriam Pérez,
vicepresidenta de la Sociedad de
Productores Avícolas de nuestro país,
quien narró cómo aquella campaña
iniciada en EE.UU, provocó una
disminución del consumo del huevo en ese
y otros países.
—¿Qué planteaban los estudios en
contra del huevo?
—En
realidad fueron teorías que afirmaban
que el consumo del huevo propiciaba
problemas cardiovasculares. Nadie nunca
pudo demostrar esto de manera
científica. Los problemas del corazón
constituyen una de las primeras causas
de muerte a nivel mundial, y se planteó
que el huevo subía el colesterol y
producía accidentes vasculares.
—Entonces, ¿es cierto o no que
el huevo tiene colesterol?
—Sí
es cierto, pero también posee su propio
antídoto, que es la lecitina. Esta es
una grasa protectora de la salud que
favorece el control del colesterol, pues
previene que este se adhiera a las
paredes arteriales y ayuda a desplazarlo
hacia los lugares donde se metaboliza.
—¿Esta sustancia no se conocía
en aquel momento?
—Sí, y fue precisamente uno de los
argumentos que se tomaron en defensa del
huevo. Pero sabemos cómo son las
campañas, y se creó un terror increíble,
la producción bajó, cerraron firmas y se
arruinaron muchos productores.
«La
creencia de que era perjudicial
permaneció durante casi treinta años.
Nadie se acordó de que el huevo ha
alimentado al hombre durante siglos.
“¿Puede hacer daño? Por si acaso, no lo
como”. Así funcionan las mentes de las
personas».
SE VIRÓ LA
TORTILLA
No
fueron pocas las instituciones
científicas que aportaron evidencias
para que la opinión pública se sintiera
segura de nuevo. Según la doctora Miriam
Pérez, no fue hasta finales de los años
90 cuando el huevo empezó a recuperar la
posición que tenía.
Ello fue posible gracias a
investigaciones realizadas por
prestigiosas instituciones como la
Asociación Americana del Huevo, la
Comisión Internacional del Huevo, de
Inglaterra; el Instituto de Estudios del
Huevo, de España, y el Centro de
Nutrición del Huevo, de Estados Unidos,
creados para ayudar a romper mitos. Más
recientemente, surgió el Instituto
Latinoamericano del Huevo.
«Estos estudios probaron que no hay
relación entre el consumo de huevo y las
tasas de incidencia de enfermedades
cardiovasculares. Incluso, resultó que
estas eran más altas en aquellas
poblaciones con bajo consumo de ese
alimento».
—¿Qué rol juega el colesterol ?
—Es
un compuesto químico que interviene en
la síntesis de vitamina D, vital para el
ser humano, y posee un rol decisivo en
el funcionamiento del hígado y de la
bilis. Es la estructura central de las
hormonas sexuales; sin él, no hay
función sexual.
—Si el huevo no es el
responsable del aumento del colesterol,
¿qué lo es?
—En
realidad, lo que puede causar un
accidente vascular es el total de grasas
saturadas que la persona ingiere. Por
ejemplo, te comes un plato de arroz con
huevo frito y papas fritas, y dices: «El
huevo me sube el colesterol». Y te
llenas de grasas saturadas aportadas por
las mantecas de origen animal o aceites
reutilizados, nocivas al organismo. Pero
la culpa la paga el huevo.
«También el tipo de vida que realizas
influye, porque el sedentarismo propicia
engordar y con ello sufrir accidentes
cardiovasculares. Tiene que ver con todo
eso: tipo de dieta, clima, poder
adquisitivo, hábitos de consumo...
«Además, está la predisposición
genética. Hay personas que eliminan las
grasas más fácilmente que otras. Esa es
una condición genética del individuo».
—¿Cómo caracterizaría usted al
huevo?
—El
huevo es la proteína más completa y
barata que existe, donde se encuentran
en equilibrio armónico aminoácidos,
carbohidratos, grasas, vitaminas y
minerales necesarios para la
alimentación humana. Su alto valor
nutricional, digestibilidad y contenido,
lo hacen un alimento funcional. Podemos
comer una yema diaria y todas las claras
que se deseen sin riesgo alguno. De lo
que se trata es de educar a la población
acerca de su consumo, no de vetarlo.
¿Y la
experiencia cubana?
También Cuba ha trabajado para desterrar
los mitos asociados al consumo del
huevo. Ejemplo de ello es la labor
realizada por el grupo de apoyo
nutricional del hospital Hermanos
Ameijeiras, que se creó en 1997 para
tratar y prevenir la desnutrición
asociada a las enfermedades.
Según explicó el doctor Sergio Santana,
especialista en Bioquímica Clínica,
dicho grupo emplea el huevo como
suplemento alimenticio en cantidades que
podrían parecer sacrílegas a los
ortodoxos de la materia.
«Hemos desarrollado un programa de
intervención que abarca todo el
hospital, donde tratamos de mejorar el
estado nutricional del paciente mediante
esquemas alimentarios en los que el
huevo es indispensable.
«Como parte de esta práctica, es
frecuente tener enfermos que comen tres
huevos diarios. Esto se indica sobre
todo a personas con afecciones
gastrointestinales como cáncer de colon,
diarreas crónicas o mala absorción
intestinal, y a operados de otras
patologías, cuya evolución posquirúrgica
también requiere de este alimento».
Desde 1997 hasta 2004 el grupo de apoyo
nutricional atendió a más de
1 800 pacientes. De ellos, entre un 30 y
un 40 por ciento consumió tres huevos
diarios como parte de su tratamiento.
«Al
inicio de creado el grupo chocamos con
la incultura y el desconocimiento de
otros especialistas. Hoy es diferente. Y
aunque la experiencia acumulada en esta
línea de trabajo e investigación no ha
sido documentada científicamente, ha
sido muy enriquecedora».
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