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Tras los
libros del impeachment
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Con jornadas de
recolección de firmas petitorias y
organización de concentraciones
populares, va caminando un proceso que
intenta investigar los delitos de Bush y
de Cheney...
Por: Juana
Carrasco Martín
Correo:
internac@jrebelde.cip.cu
Tomado de Juventud Rebelde
Vermont puede
estar convirtiéndose en la conciencia
cívica de la nación. Esa es la
percepción luego de que ha hecho sonar
una campanita y propiciar el despertar,
para iniciar un camino nada fácil pero
necesitado de que alguien dé el primer
paso: cinco por ciento de los votantes
en 40 poblados de ese estado
norteamericano han firmado una petición
que pudiera llevar a votación un par de
resoluciones a los consejos de esas
urbes en marzo próximo: el impeachment
(iniciar proceso para destituir) a
George W. Bush y al vicepresidente Dick
Cheney, y regresar a las tropas
estadounidenses de Iraq.
Según
el diario Brattleboro Reformer, de
Vermont, el estado se está poniendo en
marcha, a través de sus capítulos
locales en la organización internacional
United for Peace and Justice. Quieren
tener presencia en la concentración
contra la guerra, que tendrá lugar en
Washington D.C. el próximo 28 de enero.
Este proceso de
impeachment comenzó en el 2005 en una
reunión del poblado de Newfane, en la
cual se aprobó la resolución y estimuló
así a otros pueblos como Brattleboro,
Marlboro, Drummerston, Putney y
Rockingham a seguir esa vía que ya han
recorrido otras 40 urbes de Vermont y
está en proceso peticionario en Jamaica,
Windham, Brookline, Westminster y
Guilford.
Hace un par de
semanas tuvo lugar a nivel nacional una
jornada destinada a recolectar firmas
«entre amigos y vecinos» para apoyar la
petición. En sitios de Internet se daban
instrucciones para ser más efectivos en
la campaña: hacerlo en lugares visibles,
frente a las oficinas de sus
representantes de distrito, en centros
comerciales, librerías, oficinas de
correo, o tocando puerta a puerta...
También llamaban
a organizar comités locales de
impeachment y acompañaban la sugerencia
con las diez razones que sostienen su
decisión, que no significa pedir
exactamente la destitución, sino abrir
la puerta a un proceso de investigación,
a una pesquisa seria que podría
llevarlos a juicio si se comprueban sus
faltas. Solo que cada vez son más los
convencidos de que no se merecen ese
equipo de gobierno en extremo belicoso y
marañero.
MOTIVOS PARA ECHAR A ANDAR
Las diez razones
son una radiografía de cuánto mal han
hecho y están haciendo los bushistas a
su propio país y al resto del mundo:
En primer lugar
han violado la Carta de las Naciones
Unidas lanzando sin motivo o causa una
ilegal guerra de agresión contra Iraq,
utilizando el fraude para venderle esa
guerra al Congreso y al público, mal
utilizando los fondos gubernamentales
para comenzar un bombardeo sin la
autorización de los legisladores.
Como segunda
razón sitúan la violación que han hecho
de la ley de Estados Unidos y las
internacionales cuando autorizaron la
tortura para miles de cautivos, lo que
provocó docenas de muertes. Y detenidos
que siguen en su mayoría ocultos del
Comité Internacional de la Cruz Roja.
También han
violado la Constitución al detener
arbitrariamente a norteamericanos,
residentes legales y no estadounidenses
sin el debido proceso, sin cargos, y sin
acceso a consejo legal.
Un cuarto punto
señala la violación de las Convenciones
de Ginebra al hacer blanco de sus armas
a civiles, periodistas, hospitales y
ambulancias; por usar, además, armas
ilegales, que incluyen el fósforo
blanco, el uranio empobrecido y un nuevo
tipo de napalm.
Otras
violaciones que merecen el juicio de la
ciudadanía está en el extendido uso de
las escuchas de las llamadas telefónicas
y de los correos electrónicos de los
norteamericanos sin que exista una orden
judicial.
También han
violado la Constitución de Estados
Unidos cuando Geoge W. Bush ha utilizado
profusamente las llamadas «declaraciones
firmadas» con las que desafía decenas de
leyes aprobadas por el Congreso, a las
que les da así su personal
interpretación.
Tampoco olvidan
en ese razonamiento por la justicia,
cómo fueron violadas las leyes
estaduales y federales cuando el grupo
de neoconservadores obstruyó
deshonestamente las elecciones en los
años 2000, 2002, 2004 y 2006,
permitiéndose llegar a la Casa Blanca y
a otros cargos públicos.
El uso de
propaganda pagada y la desinformación,
permitir la filtración selectiva y
engañosa de información clasificada,
exponer la identidad de una agente
encubierta de la CIA que operaba en el
tema de las armas de destrucción masiva
como venganza política, constituyen
además violaciones de las leyes, por eso
la petición la lleva como punto ocho.
Todo esto acerca
el abuso de poder presidencial, a
subvertir la Constitución del país, a
darse poderes omnímodos, obstruyendo
cualquier esfuerzo del Congreso y de los
tribunales por revisar y restringir esas
acciones presidenciales que van desde
promover y firmar legislaciones que
niegan las leyes de los derechos civiles
y el derecho universal al hábeas corpus.
El bushismo,
para sostener esos poderes fascistoides
y dictatoriales ha creado una «Teoría
Ejecutiva Unitaria» (Unitary Executive
Theory».
Por último, y no
menos importante entre las diez razones,
está lo que fue indignada sorpresa para
los estadounidenses: la tremenda
negligencia de no dar asistencia a los
residentes en Nueva Orleans luego del
paso destructor del huracán Katrina;
ignorar también las urgentes
advertencias que tenían sobre posibles
ataques de la red terrorista Al Qaeda
antes del fatídico 11 de septiembre de
2001; y la irresponsable actitud de
darle las espaldas a la creciente
contaminación atmosférica que está
causando el calentamiento global, cuando
Estados Unidos es el principal
protagonista de esa contaminación y, sin
embargo, Bush se ha negado a acatar las
propuestas del Protocolo de Kyoto.
UNA
BIBLIOTECA POR EL IMPEACHMENT
La creciente
preocupación de los estadounidenses
sobre estos fallos garrafales y
conductas políticas ilegales va
acompañada de la proliferación de
artículos periodísticos (no los
suficientes aún), la constante denuncia
hecha por los activistas
socio-políticos, y ya han visto la luz
al menos una docena de libros que tratan
el tema, mediante profundos análisis de
las violaciones, su práctica histórica,
en recopilaciones de ensayos de
prestigiosos juristas e intelectuales,
en versiones populares para su fácil
comprensión, y hasta utilizando la
sátira.
Esto permite ya
tener al menos un estante de biblioteca
para exponer las razones que pueden
llevar al impeachment del clan
presidencial.
He aquí algunos
de los títulos de estos libros y una
pequeña valoración que especialistas
hacen de ellos:
United
States v.s. George W. Bush et al.,
de Elizabeth de la Vega, la acusación
por fraude y presentación ante un gran
jurado de los cargos contra Bush y su
pandilla muy bien argumentados y
documentados, y hasta entrenido.
The
Genios of Impeachment: The Founders’
Cure for Royalism, de John
Nichols, presentado como una pieza
maestra que debiera leerse en cada high
school y college de los Estados Unidos,
una historia y un retrato de la práctica
del impeachment.
Articles
of Impeachment Against George W. Bush,
un libro breve que alista y explica
cuatro artículos para el impeachment,
hecho por el Centro para los Derechos
Constitucionales.
The
Impeachment of George W. Bush: A
practical Guide for Concerned Citizens,
escrito por dos mujeres, Elizabeth
Holtzman, quien fuera congresista y
miembro del panel que trabajó el proceso
de impeachment de Richard Nixon, y
Cynthia L. Cooper. Se le considera un
excelente y ameno libro sostenido sobre
cinco de los mayores motivos para llevar
a Bush a esa investigación, más una
sección extra dedicada al vicepresidente
Dick Cheney.
En la zona de
las obras populares y extremadamente
amenas a la hora de explicar el
contexto, y sustentar seis artículos
sobre el impeachment está The
Case for Impeachment, de Dave
Lindorff y Barbara Olshansky, quienes no
dejan a nadie que se lo merezca fuera,
pues dedican sección extra para Cheney,
Donald Rumsfeld (que ya cayó al capítulo
de los ex secretarios de Defensa), la
secretaria de Estado Condoleezza Rice y
al fiscal general Alberto Gonzales.
Con una
introducción del prestigioso historiador
Howard Zinn, hay una formidable
colección de ensayos seleccionados por
Dennis Loo y Peter Phillips bajo el
título de Impeach the President:
The Case Against Bush and Cheney.
De suma
importancia es un libro de muy largo
título hecho por el personal del Comité
Judicial de la Cámara que trae los
criterios del representante John Conyers:
George W. Bush versus the U.S.
Constitution: The Downing Street Memos
and Deception, Manipulation, Torture,
Retribution, and Cover ups in the Iraq
War and Illegal Domestic Spying.
Un texto que se puede bajar de Internet
porque se trata de documentos oficiales.
Otro reporte de
especial importancia es Verdict
and Findings of Fact, de la
Comisión Internacional de Investigación
sobre los Crímenes contra la humanidad
cometidos por la administración Bush de
Estados Unidos.
A este
interesante anaquel cívico-jurídico
pueden añadirse el libro de comics
Impeach Bush: A Funny Li’l
Graphical Novel about the Worstest Pres’dent
in the History of Forevar;
también Pretensions to Empire,
de Lewis Lapham, y The Twilight
of Democracy: The Bush Plan for America,
de Jennifer Van Bergen.
Pero una
preocupación ronda en muchos, la recién
elegida líder del Congreso, la
representante demócrata Nancy Pelosi, y
otros importantes dirigentes de ese
partido han dicho que el impeachment de
Bush «está fuera de la mesa».
Sin embargo,
otra mujer que hasta hace poco era una
simple y desconocida ciudadana, Cindy
Sheehan le dijó a Bush que no
descansaría hasta verlo procesado y
advirtió a los líderes demócratas que
«El impeachment no es opcional»...
porque es el instrumento creado por los
fundadores de EE.UU. «para sancionar a
los ejecutivos erráticos»... «es su
deber como funcionarios de la
Constitución, como quienes han jurado
defender la Constitución, llevar a cabo
el impeachment»...
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