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Iraq
Tres mujeres al pie de la
horca
Por
Juana Carrasco Martín
Correo:
internac@jrebelde.cip.cu
21 de febrero de 2007
00:00:00 GMT
La
información fue suministrada por el
sitio web iraqsolidaridad.org. Casi
ninguna otra prensa se hace eco de ella,
mucho menos los grandes medios
noticiosos. A fin de cuentas dirán que
no tiene importancia alguna que tres
mujeres iraquíes hayan sido condenadas a
morir en la horca por resistir a la
ocupación extranjera.
El
Tribunal Central de lo Criminal (TCC)
dictó sentencia el pasado 31 de agosto
de 2006 contra Wassan Talib, de 31 años
y Zeynab Fadil, de 25. El veredicto de
muerte contra Liqa Qamar, también de 25
años, ocurrió el 6 de febrero de 2006.
La ejecución de las tres jóvenes debe
realizarse el sábado 3 de marzo.
Wassan niega ser la autora de la muerte
de cinco miembros de las fuerzas de
seguridad iraquíes, en un ataque armado
ocurrido en el año 2005 contra un centro
de seguridad en el barrio bagdadí de
Hayat al-Furat. Zeynab insiste en que ni
siquiera se encontraba en Iraq cuando
ocurrió el hecho que se le imputa
también a su marido y su primo: el
ataque a una patrulla conjunta de la
llamada Guardia Nacional y fuerzas
estadounidenses en Bagdad. Liqa Qamar
fue sentenciada a la horca por
participar, en el 2005, junto a su
marido y su hermano en el secuestro y
posterior muerte de un alto cargo en la
Zona Verde, el área de máxima seguridad
de la capital iraquí.
Tanto Zeynab como Liqa tienen junto a
ellas, en la prisión de Kadimiya, a sus
hijas. La primera, una niña de tres
años, y la segunda, su hija de un año,
nacida durante su detención.
Ninguna de las tres mujeres han podido
tener apoyo de abogados porque el
Tribunal alega que cometieron delitos de
seguridad, según ha denunciado Salid
Hayali, un jurista del Sindicato de
Abogados Iraquíes.
Están equivocados quienes piensan que
Saddam Hussein y dos de sus más cercanos
colaboradores han sido los únicos
ahorcados en Iraq, deben saber que desde
la reinstauración de la pena de muerte,
en agosto de 2004, han sido ejecutadas
65 personas según Campaña Estatal contra
la Ocupación y por la Soberanía de Iraq
(iraqsolidaridad.org); aunque la revista
Time, en un trabajo que publicó el 12 de
noviembre de 2006 bajo el título de Los
secretos del pabellón de la muerte de
Iraq, dio la cifra de 90 ejecuciones,
según un funcionario no identificado de
la oficina del primer ministro iraquí.
Incluso revela que entre diciembre de
2005 y marzo de 2006 hubo tres días
continuos de ejecuciones secretas.
Los
ahorcamientos se llevan a cabo en una
instalación en Bagdad extremadamente
fortificada que fue construida por un
contratista estadounidense. Los nombres
de la mayoría de los ejecutados nunca se
han hecho públicos.
El
más reciente informe de Naciones Unidas
sobre Derechos Humanos en Iraq asegura
la existencia de 31 000 presos en las
cárceles de las actuales autoridades
iraquíes, y al menos hay 2 000 mujeres
confinadas por «motivos de seguridad»,
tanto en prisiones iraquíes como de las
fuerzas ocupantes.
La
mayoría de las encarceladas están en la
Prisión de Mujeres de Kadamiya, en la
parte norte del pueblo cerca del río
Tigris. Nadie sabe si también allí se
reprodujeron las aberrantes escenas de
Abu Ghraib y sus historias de torturas.
En definitiva es parte de un sistema de
detención global que el Pentágono y la
CIA han instaurado a través del mundo
para aquellos que ha tildado de
«combatientes enemigos», un universo
secreto del cual tampoco escapan las
valerosas mujeres de Iraq.
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