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Discurso de Felipe Pérez Roque
en la UNESCO
Excelencias:
Hoy es un día de
especial significación para el
Movimiento de Países No Alineados. Esta
convocatoria es un resultado de la XIV
Cumbre del Movimiento, celebrada
exitosamente en La Habana en septiembre
de 2006, y en la que otra vez se reiteró
el deber insoslayable para las 118
naciones no alineadas de consolidar
nuestra unidad y concertación en un
mundo cada vez más injusto y desigual,
en el que no se respeta nuestro derecho
a la paz y el desarrollo.
Al reunirnos para dar
cumplimiento al mandato de nuestros
Jefes de Estado o de Gobierno de
reactivar la coordinación entre los
países no alineados en el seno de la
UNESCO no sólo damos un nuevo paso en el
fortalecimiento y revitalización de
nuestro Movimiento, sino que recuperamos
una tradición que se inició en 1973 con
la creación del Comité de los Países No
Alineados representados ante la
Organización. Muchos de los distinguidos
representantes reunidos aquí hoy
recuerdan seguramente los históricos
debates y el significativo impacto de
las contribuciones de nuestros países a
las decisiones que entonces adoptó la
UNESCO.
Recordemos los aportes
del Movimiento de Países No Alineados a
los debates vinculados al desarrollo de
la identidad cultural de los pueblos, al
establecimiento de infraestructuras
nacionales de información y al acceso de
los países en vías de desarrollo a la
ciencia y la tecnología.
¿Cómo no evocar hoy el
papel desempeñado por el Movimiento en
la denuncia de los problemas de
desequilibrio en los flujos mundiales de
información? Abordado el tema por
primera vez en 1973, durante la IV
Cumbre en Argel, se colocó en el centro
de las actividades de la UNESCO en el
período 1977-1982. En esa etapa, la
promoción del Nuevo Orden Mundial de la
Información y las Comunicaciones, que
vinculó la información al debate sobre
la distribución mundial de recursos,
constituyó uno de los aportes más
significativos del Movimiento de Países
No Alineados a los trabajos de la
UNESCO.
Pero nuestra tarea hoy,
Excelencias, no es sólo recordar la
historia sino trabajar y luchar unidos,
con fuerza renovada, en la defensa de
nuestros derechos.
Hoy, los desafíos que se
nos plantean son aún mayores. En estos
años se transformó drásticamente el
entorno en el que el Movimiento de
Países No Alineados se ve forzado a
desempeñar su papel.
Los graves problemas que
amenazan a los países del Sur, en lugar
de disminuir, son cada vez más
acuciantes. Se nos impone un orden
internacional absurdo y cruel, que
impide el desarrollo, la paz y el
progreso para la mayoría de nuestros
pueblos.
Se nos impone un orden
internacional que impide el acceso
general a la cultura y a la ciencia, a
la educación para todos y a la justicia
social que preludiaba la Constitución de
la UNESCO aprobada en 1945.
Convocamos hoy a los
países no alineados a reactivar las
labores de nuestro Movimiento en la
UNESCO porque es necesario luchar unidos
para transformar ese orden injusto e
insostenible.
Los hemos convocado
porque creemos posible luchar por un
mundo en el que no haya 800 millones de
adultos analfabetos y 80 millones de
niños que no asisten a la escuela. Duele
recordar aquí hoy que, según la UNESCO,
sólo 47 países han logrado alcanzar los
seis objetivos de la Educación para
Todos acordados en Dakar en el año 2000.
¿Es posible asegurar hoy que para el
2015 lo habrán alcanzado los 192 países
que integran la UNESCO? ¿De dónde
saldrán los recursos si dos terceras
partes de los países aquí representados
sufren cada día más los efectos de una
deuda que no cesa de crecer y de la
imposibilidad agobiante de acceder al
conocimiento, a la tecnología y a los
mercados del Norte desarrollado y
proteccionista?
Los hemos convocado
porque creemos posible un mundo en el
que no mueran, como morirán hoy, 20 mil
niños de hambre cada día.
Los hemos convocado
porque creemos posible trabajar unidos
contra la mercantilización de la mayor
parte de la producción intelectual y su
privatización, que convierten el
conocimiento en instrumento para
perpetuar la desigualdad.
Nos amenaza a todos la
aspiración de convertir la cultura en
mercancía y aniquilar la diversidad
cultural.
Hemos llegado al colmo
de que el arte auténtico y autóctono,
las expresiones del arte de nuestros
países, han dado en llamarse "cultura
alternativa", condenados por los
patrones homogeneizantes y banales de la
llamada industria del entretenimiento.
Lo culto se ha vuelto alternativo y lo
banal y lo comercial se ha vuelto norma.
El arte que hace pensar se ha vuelto
disidente mientras gobierna la
mediocridad.
Sustituir ciudadanos por
consumidores es la operación en marcha
para desmoralizar la oposición política
al orden mundial establecido y extender
la dominación de un puñado de poderosos
intereses trasnacionales.
El espejismo de
presentar el consumo desenfrenado como
sinónimo de desarrollo, que se ofrece
desde las pantallas de los televisores
en todo el mundo, es el testimonio
elocuente de un modo de vida que amenaza
ya la supervivencia de nuestra especie,
que agota los recursos naturales,
degrada, contamina, deforesta y puede
llegar a hacer imposible la vida en el
planeta. Pero es también la prueba de un
sistema perverso, que alienta el
consumismo desenfrenado de una élite en
un mundo con 852 millones de seres
hambrientos, dos mil millones sin
electricidad, y más de dos mil millones
que jamás han hablado por teléfono y
para los que la palabra INTERNET no
significa absolutamente nada.
Los hemos convocado
porque creemos impostergable trabajar
unidos para defender nuestro derecho a
beneficiarnos también del desarrollo
impetuoso de la ciencia y las
tecnologías. La brecha tecnológica entre
el Norte y el Sur se acrecienta. Para la
mayoría de nuestros pueblos la Sociedad
de la Información es apenas una quimera.
La llamada Economía del Conocimiento
funciona como un instrumento más de
explotación y amplía la ventaja
acumulada de los países desarrollados.
Entre Europa,
Norteamérica y Japón generan más del 80%
de todas las publicaciones científicas y
más del 90% de las patentes. El 72% de
los científicos del mundo viven y
trabajan en los países industrializados.
En los países desarrollados se invierten
cada año 600 mil millones de dólares en
investigación-desarrollo. En el resto
del mundo, donde vive el 86% de la
población del planeta, se invierte 12
veces menos.
Nuestros países tienen
que enfrentar no sólo la creciente
privatización del conocimiento y las
leyes de la propiedad intelectual,
diseñadas para defender los intereses de
los países desarrollados y las
trasnacionales, sino las barreras no
arancelarias que cierran los mercados
del Norte a nuestras producciones.
Se pretende saquear,
patentar y comercializar sin escrúpulos
desde el principio activo de un remedio
utilizado por siglos en una cultura
aborigen hasta las canciones que
cantaron nuestros abuelos.
Pero, por si fuera poco,
padecemos el fenómeno creciente del
"robo de cerebros". Si los emigrantes de
nuestros países son pobres en busca de
trabajo se les persigue, se les
maltrata, se les cierran las puertas; si
son científicos o ingenieros se les
incita a emigrar con "cantos de sirenas"
y promesas de todo tipo. Sólo de América
Latina y el Caribe, hay 1.2 millones de
profesionales trabajando en Estados
Unidos y otros dos países desarrollados.
Las consecuencias de ese drenaje de
talento y capacidad intelectual son
devastadoras.
Los hemos convocado
porque creemos posible luchar por un
mundo en el que los avances científicos
se dediquen a combatir las enfermedades
y el subdesarrollo y no para concebir
sistemas de armamentos cada vez más
sofisticados y letales.
La concentración de la
propiedad sobre los medios masivos de
comunicación, junto a la dependencia de
anunciantes cada vez más poderosos, han
convertido la libertad de información en
una quimera.
Las noticias que se
divulgan o se silencian son las que
convienen a los poderosos intereses que
trafican cada año un millón de millones
de dólares en publicidad comercial.
Quienes importan no son el lector o el
televidente, son el dueño y el
anunciante, que como dioses deciden lo
que se publica, imponen la mentira,
manipulan la historia, legitiman la
discriminación y promueven la sumisión
ante un estado de cosas que se nos
presenta como nuestro destino
manifiesto.
¡Este orden mundial
viola las nobles aspiraciones
consagradas en la Constitución de la
UNESCO y es deber del Movimiento de
Países No Alineados y de nuestra
generación luchar por transformarlo!
Excelencias:
Para que el Movimiento
de Países No Alineados cumpla el
objetivo de revitalizarse en la UNESCO,
en cumplimiento del mandato de nuestros
Jefes de Estado o de Gobierno, es
fundamental el aporte de todos sus
miembros y la activación de todas sus
estructuras de trabajo.
Está probado que podemos
luchar con éxito. Ahí está la Convención
sobre la Diversidad Cultural, aprobada
por 148 países y con sólo dos votos en
contra, como una señal de que si nos
unimos podemos hacer que nuestras voces
se oigan.
Aunemos nuestros
esfuerzos para desarrollar la
cooperación dirigida a atender las
necesidades básicas educativas de
nuestros países.
Defendamos el legado de
nuestros pueblos y su historia.
Defendamos nuestro
derecho a la diversidad cultural.
Propiciemos el debate
sobre los problemas de las artes, los
procesos culturales y el desarrollo en
un mundo amenazado por la hegemonía y
urgido de que luchemos por la
preservación de nuestras culturas.
Promovamos el diálogo
entre culturas y civilizaciones, y
opongámonos enérgicamente al manido
pretexto del llamado "choque de
civilizaciones", utilizado por quienes
enarbolan un militarismo agresivo y
amenazan la paz de nuestros pueblos.
Luchemos por la
salvaguarda y conservación del
patrimonio cultural material e
inmaterial de nuestros pueblos y
reclamemos la restitución de la
propiedad cultural de las naciones que
estuvieron sometidas al dominio
colonial.
Proclamemos otra vez que
los derechos culturales son parte
indispensable de los derechos humanos.
Reclamemos el respeto a los derechos de
las minorías, de los excluidos, de los
marginados, de los pueblos indígenas y
de los afro-descendientes.
Recordemos aquí hoy las
palabras del Presidente Fidel Castro:
"¿Qué es Patria, sino una cultura
propia?"
Construyamos alianzas
con los sectores de la sociedad civil
que en los países del Primer Mundo ven
con creciente preocupación el proceso de
banalización y desinformación a que son
sometidos sus pueblos a través de la
publicidad comercial. Trabajemos junto a
los gobiernos que se muestren dispuestos
a establecer políticas culturales que
defiendan sus identidades nacionales y
protejan su patrimonio.
Señores delegados:
Para hacer avanzar el
trabajo de los países no alineados en la
UNESCO contamos con la experiencia, la
inteligencia, el entusiasmo y la
voluntad política de los gobiernos que
ustedes aquí representan.
Cuba, como Presidente
del Movimiento de Países No Alineados,
está convencida de que aun cuando el
reto ante nosotros es grande, unidos, y
en estrecha coordinación con el Grupo de
los 77, tenemos la capacidad de
enfrentarlo.
La heterogeneidad de
nuestra membresía y nuestra diversidad
de intereses no ha de constituirse en
freno para nuestros propósitos, sino en
fuente de múltiples ideas, iniciativas y
propuestas que enriquezcan nuestras
acciones conjuntas. Nuestra diversidad
no ha de ser debilidad sino fortaleza.
Los convoco a no cejar
en nuestros esfuerzos para continuar
fortaleciendo la unidad, la solidaridad
y la cooperación entre nosotros. Sólo
así defenderemos nuestros derechos y
ocuparemos el lugar que nos corresponde
en el escenario internacional.
Los países no alineados
creemos en la UNESCO y en los valores
que representa. Creemos en el
multilateralismo y la cooperación
internacional y no en la guerra y la
hegemonía.
Al trasladarles el
saludo solidario del pueblo noble y
bravo que allá en nuestra pequeña isla
ha sabido desafiar tempestades y
derrotar el bloqueo y las agresiones,
les reitero nuestra fe infinita en que
conquistar un mundo mejor, con paz,
justicia y libertad para todos, es
posible.
Muchas gracias.
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