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Venezuela y Argentina por
integración, EE.UU. merodea
Por Osvaldo Cardosa Samón
BUENOS AIRES, 9 mar (PL) —. Mientras
Argentina y Venezuela pavimentan el
camino de la integración, cual
inexorable decreto del destino de los
pueblos, Estados Unidos deambula por
Latinoamérica como heraldo de la guerra.
El presidente venezolano, Hugo Chávez,
inicia este viernes una breve visita a
Argentina para avanzar en acuerdos en el
sector energético, intercambiar en
materia agropecuaria y perfilar la
creación del Banco del Sur.
Con este organismo de financiamiento
multilateral se buscaría neutralizar el
predominio del Fondo Monetario
Internacional o el Banco Mundial.
Durante su última visita a Venezuela el
pasado 21 de febrero, Kirchner firmó
junto con Chávez 17 acuerdos de
cooperación en áreas como alimentos,
construcción de viviendas, transporte y
financiera.
Rubricó asimismo la financiación del
Banco de Desarrollo venezolano para el
rescate de la cooperativa láctea
argentina SanCor.
Según analistas, estos convenios se
inscriben en la dinámica interna de
integración regional y, más aún, con la
entrada de Caracas al Mercado Común del
Sur (MERCOSUR).
En tal sentido, el país caribeño podría
ser el tercer apoyo, que colaboraría con
recursos y energía, a la crispada
relación que mantienen Brasil y
Argentina dentro del pacto.
Al respecto, el propio Kirchner afirmó
que "no puede molestar a nadie que
nuestros pueblos se integren", luego de
presenciar la puesta en marcha del
primer pozo conjunto entre Petróleos de
Venezuela (PDVSA) y la empresa argentina
ENARSA, en la Faja del Orinoco.
Más allá de los compromisos, Chávez
fomenta un estratégico modelo de unidad
y cooperación fraterna, la Alternativa
Bolivariana para las Américas (ALBA), a
la que se incorporaron Cuba, Bolivia,
Ecuador y Nicaragua.
En el Caribe, logró ajustar una nueva
cooperación conocida como Petrocaribe
para proporcionarle combustible, a
precios ventajosos, a los países
miembros.
A las claras, el líder bolivariano enoja
a Washington que tampoco le perdona la
escandalosa derrota del Acuerdo de Libre
Comercio de las Américas (ALCA).
La propuesta recibió su golpe demoledor
en 2005 durante la Cumbre de las
Américas, celebrada en el balneario
argentino de Mar del Plata.
Para el analista político Carlos Rivera,
la diplomacia económica venezolana llena
el vacío dejado por el fracaso de las
gestiones de Washington por revivir el
ALCA y su dramática reducción de la
asistencia financiera a la región.
Todo parece indicar que el presidente
estadounidense, George W. Bush, aspira
ofrecer en su actual gira por la región
"iniciativas de cooperación económica ya
lanzadas por Chávez", agregó Rivera.
Después de relegar a América Latina en
su agenda de política exterior durante
gran parte de su gestión, el mensajero
de la muerte, como lo califican
movimientos populares, procura
recomponer los lazos, ganar batallas
individuales y frenar el creciente
influjo venezolano.
Con los tratados de libre comercio
bilaterales, Washington contraataca para
aislar a los países sudamericanos que se
han atrevido a marchar por un camino
diferente.
Empantanado en el Medio Oriente con su
chasco bélico en Iraq y tras la
capitulación del ALCA, Bush desea
asegurarse en estos días una buena
recepción latina bajo ruidosas protestas
antimperialistas.
Para su calculado recorrido eligió
visitas, hasta el 14 de marzo próximo, a
Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y
México, países con los cuales mantiene
buenos nexos.
En recientes declaraciones, el propio
Chávez estimó que Bush se acordó tarde
de Latinoamérica y ahora proyecta
aplacar y dividir movimientos de
integración como el MERCOSUR y la
Comunidad Suramericana de Naciones.
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