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La
desvergüenza del gobierno de Estados
Unidos
De cada cuatro
presos en el mundo, uno está en una
cárcel de los Estados Unidos. La
composición de los presos es
profundamente racista: uno de cada 15
adultos negros está preso; uno de cada 9
entre 20 y 34 años; y uno de cada 36
hispanos. Dos tercios de los condenados
a cadena perpetua son negros o latinos,
y en el caso del estado de Nueva York,
solo el 16,3% de esos reclusos son de
raza blanca.
· Cada año
mueren 7 000 personas en cárceles
estadounidenses, muchas son asesinadas o
se suicidan.
· Por ejemplo,
los guardias en las prisiones de Estados
Unidos usan regularmente pistolas Taser.
De acuerdo con un informe de una
organización, 230 ciudadanos
estadounidenses murieron por el uso de
este tipo de armas desde el 2001. En la
denuncia se citó el caso de una prisión
en el condado de Garfield, Colorado,
acusada de utilizar regularmente estas
pistolas o pulverizadores de pimienta
contra los presos, y de atarles después
a sillas en posturas extrañas durante
varias horas.
· Recientemente,
se informó que 72 personas han perdido
la vida en los últimos cinco años dentro
de los centros de detención de
emigrantes.
· Un informe
dado a conocer por el Departamento de
Justicia de Estados Unidos en el mandato
final de W. Bush, señalaba que había 22
480 encarcelados en prisiones estatales
y federales que eran portadores del VIH
o enfermos confirmados de SIDA, y se
estimaba que 176 reclusos estatales y 27
federales murieron por causas
relacionadas con SIDA . Por ejemplo, de
acuerdo con una información de Los
Angeles Times del 20 de septiembre de
2007, se registraron 426 casos de muerte
en las prisiones de California en el
2006, debido a un tratamiento médico
tardío. De ellos, 18 fallecimientos
fueron considerados como "evitables" y
otros 48 como "posiblemente evitables".
Un recluso diabético de 41 años de edad,
Rodolfo Ramos, murió después de haber
sido abandonado solo y cubierto por sus
propias heces durante una semana. Los
funcionarios de la prisión no le
proporcionaron tratamiento médico, pese
a conocer su condición.
· Al menos en 40
estados de la Unión las cortes tratan
como adultos a norteamericanos de entre
14 y 18 años. Unos 200 000 menores son
sometidos en Estados Unidos a juicios en
tribunales para mayores, a pesar de
estar demostrado lo equivocado de este
proceder.
· Trece centros
de detención de menores en Estados
Unidos sufren de altos índices de abuso
sexual y en promedio, uno de cada tres
jóvenes recluidos denunciaron haber sido
agredidos.
· En las
prisiones hay aproximadamente 283 000
enfermos mentales, cuatro veces más que
en los hospitales psiquiátricos.
· El 4,5% de los
presos en cárceles estatales y federales
sufrió uno o más ataques sexuales. El
2,9% informó haber sufrido incidentes en
los que había estado involucrado el
personal de las instalaciones
penitenciarias, mientras el 0,5% afirmó
haber sido atacado sexualmente por otros
presos y por el personal penitenciario.
· Formas físicas
y directas de brutalidad y tortura
contra presos son endémicas en las
prisiones de Estados Unidos. Hace unos
pocos años, una película británica,
Torture: America’s Brutal Prisons
(Tortura: Las prisiones brutales de
Estados Unidos), incluye horrorosas
escenas de cámaras de vigilancia en
Florida, Texas, Arizona y California, en
las cuales los guardias golpean
severamente a presos —hasta matan a
varios— con pistolas Taser y eléctricas,
perros de ataque, rociadas de químicas y
dispositivos peligrosos de
inmovilización. Pero, lo más dañino de
la incomunicación prolongada es que ese
abuso mental de los presos los afecta de
manera profundamente alarmante. Muchos
presos se vuelven locos (si es que no
eran enfermos mentales ya) o se
suicidan, por este castigo infrahumano.
Se encuentran en unidades de segregación
restrictiva, y muchos de ellos también
están en aislamiento —pero el gobierno
no da a conocer esos datos. La mayoría
de los presos en Estados Unidos que
están incomunicados lo han sido durante
más de cinco años. |