| 13
de agosto de 2002
Fidel
en su aniversario 76
El
Presidente cubano cumplió sus 76 años reinaugurando en las
primeras horas de su onamástico la Escuela Especial Abel
Santamaría, dedicada a la enseñanza de niños ciegos, de
baja visión y discapacidades múltiples, ubicada en Ciudad
Libertad, la madriguera de la tiranía batistiana, antes de la
Revolución.
Ninguno
de ustedes tiene que felicitarme; soy yo el único que debe
felicitarlos a todos ustedes, declaró Fidel en la cerca de la
una de la mañana del 13 de agosto a los participantes en la
obra, que cuenta con una matrícula de 202 alumnos para el próximo
curso escolar.
Yo,
el hombre más feliz del mundo, por haber participado junto a
ustedes en este hermoso y conmovedor acto, dijo el máximo líder
cubano, quien fue recibido con un canto de felicitación
entonado por los constructores, profesores, alumnos, padres y
vecinos que en algo más de un mes lograron revolucionar el
estado físico del plantel, dedicado a la enseñanza de niños
ciegos, de baja y discapacidades múltiples.
Comentó
que si este día debía comenzarlo pronunciando un discursito,
prefiero realmente que haya sido aquí, aludiendo a la alta
calidad humana de los servicios que se prestan en esas
escuelas especiales.
Ocho
niños con dificultades en la visión y el oído y un noveno
próximo a ingresar se encuentran en ese plantel y cada uno de
ellos dispondrá de un experto en Defectología, algo que
demuestra, subrayó el Presidente cubano que para nosotros el
bienestar y la educación de un niño está por encima de
cualquier otra cosa en el mundo.
Este
aniversario es muy feliz, quizás el más feliz que haya
conocido, confesó Fidel, quien refirió que en el presente se
han resuelto problemas que existían desde antes del período
especial.
Se
han salvado la Patria, la Revolución y el Socialismo. Hoy nos
acompaña la convicción de que no existe fuerza en el mundo
capaz de destruir nuestros sueños, afirmó. Si de eso estábamos
convencidos antes, hoy lo estamos más que nunca.
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