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Los trazos
de Tomy se despiden
Amelia Duarte de la Rosa
La caricatura
cubana está de luto. Ayer perdió a uno
de sus grandes, Tomás Rodríguez Zayas,
uno de los más relevantes humoristas
gráficos. Tomy, nombre artístico que lo
identificaba, falleció en esta capital a
los 61 años, víctima de una afección
cardiovascular.
Merecedor
del Premio Nacional de Periodismo Juan
Gualberto Gómez y de la Distinción Félix
Elmuza, Tomy trabajó como dibujante
humorístico en nuestro diario.
Natural de
Barajagua, Holguín, y agrónomo de
formación, desde el año 1968 dedicó su
talento a la prensa. Incontables fueron
sus colaboraciones en revistas y
periódicos nacionales e internacionales.
Miembro de la Unión de Periodistas de
Cuba y de la Unión Nacional de
Escritores y Artistas de Cuba, Tomy —que
también se desempeñó como presidente de
la Asociación de Humoristas de Cuba y
director artístico del suplemento dedeté,
del periódico Juventud Rebelde—
participó en varios salones de humorismo
y realizó numerosas exposiciones
personales en Cuba, Angola, Nicaragua,
Costa Rica, Corea, México, Francia,
Colombia, Brasil, Turquía, Venezuela y
otros.
Sus caricaturas,
que mucho hicieron reír y reflexionar,
quedan ya como patrimonio de la gráfica
humorística. La prensa cubana atesora
una obra reconocida y altamente estimada
en la figura de Tomy, rostro que aunque
ya no lo veremos al caminar por nuestras
redacciones, recordaremos siempre.
En horas de la
mañana de este martes, su cadáver será
expuesto en la funeraria de Calzada y K,
antes de trasladarlo hacia Barajagua,
Holguín, donde será sepultado.
Muestra de algunas
de sus caricaturas:
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