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VIVIR 120 AÑOS
Sonreír es beber en la
Fuente de la Juventud
Gabriel
Molina
Si
los científicos tienen razón en la
importancia que conceden a la sonrisa y
la risa, el actor de cine Jorge
Perogurría está en camino de vivir más
de 100 años.
Pero
demasiados trabajadores de tiendas,
cafeterías y otros servicios no beben
de esa virtual Fuente de la Juventud.
“El
que va siempre serio, amargado, que no
contesta los saludos, que no sonríe, que
no ríe, está conspirando contra sí
mismo”,según el profesor Eugenio Selman,
presidente del Club de los 120 años.
Perogurría se mostró pleno de optimismo
y siempre sonriente en la entrevista por
televisión con Amaury Pérez, quien
testificó que el estelar actor tiene
siempre una sonrisa en los labios y es
querido por todos los que le conocen,
gracias a su espontánea cordialidad.
El
profesor brinda a Granma el
fundamento: “si una persona ve y oye
un programa humorístico de 30 minutos y
se le extrae sangre, antes y después, el
resultado de los análisis arroja un 30%
mayor de leucocitos o glóbulos blancos,
que como se sabe, defienden al organismo
contra las agresiones bacterianas. Es
algo científico, una sonrisa resuelve
muchos problemas de salud y no cuesta
nada”
Parte
de ese engranaje se manifiesta en la
vida cotidiana, pues las relaciones
sociales, que deben cultivarse siempre,
dentro y fuera de la familia, son del
mismo modo un factor muy importante,
con la pareja y con el resto de las
personas con las que nos relacionamos
aunque sea de manera fortuita
LOS SEIS PILARES DE LA LONGEVIDAD ACTIVA
El medio ambiente social y la genética
son los dos factores fundamentales,
entre los seis que proporcionan alto
beneficio para la longevidad activa. La
genética es ciertamente de gran valor,
pero interviene sólo en un 15 a 30%. Los
demás pilares, la motivación, la
alimentación, la salud y el ejercicio,
aunque constituyen alrededor del 75%,
en cierto modo son subestimados.
El
retraimiento, el mal humor y la falta de
comunicación perjudican a este vivir
más y mejor. Claro que la buena cara
no lo es todo. Para ser longevo y
llevar bien esa existencia, lo esencial
es la voluntad personal de vivir más y
mejor.
La
alimentación es vital pues sin comer no
se puede vivir, pero los extremos son
todos dañinos, en especial en la comida
de cada día, que debe asumirse como una
necesidad, y como una de las más
agradables manifestaciones de cada
cultura: comer despacio, masticar bien,
disfrutar la sazón, preservan al
organismo de los resultados negativos
propios de los excesos de cantidad.
Cuando se oye hablar de vivir 120 años a
todos interesa. Si se le pregunta a
Selman -quien cumplió 80 este 16 de
agosto- por lo más importante para
conseguirlo, la respuesta es
sorprendente: “tomar al menos dos
litros de agua cada día, pero no se
hace. Debemos consumirla así porque de
70 a 80% del peso corporal es agua y se
pierde por la transpiración,
respiración, orina y heces fecales.
Toda el agua que se ingiere la utiliza
el organismo para eliminar las moléculas
dañinas. Si no las expulsa a base de
ingerir suficiente, el organismo, que es
sabio, las extrae de las células del
cuerpo, lo cual es sumamente negativo,
pues las debilita y puede reducir la
esperanza de vida activa.
No es
imprescindible tomar agua durante las
comidas; se traga bien si se mastica
bien. Pero tomar agua para tragar es
negativo pues dificulta la digestión.
Lo mejor es el consumo de agua antes o
después de comer, no durante la comida.
La saliva tiene ptialina y con ella
comienza en la boca la digestión. Cuando
se traga sin buena masticación no se da
ocasión a que la tialina trabaje”.
ÓRGANO QUE NO SE UTILIZA SE ATROFIA
Hay
que cambiar las costumbres. El ingerir
agua suficiente, como todo en la vida,
es práctica y como el ser humano es un
animal de costumbres, los hábitos
positivos para la salud se establecen.
La costumbre de Ingerir suficiente agua
se crea. El hábito también es posible
de implantar en cuanto al consumo de
sal. Si un niño se cría sin consumir
sal, no hallará raro consumir
alimentos sin ella, sino al contrario.
El exceso de sal en efecto es muy
dañino pues, por ejemplo, crea
hipertensión.
Todo
es cuestión de voluntad y hábitos
saludables, lo cual cuenta también en
cuanto a la utilización del cerebro, que
si no se utiliza se apaga, es necesario
no dejarlo de usar, de “entrenarlo”, al
menos, con lecturas o crucigramas, lo
que puede ser útil para evitar el mal de
Alzheimer.
Los
órganos más maravillosos del ser humano
son el cerebro y el corazón. Al cerebro
hay que darle mantenimiento, que es no
dejar de usarlo y exponerlo así al Alzheimer.
El corazón es una bomba impulsora, hace
de 70 a 80 pulsaciones por minuto y
puede resistir una agresión esporádica,
pero no sistemática como es el exceso de
grasas saturadas. Las carnes rojas son
saturadas y por tanto dañinas. Sólo
deben comerse una vez cada 7 a 10 días.
Las grasas vegetales no son saturadas y
por tanto no dañinas, salvo la del coco.
Freír es contraindicado porque quema
parte de las sustancias benefactoras. Es
más conveniente asar.
Hay
que tener en cuenta la contaminación que
actualmente se tiene muy en cuenta. Pero
no se repara en fundamentales aspectos
dentro de ella, como la habitación en
que cada uno duerme, donde se realiza el
imprescindible descanso para la salud
física y mental.
“Hay
personas que duermen con alguna luz
encendida, en su habitación o en alguna
otra cercana, con lo cual no se alcanza
una plena relajación --apunta el doctor
Selman--. “Es que existen varias etapas
en el sueño. La relajación se obtiene en
la última de ellas y si hay luz no se
alcanza una relajación completa. Dentro
del cráneo, la glándula pineal segrega
melatonina, sustancia que hace relajarse
al ser humano. Si hay luz, aunque ésta
llegue de modo indirecto, no se segrega.
Entonces el sueño no es completo y
perjudica la salud.
Otro
tanto ocurre con colocar plantas en el
dormitorio. Ellas toman anhídrido
carbónico del sol y expelen oxígeno, que
es beneficioso. Pero cuando la planta
está en el cuarto sin luz, es al revés,
roba el oxígeno a los seres humanos.
El
ruido causa un efecto semejante: si es
regular el organismo se adapta, de lo
contrario no se duerme bien y por lo
tanto el descanso no es completo.
También es negativa la acumulación de
papeles y libros en el dormitorio. Se
van llenando de polvo y hacen daño.
Por
último, no dude que sin motivación no
hay larda vida. La principal debe ser el
trabajo que es una fundamental
satisfacción activa. Quien al jubilarse
se desmotiva y no busca otra razón de
vivir, de ser, comienza a apagarse como
una vela. Motivaciones hay miles. Pueden
ser la lectura, la jardinería, los
nietos. Perogurría, por ejemplo, tiene
una motivación tremenda en su trabajo,
en la actuación. Sin embargo, ya se
prepara para cuando tenga que dejarlo.
Desde ahora se ha motivado también con
la pintura y realiza exposiciones de esa
su segunda motivación. El es un
excelente ejemplo de trabajador de
servicios. ¿Acaso no es servicio también
entretener a la población, hacerla
disfrutar de una estética de las artes
dramáticas o las artes plásticas?
En
1958 la esperanza de vida en Cuba era 57
años. En el 2008 es 77.8, notable para
un país subdesarrollado. Todos podríamos
llegar la los 120 años con una vida
activa, si todos fuéramos amables,
sonrientes y afectuosos en cualquier
circunstancia, en lugar de amargados,
gruñones y descorteses, como esos
dependientes de cafeterías y restorantes
que te tratan como un enemigo.
Estaríamos bebiendo en la Fuente de la
Juventud que no pudo hallar Juan Ponce
de León.
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