Santiago de Cuba.— El Festival de la
Cultura de Origen Caribeño, iniciado
ayer en esta ciudad, fue calificado de
acción descolonizadora y profundamente
política, de opción de resistencia y
cimarronaje renovado.
Orlando Vergés, presidente del Comité
Organizador del evento, consideró que
desde su primera edición la cita ha
demostrado la importancia de las
culturas populares en los procesos de
transformaciones sociales que se suceden
en cada país de la región.
Durante la gala inaugural en el
Teatro Heredia, Vergés destacó también
el papel fundamental de los grupos
portadores de tradiciones, que —por sus
características—, se constituyen en
guardianes de los más legítimos y
auténticos valores éticos de cualquier
nación caribeña.
Agregó que los pueblos del área son
"una clara síntesis del mundo y no una
simple civilización insular condenada a
vivir en la provisionalidad", de ahí el
valor de la cultura popular en el
contexto actual, tan amenazado por la
penetración del mercado, la segregación
y la intolerancia, precisó.
Además de las palabras de bienvenida
a los participantes en la también
denominada Fiesta del Fuego, en la gala
se entregó el Premio Internacional Casa
del Caribe a Manuel Rondón, destacada
personalidad de la cultura santiaguera y
uno de los fundadores de la cita que
celebra ya su edición 32.