|
Biotecnología
a puertas abiertas
POR LILLIAM RIERA -de Granma Internacional-
EL doctor Carlos
Borroto, vicedirector del Centro de Ingeniería
Genética y Biotecnología (CIGB), afirma que está
absolutamente seguro de que los políticos
norteamericanos saben que la acusación de que Cuba
cuenta con programas para producir armas biológicas
es una mentira que, como tal, no tiene fundamento.
Borroto y los jefes
de varios departamentos del CIGB acompañaron a los
delegados y a la prensa acreditada al Congreso
Internacional Biotecnología Habana 2002 durante un
recorrido por ese centro el 27 de noviembre.
Es una acusación
burda, remarcó. Explicó que normalmente los que
visitan el CIGB recorren sus instalaciones y reciben
una detallada explicación del trabajo que en ellas
se realiza, que incluye principales resultados,
líneas actuales de investigación y proyecciones
futuras.
El Vicedirector del
CIGB comentó que han recibido mensajes de
científicos apenados por las declaraciones
acusatorias de EE.UU. y que las instalaciones
biotecnológicas cubanas son muy inspeccionadas.
Añadió que la Isla mantiene colaboración en este
campo con muchos laboratorios del mundo.
Durante el
recorrido, tanto los científicos como los
periodistas conocieron del trabajo de laboratorio
dirigido al mejoramiento genético de especies
vegetales para hacerlas más resistentes a plagas y
enfermedades, así como otros relacionados con la
interacción plantas-microorganismos, el cultivo de
tejidos y la resistencia a herbicidas.
Con relación a las
perspectivas de la clonación de animales, Borroto
apuntó que se trata de poner a punto una
tecnología en Cuba, donde a corto plazo se plantea
la producción de fármacos y después la
ganadería.
Particular interés
despertó en los delegados extranjeros conocer que
el CIGB cuenta con un avanzado sistema de Cluster de
computadoras, infraestructura informática compuesta
por máquinas de última generación que permite el
procesamiento y almacenamiento de enormes volúmenes
de información vinculada con las investigaciones
biomédicas y agrícolas, que existe sólo en un
reducido número de países.
También pudieron
observar el enorme microscopio electrónico de
barrido con que cuenta el centro, en donde se
realizan las estructuras electrónicas de las
vacunas. Recibieron además información sobre los
estudios de proteómica que se efectúan en la
división química-física, que permiten detectar
las proteínas posibles a utilizar en la producción
de nuevos fármacos.
En la llamada área
de casas verdes, donde se mantienen en condiciones
de aislamiento del medio un conjunto de plantas
transgénicas, se les informó de las
investigaciones que se llevan a cabo para obtener de
estos organismos proteínas que resultan de interés
terapéutico, diagnóstico o industrial.
Investigaciones que se efectúan bajo el estricto
cumplimiento de las normas de bioseguridad vigentes
a nivel mundial.
Nuestro periplo
culminó en la planta de producción del CIGB, que
se rige por las normas de la Organización Mundial
de la Salud y la Unión Europea. Se nos explicó que
es allí donde se elaboran los principios activos de
la vacuna contra la hepatitis B, la estreptoquinasa
recombinante, el factor de crecimiento epidérmico y
los interferones Alfa y Gamma, que luego son
enviados al Centro de Biopreparados, donde se
producen estos fármacos de reconocido prestigio
internacional.
La comunidad
científica cubana se siente indignada y no acepta
las acusaciones del Gobierno de George W. Bush sobre
la fabricación de armas biológicas, enfatizó
Borroto.
Los especialistas
de la Isla desarrollan más de 60 proyectos a favor
de la salud humana. Muchos de esos estudios buscan
respuestas a enfermedades como el SIDA, que
actualmente afecta a 42 millones de personas en el
mundo, y a muchas otras que ocasionan miles de
muertes, principalmente en los países pobres.
El programa
biotecnológico cubano es uno de los más
transparentes del mundo y las puertas de las
instalaciones dedicadas a este tipo de
investigación han estado permanentemente abiertas a
miles de visitantes.
UNA VIA PARA
SOLUCIONAR EL HAMBRE EN EL MUNDO
Los retos para
lograr la seguridad alimentaria del mundo tienen en
la biotecnología agropecuaria una de las
potenciales vías de solución, señaló Luis
Herrera, director del Centro de Ingeniería
Genética y Biotecnología (CIGB), durante la
clausura del Congreso Internacional Biotecnología
Habana 2002.
El doctor Herrera
destacó la calidad de los más de 350 trabajos
presentados, que abarcaron temáticas tan
prometedoras como el desarrollo de bioproductos de
uso agropecuario, transgénesis de plantas,
clonación de animales y bioinformática, entre
otras.
Asimismo, calificó
de provechosa la participación de 36 firmas
nacionales y extranjeras en la Feria Comercial -que
sesionó paralela al evento-, durante la cual se
firmaron varios contratos por un monto superior a
los 300 mil dólares, así como nuevos acuerdos de
colaboración y cartas de intención.
Durante la clausura
de Biotecnología Habana 2002, que se desarrolló
del 24 al 29 de noviembre con la presencia de más
de 500 invitados y delegados de 34 naciones,
científicos de EE.UU., Chile, Francia y Canadá
agradecieron la hospitalidad de los anfitriones y
expresaron su reconocimiento a los avances de Cuba
en el desarrollo de este campo de la ciencia.
|