Correa
alerta sobre peligro de muerte para
Julián Assange
LONDRES, 21 de junio
(PL).— Ecuador defiende el derecho a la
vida; hay que ver si hay peligro de
muerte para Julián Assange en los casos
judiciales que enfrenta, aseguró hoy el
presidente ecuatoriano, Rafael Correa,
en entrevista publicada por la cadena
BBC Mundo.
Al explicar que de este
asunto depende la decisión de su país
sobre la solicitud de asilo del
periodista australiano, el líder
suramericano afirmó que eso es lo que se
ha dicho, que por esta clase de delitos
puede haber la pena capital en Estados
Unidos.
Interrogado por la publicación estatal
británica, Correa descartó abrir
negociaciones para decidir sobre el
pedido de asilo.
Por consideración, "Ecuador puede
establecer consultas con otros países
respecto a Assange, pero la decisión va
a ser soberana de Ecuador", respondió.
Desde Río de Janeiro, donde participa en
la cumbre de la ONU Río+20 sobre
desarrollo sostenible, el jefe de Estado
advirtió que su país rechaza los
atentados contra los derechos políticos
de las personas, y valora si ha habido
algún rompimiento o infracción en ese
sentido.
Ante una pregunta de BBC basada en
supuestos atropellos a la libertad de
prensa por parte de Quito, el mandatario
sonrió y dijo que la solicitud de asilo
de Assange es la mejor respuesta a esas
acusaciones.
Dice claramente que le gustaría seguir
con su misión de libertad de expresión
sin límites, en territorio de paz
comprometido con la justicia y la verdad
como es el Ecuador, resaltó enfático
Correa.
Assange se hizo presente en la legación
de Ecuador en Londres este martes,
exactamente cinco días después que el
Tribunal Supremo de Reino Unido rechazó
reabrir su caso y dio vía libre a su
extradición a Suecia por supuestos
delitos sexuales, que el periodista
niega.
Según determinó la
máxima instancia judicial británica el
14 de junio, el proceso para la
extradición a Suecia dará inicio después
del 27 de junio.
WikiLeaks ha divulgado miles de
documentos diplomáticos confidenciales y
comprometedores para diversos gobiernos,
en particular para Estados Unidos, cuya
política hegemónica e injerencista puso
al descubierto con hechos concretos.
Por diversas vías, Washington y sus
aliados occidentales presionaron hasta
que en diciembre de 2010 Assange fue
detenido a requerimiento de Suecia y
mantenido bajo arresto domiciliario en
Reino Unido.
Su defensa alegó que la euro orden para
su entrega fue emitida por un fiscal y
no por un juez, lo cual legalmente la
invalida según los letrados, pero tres
tribunales, incluido el Supremo,
fallaron a favor de la extradición.
Esta cadena de veredictos desfavorables
hace que los abogados y la opinión
pública internacional teman que una vez
en Estocolmo el periodista sea entregado
a la superpotencia para ser juzgado por
traición debido a la divulgación de
cables diplomáticos.