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Ejército sirio busca retomar control
de ciudad en poder de armados
Luis René
Brizuela Brínguez
DAMASCO, 5 de marzo (PL). — Cerca de 10
mil efectivos del Ejército Árabe Sirio
se dirigen hoy a reforzar el cerco de la
ciudad de Raqqa, tras su caída la
víspera en manos de grupos opositores
armados, informó una fuente cercana al
mando militar.
Miles de combatientes y gran cantidad de
tanques y equipos blindados rodean la
urbe, a unos 540 kilómetros al noreste
de Damasco, en el centro del país,
precisó la fuente a Prensa Latina.
En las últimas horas se han efectuado
varios bombardeos con aviación y
artillería contra bastiones de los
irregulares, lo que ha ocasionado la
muerte de un número indeterminado de
ellos, destacó a partir de informes
preliminares de testigos en el lugar.
Las comunicaciones con la ciudad se
encuentran cortadas, por lo cual se
dificulta conocer con mayores detalles
lo que ocurre sobre el terreno, agregó.
Confirmó igualmente la captura por los
insurgentes del gobernador del
territorio, Hasan Yalili, y del
secretario general del dirigente partido
Baaz en la ciudad, Suleiman al Suleiman.
El lunes, miles de mercenarios, sobre
todo del llamado Frente Al Nusra, filial
de la red Al Qaeda en Siria, atacaron la
ciudad y se hicieron de su control casi
total, si bien persisten focos de
resistencia en la sede de los servicios
de inteligencia militar, subrayó.
Las primeras informaciones habían
referido el saqueo y destrucción del
museo, lo cual fue desmentido este
martes por Maamoun Abdulkarim, director
general de Antigüedades y Museos.
Los armados se comprometieron a respetar
el lugar, el cual está siendo preservado
por trabajadores de esa instalación y
comités de seguridad populares, aseguró.
Imágenes colgadas en las redes sociales
muestran a los armados derribando una
estatua del expresidente y padre del
actual gobernante, Hafez al-Assad, a la
usanza de lo ocurrido en Irak, tras la
caída de Bagdad en 2003 luego de la
invasión de Estados Unidos y la OTAN
contra ese país.
Raqqa posee una población de dos
millones de habitantes, de los cuales
1,5 millones son familias desplazadas
por el conflicto de las norteñas
ciudades de Deir Ezzor y Alepo.
La urbe se había mantenido al margen de
las hostilidades y sin manifestaciones
durante los alrededor de dos años que ya
duran los enfrentamientos entre el
gobierno y las bandas armadas que buscan
su derrocamiento.
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