|
REPORTEROS
SIN FRONTERA, FUERA DE LA ONU
Mala sorpresa
para el agente Ménard
POR
JEAN-GUY ALLARD —especial para Granma
Internacional—
AGENTE
patentado de la CIA, beneficiario de las larguezas
de la Nacional Endowment for Democracy (NED) y de la
United States Agency for Internacional Development
(USAID), Robert Ménard tiene fama de manejar con puño
de acero su organización, Reporteros Sin Fronteras
(RSF), una especie de one-man-show,
donde manda él y nadie más. Se dio cuenta, en
los últimos días, de que el organismo de la ONU
que había penetrado, con un aparente éxito, no era
tan dócil a la hora de sacar las cuentas.
|

Aparte
de sus
patrocinadores de
Washington, Langley
y de sectores de la
Unión Europea que
llegó a envenenar,
Robert Ménard, este
“empresario de la
libertad” sui generis,
no titubea en aceptar
los cheques de varios
personajes que no
se caracterizan por
la defensa de los
más humildes.
|
Según
la agencia AFP, RSF podría pronto perder su status
de miembro consultivo en la ONU, tras la decisión
del Comité de Naciones Unidas para las
Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de proponer
su suspensión durante un año.
El
comité ''tomó la decisión de solicitar la
suspensión de RSF durante un año a petición de
Cuba'', informa la agencia francesa, precisando que
la propuesta tuvo el apoyo de China, Costa de
Marfil, Irán, Pakistán, Rusia, Sudán, Turquía y
Zimbabwe.
En
sus comentarios difundidos por AFP, Ménard menciona
la oposición de Perú y Chile, pero se olvida
—pura casualidad— de mencionar a Estados Unidos.
Si
el Consejo Económico y Social de la ONU acepta
dicha petición en julio, RSF perdería su status
de miembro consultivo.
La
delegación cubana propuso la exclusión de RSF por
haber causado incidentes al abrirse la 59ª Comisión
de Derechos Humanos, el pasado 17 de marzo en
Ginebra, mientras hablaba la representante de Libia,
quien preside dicha comisión.
En
su show
violentamente anticubano, cuyas características se
corresponden a orientaciones de la CIA, RSF ha
organizado últimamente, además de costosas campañas
de publicidad en los periódicos y la televisión,
varias operaciones en París en torno a la detención
en Cuba de varios colaboradores asalariados de la
Sección de Intereses de EE.UU. (SINA) en La Habana,
dirigida por el agente de la CIA James Cason.
Estos mercenarios, que se autotitulan reporteros, fueron
reclutados como informantes de la prensa de extrema
derecha de Miami, y han sido abiertamente
financiados por Ménard, quien lo reconoció en
entrevista con los periodistas Hernando Calvo Ospina
y Katlijn Declercq, autores del libro ¿Disidentes
o Mercenarios?
AL
LADO DE MONTANER Y DE VARGAS LLOSA
Los
militantes de Ménard, asociados a la fascista
Fundación Internacional para la Libertad, creada el
pasado mes de octubre en España, liderada por el
escritor peruano Mario Vargas Llosa y a la que
pertenece Carlos Alberto Montaner, digno
hijo
de un agente al servicio del dictador Fulgencio
Batista, ocuparon a principios de abril durante
varias horas la Oficina de Turismo de Cuba en la
capital francesa, y a finales del mismo mes
intentaron impedir la entrada a la Embajada cubana.
Toda la campaña de RSF conjuga sistemáticamente con los
planes norteamericanos desarrollados contra Cuba
desde Washington y Miami, donde Ménard tiene
estrechos vínculos con personajes de la cúpula
mafiosa que domina South Florida por el terror, el
chantaje y la corrupción. Así es que los
“periodistas independientes”, que defiende con
tanto ardor, son precisamente los que alimentan
medios de prensa batistianos tales como el Diario
de Las Américas y órganos gubernamentales no
menos batistianos como Radio Martí, subsidiario de
la Voice
of America.
Aparte
de sus patrocinadores de Washington y de Langley, así
como de sectores de la Unión Europea que llegó a
envenenar, este “combatiente de la libertad” sui
generis no titubea en aceptar los cheques del
editor francés multimillonario François Pinault.
Y
también de Jean-Luc Lagardère, recientemente
fallecido, otra gran fortuna de Francia y negociante
en… misiles. Y de Serge Dassault, mercante
internacional de armas.
De
tal forma que cuando los misiles europeos caen sobre
Belgrado y matan a 16 periodistas de la televisión
nacional, Ménard se olvida de contabilizarlos en su
“informe anual”.
En
Venezuela, fue bastante elocuente la defensa que
hizo Ménard de la prensa putschista burguesa
denunciando a la revolución popular de Hugo Chávez.
¿Y en Iraq, donde era Ménard cuando las tropas
norteamericanas abrieron el fuego sobre el hotel
Palestina donde radicaba la prensa internacional?
Se
sabe también cómo Ménard llegó a defender la
“libertad de prensa” hasta el extremo de
legitimizar… a la prensa neofascista, la más retrógrada,
como lo demostró escandalosamente el último 8 de
enero en el programa Culture et dependances, de la cadena francesa de televisión
France 3.
LA
PRENSA LIBRE DE MENARD ES LA DE LOS CARTELES DE LA
DESINFORMACION
La
prensa “libre” de Ménard es la que llegó a
justificar las masacres en Afganistán e Iraq a
fuerza de mentiras, que se niega a ver los cadáveres
en los contenedores de Kabul, las jaulas de
exterminación de Guantánamo y los dos millones de
presos, en su mayoría negros y latinos, así como
las cifras record de ejecuciones en las cárceles
norteamericanas.
Es
también la prensa que pertenece a un número
reducido de multinacionales de la información que
mantiene en sus órganos la autocensura que conviene
a sus intereses y que intentó convencer al mundo de
que la elección de George W. Bush a la presidencia
de Estados Unidos era democrática.
En
realidad, Ménard, el profeta de la desinformación
global, no defiende la libertad de prensa sino el
absurdo concepto de la libertad capitalista de
comprar lo que desea, la libertad de los monopolios
de la información a adquirir todo lo que se mueve
en el mundo de la noticia, aunque sea para reducir
la libertad del periodista a ser esclavo de aquellos
monstruos intercontinentales de la seudo-información.
Ménard
se hace el ingenuo frente al peligro más grande de
la libertad de prensa: la censura económica.
Detalle
revelador, las campañas de prensa de Ménard son
concebidas “gratuitamente”, según él, por la
agencia publicitaria neoyorquina mundialmente
conocida Saatchi & Saatchi… el gigante global
de la propaganda capitalista, con 7 000
empleados y 138 oficinas en 82 países, y con 60 de
los 100 más importantes anunciadores corporativos
del planeta. Nada menos.
Después
de todo, RSF es, indiscutiblemente, la multinacional
de la mentira. •
MIENTRAS
WASHINGTON LO SOCORRE EN GINEBRA: REGISTRADO,
ESPOSADO Y DETENIDO EN EE.UU.
Extraña dicotomía esperaba Robert Ménard en una visita a la
metrópoli californiana de Los Angeles, mientras sus
amistades del Departamento de Estado corrían a su
socorro en Ginebra, Suiza. Por no tener visa de
periodismo, el presidente vitalicio de Reporteros
sin Frontera fue arrestado, registrado varias veces,
fichado y encarcelado durante 26 horas por las
autoridades de inmigración que luego lo expulsaron
hacia Francia.
Ménard
iba a visitar, con seis periodistas especializados,
la Feria comercial del juego-vídeo, cuando los
agentes de Inmigración, encargados de la aplicación
del Patriot
Act para la seguridad nacional, se dieron cuenta
de que los siete franceses no tenían en su posesión
las correspondientes visas de periodismo exigidas
por las reglamentaciones del.Buró de Ciudadanía e
Inmigración.
“Si
Usted es reportero y viene a Estados Unidos como
periodista, necesita una visa denominada I”,
explicó Francisco Arcaute, portavoz del organismo
gubernamental.
Ménard
y sus amigos llegaron a EE.UU. el 10 de mayo y
salieron el 11.
Frustrado
de esta falta de respeto a su persona, después de
tantos servicios rendidos al imperio, Ménard dirigió
una carta al embajador norteamericano en París,
Howard Leach, denunciando que había sido tratado
“como un verdadero criminal”.
Lo
más absurdo de la situación del controvertido
personaje es que sus socios de Washington ahora están
empeñados en bloquear a toda costa la propuesta
dirigida a quitarle a su agente su asiento en la
Comisión de Derechos Humanos.
Según
Amanda Blatta, portavoz del Departamento de Estado,
Cuba tenía que requerir “un informe detallado del
incidente” provocado por la ONG antes de solicitar
su expulsión.
La
irrupción de Washington al socorro del personaje
que tan activamente sostiene sus operaciones de
injerencia en el Tercer Mundo, confirma, si hacía
falta, la orientación verdadera de la actividad de
Ménard que, ciertamente frustrado de los malos
tratos recibidos en Los Angeles, omitió denunciar
alguna violación de… la libertad de prensa.
|