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    I N T E R N A C I O N A L

La Habana. 3 de junio de 2003

REPORTEROS SIN FRONTERA, FUERA DE LA ONU
Mala sorpresa para el agente Ménard

POR JEAN-GUY ALLARD —especial para Granma Internacional

AGENTE patentado de la CIA, beneficiario de las larguezas de la Nacional Endowment for Democracy (NED) y de la United States Agency for Internacional Development (USAID), Robert Ménard tiene fama de manejar con puño de acero su organización, Reporteros Sin Fronteras (RSF), una especie de one-man-show, donde manda él y nadie más. Se dio cuenta, en los últimos días, de que el organismo de la ONU que había penetrado, con un aparente éxito, no era tan dócil a la hora de sacar las cuentas.


Aparte de sus
 patrocinadores de
 Washington, Langley
 y de sectores de la
 Unión Europea que
 llegó a envenenar,
 Robert Ménard, este
 “empresario de la
 libertad” sui generis,
 no titubea en aceptar
 los cheques de varios
 personajes que no
 se caracterizan por
la defensa de los
 más humildes.

 

Según la agencia AFP, RSF podría pronto perder su status de miembro consultivo en la ONU, tras la decisión del Comité de Naciones Unidas para las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de proponer su suspensión durante un año.

 El comité ''tomó la decisión de solicitar la suspensión de RSF durante un año a petición de Cuba'', informa la agencia francesa, precisando que la propuesta tuvo el apoyo de China, Costa de Marfil, Irán, Pakistán, Rusia, Sudán, Turquía y Zimbabwe.

 En sus comentarios difundidos por AFP, Ménard menciona la oposición de Perú y Chile, pero se olvida —pura casualidad— de mencionar a Estados Unidos.

 Si el Consejo Económico y Social de la ONU acepta dicha petición en julio, RSF perdería su status de miembro consultivo.

 La delegación cubana propuso la exclusión de RSF por haber causado incidentes al abrirse la 59ª Comisión de Derechos Humanos, el pasado 17 de marzo en Ginebra, mientras hablaba la representante de Libia, quien preside dicha comisión.

 En su show violentamente anticubano, cuyas características se corresponden a orientaciones de la CIA, RSF ha organizado últimamente, además de costosas campañas de publicidad en los periódicos y la televisión, varias operaciones en París en torno a la detención en Cuba de varios colaboradores asalariados de la Sección de Intereses de EE.UU. (SINA) en La Habana, dirigida por el agente de la CIA James Cason.

 Estos mercenarios, que se autotitulan reporteros, fueron reclutados como informantes de la prensa de extrema derecha de Miami, y han sido abiertamente financiados por Ménard, quien lo reconoció en entrevista con los periodistas Hernando Calvo Ospina y Katlijn Declercq, autores del libro ¿Disidentes o Mercenarios?

AL LADO DE MONTANER Y DE VARGAS LLOSA

 Los militantes de Ménard, asociados a la fascista Fundación Internacional para la Libertad, creada el pasado mes de octubre en España, liderada por el escritor peruano Mario Vargas Llosa y a la que pertenece Carlos Alberto Montaner, digno hijo de un agente al servicio del dictador Fulgencio Batista, ocuparon a principios de abril durante varias horas la Oficina de Turismo de Cuba en la capital francesa, y a finales del mismo mes intentaron impedir la entrada a la Embajada cubana.

 Toda la campaña de RSF conjuga sistemáticamente con los planes norteamericanos desarrollados contra Cuba desde Washington y Miami, donde Ménard tiene estrechos vínculos con personajes de la cúpula mafiosa que domina South Florida por el terror, el chantaje y la corrupción. Así es que los “periodistas independientes”, que defiende con tanto ardor, son precisamente los que alimentan medios de prensa batistianos tales como el Diario de Las Américas y órganos gubernamentales no menos batistianos como Radio Martí, subsidiario de la Voice of America.

 Aparte de sus patrocinadores de Washington y de Langley, así como de sectores de la Unión Europea que llegó a envenenar, este “combatiente de la libertad” sui generis no titubea en aceptar los cheques del editor francés multimillonario François Pinault.

 Y también de Jean-Luc Lagardère, recientemente fallecido, otra gran fortuna de Francia y negociante en… misiles. Y de Serge Dassault, mercante internacional de armas.

 De tal forma que cuando los misiles europeos caen sobre Belgrado y matan a 16 periodistas de la televisión nacional, Ménard se olvida de contabilizarlos en su “informe anual”.

 En Venezuela, fue bastante elocuente la defensa que hizo Ménard de la prensa putschista burguesa denunciando a la revolución popular de Hugo Chávez. ¿Y en Iraq, donde era Ménard cuando las tropas norteamericanas abrieron el fuego sobre el hotel Palestina donde radicaba la prensa internacional?

 Se sabe también cómo Ménard llegó a defender la “libertad de prensa” hasta el extremo de legitimizar… a la prensa neofascista, la más retrógrada, como lo demostró escandalosamente el último 8 de enero en el programa Culture et dependances, de la cadena francesa de televisión France 3.

LA PRENSA LIBRE DE MENARD ES LA DE LOS CARTELES DE LA DESINFORMACION

 La prensa “libre” de Ménard es la que llegó a justificar las masacres en Afganistán e Iraq a fuerza de mentiras, que se niega a ver los cadáveres en los contenedores de Kabul, las jaulas de exterminación de Guantánamo y los dos millones de presos, en su mayoría negros y latinos, así como las cifras record de ejecuciones en las cárceles norteamericanas.

 Es también la prensa que pertenece a un número reducido de multinacionales de la información que mantiene en sus órganos la autocensura que conviene a sus intereses y que intentó convencer al mundo de que la elección de George W. Bush a la presidencia de Estados Unidos era democrática.

 En realidad, Ménard, el profeta de la desinformación global, no defiende la libertad de prensa sino el absurdo concepto de la libertad capitalista de comprar lo que desea, la libertad de los monopolios de la información a adquirir todo lo que se mueve en el mundo de la noticia, aunque sea para reducir la libertad del periodista a ser esclavo de aquellos monstruos intercontinentales de la seudo-información.

 Ménard se hace el ingenuo frente al peligro más grande de la libertad de prensa: la censura económica.

 Detalle revelador, las campañas de prensa de Ménard son concebidas “gratuitamente”, según él, por la agencia publicitaria neoyorquina mundialmente conocida Saatchi & Saatchi… el gigante global de la propaganda capitalista, con 7 000 empleados y 138 oficinas en 82 países, y con 60 de los 100 más importantes anunciadores corporativos del planeta. Nada menos.

 Después de todo, RSF es, indiscutiblemente, la multinacional de la mentira. •

 

MIENTRAS WASHINGTON LO SOCORRE EN GINEBRA: REGISTRADO, ESPOSADO Y DETENIDO EN EE.UU.

 

 Extraña dicotomía esperaba Robert Ménard en una visita a la metrópoli californiana de Los Angeles, mientras sus amistades del Departamento de Estado corrían a su socorro en Ginebra, Suiza. Por no tener visa de periodismo, el presidente vitalicio de Reporteros sin Frontera fue arrestado, registrado varias veces, fichado y encarcelado durante 26 horas por las autoridades de inmigración que luego lo expulsaron hacia Francia.

 Ménard iba a visitar, con seis periodistas especializados, la Feria comercial del juego-vídeo, cuando los agentes de Inmigración, encargados de la aplicación del Patriot Act para la seguridad nacional, se dieron cuenta de que los siete franceses no tenían en su posesión las correspondientes visas de periodismo exigidas por las reglamentaciones del.Buró de Ciudadanía e Inmigración.

 “Si Usted es reportero y viene a Estados Unidos como periodista, necesita una visa denominada I”, explicó Francisco Arcaute, portavoz del organismo gubernamental.

 Ménard y sus amigos llegaron a EE.UU. el 10 de mayo y salieron el 11.

 Frustrado de esta falta de respeto a su persona, después de tantos servicios rendidos al imperio, Ménard dirigió una carta al embajador norteamericano en París, Howard Leach, denunciando que había sido tratado “como un verdadero criminal”.

Lo más absurdo de la situación del controvertido personaje es que sus socios de Washington ahora están empeñados en bloquear a toda costa la propuesta dirigida a quitarle a su agente su asiento en la Comisión de Derechos Humanos.

 Según Amanda Blatta, portavoz del Departamento de Estado, Cuba tenía que requerir “un informe detallado del incidente” provocado por la ONG antes de solicitar su expulsión.

 La irrupción de Washington al socorro del personaje que tan activamente sostiene sus operaciones de injerencia en el Tercer Mundo, confirma, si hacía falta, la orientación verdadera de la actividad de Ménard que, ciertamente frustrado de los malos tratos recibidos en Los Angeles, omitió denunciar alguna violación de… la libertad de prensa. 

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