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Promesas,
y ningún plan concreto en Cumbre del G-8
EVIAN,
Francia,— Los participantes de la Cumbre cerrada
del G-8 (los siete países más desarrollados del
mundo y Rusia) prometieron de nuevo ayuda,
condicionaron sus palabras y no aportaron ningún
plan concreto para resolver los problemas del Tercer
Mundo, ni siquiera los propios.
Aparte
de pronósticos sobre su propia economía, cuyo
crecimiento situaron optimistamente en un 2,9% para
el segundo semestre de este año, los ocho países
emitieron un documento en el cual hablaron de ayuda
a las naciones subdesarrolladas, pero pusieron como
condición, según AFP, que se comprometan a luchar
contra la corrupción, "una mayor
transparencia, buena administración y respeto del
Estado de derecho".
Estas
palabras fueron de nuevo interpretadas como una
presión para que sean adoptadas las recetas
neoliberales, que propugnan la expansión de las
empresas transnacionales hacia aquellos sectores de
la economía tercermundista que les proporcionen
altas ganancias.
Sin
mostrar ningún plan concreto de ayuda a los países
más pobres, las naciones más industrializadas ya
señalaron el castigo: "Orientaremos la ayuda
bilateral prioritariamente hacia los países que
demuestren su compromiso".
Ya sin
la presencia molesta de 11 invitados del Tercer
Mundo, que convocaron por un día para dar una
imagen de que tienen en cuenta las vicisitudes de la
mayoría de la población planetaria, los países más
ricos volvieron a hacer promesas para luchar contra
el SIDA, pero no concretaron absolutamente ningún
plan para llevarlo a cabo, y mucho menos se habló
de la posibilidad de transferencia de tecnología
para que los países subdesarrollados produzcan sus
medicamentos a bajos precios.
Evidentemente,
el bajo nivel del dólar frente al euro en el
mercado fue una de las cuestiones que más preocupó,
igual que la llamada Ronda de Doha de la Organización
Mundial de Comercio, donde los más ricos desean
sentar normas que suelen perjudicar a los países
del Tercer Mundo, pues los desarrollados hacen mucha
resistencia a liberar el comercio de productos agrícolas
y otros que reciben protección dentro de las
fronteras, en abierta contradicción con la apertura
que se exige de los subdesarrollados.
El G-8
confió que en la próxima cita en Cancún, en
septiembre, se pueda avanzar en una mayor apertura
de los mercados y que la tarea se pueda finalizar el
próximo año.
Pero
no hubo nada concreto en cuanto a los aspectos por
los que aboga el Tercer Mundo —señaló PL—,
como son agricultura, textiles, medicamentos,
transferencia tecnológica y temas en los que un
abismo los separa de los países ricos.
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