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Pronósticos
son pronósticos
POR
GERMAN FERNANDEZ BURGUET —especial para Granma
Internacional—
A
partir de los sucesos del 11 de septiembre del 2001
en las Torres Gemelas de Nueva York, que inevitable
y sustantivamente afectaron gran parte de los
destinos turísticos, muchos y variados han sido los
pronósticos sobre la posibilidad de recuperación
de una industria que resulta vital para la vida
económica de un sinnúmero de países.
Es
incuestionable la incidencia del atentado a las
Torres en el mercado turístico, pero ya en ese
momento se vislumbraba un débil crecimiento de las
economías de los principales países emisores:
Estados Unidos, Alemania y Japón.
En una
reciente declaración del señor Frangialli,
secretario general de la Organización Mundial del
Turismo (OMT), éste apuntaba dos consideraciones
sobre el tema tratado: la vulnerabilidad del
turismo, sector esencial de la economía frente a
las agresiones exteriores de la guerra y del
terrorismo y, al mismo tiempo, su resistencia
intrínseca, vinculada a la permanencia de una
demanda de viajes y ocio que trata de expresarse por
encima de todos los obstáculos. A pesar de las
dificultades y los riesgos que percibe, el
consumidor sigue procurando viajar, aunque cambie de
destino o difiera su viaje.
Estas
razones de la seguridad, como la situación de las
economías, son factores que permanecen latentes en
la decisión de viajar de los turistas.
Aunque
los datos oficiales aún no están disponibles, la
OMT, en un análisis publicado recién comenzado el
año 2003, asegura que existen elementos positivos
para la recuperación del turismo mundial,
representado en un incremento del 3,1% en el año
2002 en comparación con el año 2001 y 715 millones
de llegadas de turistas internacionales.
Por
otra parte, se afirma que la recuperación a corto
plazo del sector turístico dependerá en gran
medida de las condiciones económicas, marcadas
éstas por un lento avance y pronósticos
actualmente más que reservados. La posible
agresión a Iraq es también un factor que puede
determinar afectaciones sustanciales.
Junto
a lo anterior, existe una gran masa de turistas que
ha variado sus patrones de viaje y ahora se decide
por viajar en su propio país o países cercanos, en
que no tenga que realizar largas travesías,
fundamentalmente en avión, y la fragmentación de
las vacaciones en cortos períodos de tiempo.
Otro
elemento a tener en consideración en los últimos
tiempos es la consolidación del euro frente al
dólar, que podría determinar movimientos
inesperados de turistas a regiones no pronosticadas.
Para
la OMT es la zona Asia-Pacífico la que tendrá
mayores posibilidades en el 2003 y la que en
llegadas de turistas internacionales sustituyó a
las Américas. Para el área del Caribe, los
pronósticos se centran en un gran movimiento de
cruceros, al igual que en el Mediterráneo.
Se
prevé el incremento del turismo de la tercera edad,
con una mayor estacionalidad. Un hecho que no debe
desecharse en las previsiones, es el envejecimiento
de muchos mercados que ya están llegando a su tope.
Así
las cosas, siguen los pronósticos. Esperemos que
los posibles y preocupantes elementos distractores
de una necesaria retroalimentación del turismo se
diluyan con un crecimiento desbordante de visitantes
y turistas, en nuestros bellos y codiciados
destinos.
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