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La
Habana será sede en agosto
de Conferencia mundial
sobre desertificación y sequía
POR ALBERTO D. PEREZ -especial para Granma
Internacional-
Unos tres mil
delegados de más de 180 países -entre ellos jefes
de Estado y/o Gobierno- son esperados en La Habana a
fines de agosto para la Sexta Conferencia de las
Partes de la Convención de las Naciones Unidas
sobre Desertificación y Sequía, fenómenos que se
están agravando en muchas regiones del mundo a
consecuencia de la pobreza, la ignorancia, la falta
de recursos y el cambio climático en curso.
Un documento que
estipula la designación de la capital cubana como
anfitriona del encuentro mundial fue firmado en el
Salón Bolívar del Capitolio Nacional, en La
Habana, entre la Convención, representada por su
Secretario Ejecutivo, Hama Arba Diallo, y el
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente
(CITMA), representado por la ministra, doctora Rosa
Elena Simeón.
Asistieron a la
ceremonia el ministro cubano de Relaciones
Exteriores, Felipe Pérez Roque; el Representante
Residente a.i. del Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), Pablo Mandeville;
viceministros del CITMA y el MINREX, así como
funcionarios de la Convención y otras instituciones
de la ONU.
Hama Arba Diallo,
de Burkina Faso, dijo tras la firma del documento,
que los jefes de Estado y Gobierno, ministros,
parlamentarios, periodistas y demás participantes
en la Conferencia "encontrarán en Cuba un
país amistoso que ha avanzado mucho en este campo y
del cual mucho también podemos aprender".
El alto funcionario
internacional recordó que el encuentro, a
celebrarse en La Habana este verano boreal, buscará
formas de aliviar la pobreza en aquellos países que
tienen tierras áridas y de mejorar la vida de sus
habitantes, pues, subrayó, "para esas personas
el derecho humano más importante es el derecho a
vivir".
Hama Arba Diallo
dijo que este encuentro será uno de los mayores y
más importantes jamás celebrados por la
Convención, dado el agravamiento de la situación y
la urgente necesidad de resolver esos problemas.
La doctora Rosa
Elena Simeón dijo que Cuba pondrá todas las
capacidades y talentos del país para acoger y
facilitar la gestión de los delegados de más de
180 naciones que asistirán al evento. Coincidió en
que "la desertificación es uno de los asuntos
más graves que afligen a los países en vías de
desarrollo".
La Ministra
recordó las dificultades asociadas a la solución
de los procesos de desertificación y de búsqueda
de agua para el consumo humano y la agricultura en
numerosas regiones del mundo, y aseguró que Cuba
hará su mejor esfuerzo junto al de otros países
para contribuir al éxito de este encuentro, a
efectuarse en el Palacio habanero de las
Convenciones, del 25 de agosto al 5 de septiembre
próximo.
A preguntas de
periodistas, el ministro cubano de Relaciones
Exteriores, Felipe Pérez Roque, insistió en la
voluntad del país de garantizar el éxito de esta
reunión, recordando las palabras de Hama Arba
Diallo cuando dijo que el derecho a la vida es el
derecho humano más esencial para las personas
afectadas por la sequía y la desertificación.
La situación
-agregó- se ve complicada por la renuencia de los
países industrializados a cumplir los compromisos
internacionales que contrajeron para aportar a las
naciones pobres ayuda para el desarrollo.
Para este año,
informó Pérez Roque, los países ricos han
dispuesto tan sólo el 0,2% de su Producto Interno
Bruto -apenas 53 mil millones de dólares- para la
ayuda exterior, muy lejos de los 185 mil millones
que debían entregar para cumplir el 0,7% a que se
comprometieron hace ya muchos años.
Peor aún,
insistió el Canciller cubano: Los países pobres
deberán pagar este año unos 330 mil millones de
dólares por concepto de los intereses de su deuda
externa, al menos seis veces más que la mísera
suma que reciben como ayuda, con la agravante de que
esa deuda sigue creciendo desmesuradamente. Como
está ahora la situación, dijo, son los pobres los
que financian el desarrollo, los lujos y el
despilfarro de los ricos.
La reunión a
celebrarse en La Habana, aseveró el Canciller, debe
contribuir a buscar fórmulas de colaboración y
entendimiento para resolver problemas de enorme
gravedad que amenazan la supervivencia de veintenas
de millones de personas en el mundo.
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