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¿QUIÉN
AMENAZA A DANNY GLOVER?
Judicial
Watch o la nueva Inquisición
POR PEDRO DE LA HOZ -tomado de La Jiribilla-
Ante estas dos
palabras, Judicial Watch, cualquiera pudiera pensar
en una institución seria, observadora de la
justicia, integrada por hombres y mujeres que se
tienen por gente responsable, celosos guardianes de
la ley y los derechos humanos.
Pero la realidad
demuestra lo contrario y veremos por qué. Un primer
dato: Judicial Watch es el principal grupo de
presión que ejerce su influencia para aniquilar al
actor Danny Glover como figura pública en los
Estados Unidos. Su presidente Tom Fitton, según
reportó el periódico digital E-Online, declaró:
“MCI (empresa mediática que ha contratado al
actor para su publicidad) debe quemar a Glover”. Y
añadió: “Si estamos de acuerdo en que nadie
puede tener de vocero publicitario a alguien que
apoye a Osama Bin Laden, debemos concordar también
en que nadie puede tener de vocero a una persona que
apoye a Castro”.
Fundada en 1994,
esta organización, que se dice no gubernamental y
“vigilante ética judicial” contra la
corrupción “en Estados Unidos y otras partes del
mundo”, es absolutamente consecuente en el
ensañamiento contra Glover.
Fidel Castro y la
Revolución cubana se cuentan entre sus principales
obsesiones. Cuando se revisan sus expedientes en el
sur de la Florida, resulta que Judicial Watch no
intervino nunca para denunciar los turbios manejos
electorales que permitieron a George W. Bush hacerse
fraudulentamente del poder presidencial, sino, por
lo contrario, alinearse a la mafia anticubana en
cuanta causa se le antoje a esta.
No descubro nada
bajo el sol. La propia JW blasona de su filiación.
En la página electrónica en español promueve su
perfil a partir de cinco casos en los que ha tomado
cartas... todas y cada una relacionada con los
intereses de esa mafia.
JW ha representado
a Rick Ramírez, un oficial del Servicio de
Inmigración suspendido por violar el reglamento del
organismo y quien aduce que ello fue por negarse a
destruir evidencias que debían favorecer la
legalización del secuestro del niño cubano Elián
González.
JW la emprendió
contra la ex procuradora general Janet Reno por
haber sido razonable y justa en la solución del
caso del niño. Y representó también al “célebre”
pescador Donato Darymple en su demanda fallida
contra los oficiales del Servicio de Inmigración
que rescataron al pequeño de casa de sus
secuestradores en Miami.
JW es nada menos
que el servicio legal del terrorista José Basulto,
líder de la organización terrorista Hermanos al
Rescate, utiliza para sacar provecho crematístico
del derribo de las avionetas que violaron el
territorio aéreo cubano.
En su enfebrecida
vocación anticubana, JW presentó ante un tribunal
belga una demanda contra el presidente cubano por
“crímenes contra la humanidad”, a partir de
testimonios falsos elucubrados por la llamada
Fundación Nacional Cubano Americana y otras
organizaciones terroristas radicadas en Miami.
Para colmo del
delirio, JW ha fabricado una historia digna de un
sainete de séptima categoría: el 30 de enero
pasado El Nuevo Herald publicó la intervención del
grupo en la demanda judicial contra Hugo Chávez y
la República de Venezuela (eliminaron la
denominación Bolivariana) -asómbrese- por
financiar a Al Qaeda, mediante el envío de un
millón de dólares en un avión que aterrizó en un
hollywoodense "oscuro lugar" de la India y
contactó con una base de los hombres de Bin Laden.
Por si fuera poco,
la representante de JW en Miami, Sandra Cobas, es
una conocida activista de la industria
anticastrista, quien proclama a los cuatro vientos
que “no cejaré hasta que Castro se vaya del poder”.
Glover tiene
razón: algo muy oscuro y siniestro está sucediendo
en Estados Unidos, cuando cobra relieve un
influyente grupo de personas defensoras de las más
innobles causas, nuevos inquisidores que harían
palidecer al mismísimo MacCarthy.
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