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Estado
de emergencia en Perú ante ola de huelgas y
protestas
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Violentos
choques entre maestros y policías. Entrega el
Gobierno el control interno del país a las fuerzas
armadas
LIMA.—
Cientos de maestros y policías chocaron hoy en al
menos tres ciudades del Norte de Perú luego de que
el Gobierno decretó el estado de emergencia en un
intento por contener una creciente oleada de huelgas
y protestas por parte de maestros, agricultores,
funcionarios públicos y otros sectores laborales.
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REUTERS
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AFP
reportó que los enfrentamientos más graves se
producen en la ciudad de Chiclayo (Norte), donde
cerca de 5 000 profesores en huelga tomaron la plaza
principal de la ciudad y fueron dispersados con
gases lacrimógenos por la policía antimotines.
Los
desórdenes se extienden a las ciudades norandina de
Huaraz y norteña de Pativilca, escenarios de
refriegas entre huelguistas y policías, según los
reportes.
En
abierto desafío al estado de emergencia, los
docentes en Chiclayo marcharon por calles céntricas
de la ciudad y tomaron varios colegios, mientras
sostenían enfrentamientos con agentes policiales.
En
Pativilca, grupos de manifestantes intentaron
bloquear nuevamente la carretera Panamericana que
había sido limpiada durante la madrugada por tropas
del ejército, luego de que en la víspera fue
cortada con troncos y piedras por agricultores en
paro.
Más
temprano, en la norandina Cajamarca varios cientos
de maestros que se congregaron en la plaza principal
de la ciudad fueron reprimidos por la policía con
gases y chorros de agua.
Entretanto,
en Tacna, extremo fronterizo al Sur del país, en
Huanuco, al centro, y en la surandina Hancavelica,
grupos de profesores iniciaron marchas de protesta.
En
Lima, la policía dispersó en las puertas del
Palacio de Justicia a un grupo de trabajadores del
Poder Judicial que están en huelga desde la semana
pasada.
El
estado de emergencia fue instaurado por el
presidente Toledo la noche del martes ante acciones
de violencia que se producían en distintas partes
del país, que incluían cortes de carreteras tanto
al Norte, centro y Sur del país.
En una
breve alocución, Toledo leyó una declaración en
la cual indica que durante 30 días el control
interno del país quedará en manos de las Fuerzas
Armadas con el apoyo de la policía, y puntualiza
que los uniformados tendrán la obligación de
reabrir las carreteras y las escuelas.
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