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PANAMA
Frente al Juez,
dos filas de matones
POR JEAN-GUY ALLARD -especial para Granma
Internacional-
CUANDO se reanude,
posiblemente en agosto, el proceso contra el
terrorista Luis Posada Carriles, el juez Enrique
Paniza tendrá frente a él, no sólo al cabecilla,
a sus tres matones y a varios otros delincuentes
vinculados a la conspiración, sino también,
confortablemente sentados en la sala de audiencia,
varios connotados terroristas con amplia y
sanguinaria trayectoria que ni siquiera niegan su
pertenencia a la organización del ex operativo de
la CIA.
El día 15 de mayo,
el primer Tribunal Superior de Justicia de Panamá
rechazó un recurso de inconstitucionalidad
presentado contra una decisión del Juzgado Quinto
Penal por el abogado Julio Berríos, en
representación de la Central Nacional de
Trabajadores, con el fin, entre otras cosas, de que
sean revisados los cargos contra Posada y sus
cómplices y que sea incluido el de intento de
asesinato contra el Presidente de Cuba. Este cargo
fue descartado por la Fiscalía bajo el pretexto de
que no se encontraron detonadores con la enorme
cantidad de explosivos C-4 descubiertos por los
investigadores de la policía.
Esta decisión del
Primer Tribunal permite al juez Enrique Paniza del
Juzgado Quinto Penal fijar una nueva fecha para la
audiencia preliminar, interrumpida sorpresivamente
el 5 de diciembre, contra Luis Posada Carriles,
Pedro Crispín Remón, Guillermo Novo Sampol, Gaspar
Eugenio Escobedo, y también los demás acusados en
el caso, José Manuel Hurtado Viveros, César
Andrés Matamoros, Concepción Figueroa, Raúl
Rodríguez Hamouzova y Francisco Arrocha.
EN LA SALA, LA
TROPA DE APOYO
Posada, de 74 años
de edad, Jiménez Escobedo, de 67, Novo Sampoll, de
62, y Remón, de 58, fueron detenidos en la ciudad
de Panamá, el 17 de noviembre del 2000, poco
después de que Cuba revelara a las autoridades
panameñas una conspiración para asesinar el
presidente Fidel Castro en medio de una asamblea de
estudiantes, de trabajadores y de indígenas. Este
crimen, de haber tenido lugar, hubiera provocado
muchas más victimas que el atentado de las Torres
Gemelas. Según el abogado de los sindicatos
panameños Julio Berríos, el número de personas
presentes se elevaba aquella noche a varios miles.
Paradójicamente,
mientras los tribunales panameños han rechazado
sistemáticamente las solicitudes de habeas
corpus presentadas por Rogelio Cruz, el
narco-abogado de los terroristas miamenses, al
reconocer el alto nivel de peligrosidad de los
acusados detenidos y su categoría de terroristas
internacionales, el tribunal que analizará
finalmente la validez de las acusaciones presentadas
tendrá el privilegio de acoger a otro grupo de
matones.
Ya en Miami y la
propia Panamá, la tropa de delincuentes que cuida
los intereses de Posada prepara otras intervenciones
en la prensa panameña y su habitual show
dentro y afuera del tribunal para proclamar
ruidosamente la “inocencia” de sus “héroes”.
Encabezando la
tropa de choque se encuentra un peligroso personaje
que, si no fuera por la impunidad de la cual se
benefician en Miami los terroristas “anti-castristas”,
se encontraría detrás de los barrotes.
Toda Miami sabe, y
a ún más los cabecillas y miembros de grupos
extremistas, que Nelsy Ignacio Castro Matos es
miembro activo de varias organizaciones terroristas
y ejecutó, durante cuatro décadas, numerosas
acciones de carácter criminal contra objetivos
civiles y comerciales cubanos y de otros países
latinoamericanos.
Este personaje sin
escrúpulos es amigo de Luis Posada Carriles desde
que ambos trabajaron juntos (gracias a su filiación
con la CIA) en la entonces tristemente famosa
Dirección de los Servicios de Inteligencia y
Prevención (DISIP) de Venezuela en la década de
1970.
Después de que
Posada Carriles y Orlando Bosch fueron encarcelados
como responsables de la voladura de un avión de
Cubana de Aviación frente a Barbados en 1976,
causando 73 muertos, Castro Matos siguió siendo un
cercano colaborador de estos peligrosísimos
personajes y les sirvió de enlace con los grupos
terroristas de Miami, a través de la Coordinadora
de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU),
valiéndose de su condición de funcionario de la
República de Venezuela.
En 1998 viajó a
Centroamérica donde contactó con Luis Posada
Carriles, a quien apoyó con medios y recursos
financieros y le sirvió de enlace con elementos
terroristas radicados en Miami en función de
ejecutar acciones de terrorismo en Costa Rica,
Panamá, Jamaica y México.
Desde la década de los 80, se involucró en planes
de atentados contra el presidente Fidel Castro y
estuvo vinculado activamente, junto con los cuatro
terroristas detenidos ahora en Panamá, en la
preparación, desde Miami, del plan para atentar
contra la vida del Jefe de Estado cubano durante la
realización de la X Cumbre Iberoamericana, en
noviembre del año 2000.
Evitando ser
arrestado, Castro Matos viajó luego frecuentemente
a Panamá a visitar a los cuatro detenidos,
llevándoles fondos a fin de cubrir los gastos que
se derivan del proceso judicial y de crear
condiciones para una eventual fuga.
No obstante estos
hechos, fue autorizado en numerosas oportunidades a
visitar a Posada y sus matones en la cárcel de El
Renacer donde logró obtener su instalación, en
condiciones excepcionales, con todas las facilidades
de comunicaciones.
A principios de
enero del 2001, este individuo, verdadero terrorista
profesional, fue recibido por el Procurador General
de la República, José A. Sossa, a quien solicitó,
entre otras cosas, la no extradición a Cuba de
Carriles y el resto de los detenidos. En el mismo
período, visitó también a Nicaragua y El Salvador
donde sostuvo encuentros con distintos
representantes de los respectivos gobiernos, siempre
sobre el tema de Posada.
Tres terroristas,
detenidos en Cuba en abril del 2001, han reconocido
mediante presentación de fotografías y vídeos, a
Nelsy Ignacio Castro Matos y sus cómplices de Miami
Santiago Alvarez Fernández-Magriña y Rubén Darío
López Castro, como participantes en la dirección,
organización y financiamiento de la operación en
medio de la cual fueron arrestados, cuando se
ocuparon, entre otras armas, cuatro fusiles AK 47
calibre 7,62 milímetros de fabricación rumana.
En Panamá, Castro
Matos no estará acompañado por Santiago Alvarez,
su viejo cómplice, reclamado por INTERPOL, pero sí
se encontrará con Rubén Darío López Castro, otro
terrorista quien, en octubre de 1973 participó en
una acción contra pescadores cubanos en la que
resultó asesinado Luis Torna Mirabal. También se
enorgullece de haber piloteado una embarcación del
grupo Alpha 66 que tiroteó el hotel Guitart Cayo
Coco el 20 de mayo de 1995. Aparece involucrado
directamente en los preparativos de un atentado
fracasado, contra el Presidente de Cuba durante una
visita a República Dominicana.
TODO UN CORO DE
PELIGROSOS EXTREMISTAS
En la comitiva
terrorista de Castro Matos también se encontrará
René Cruz Cruz, un terrorista que fue detenido el
12 de diciembre de 1995 por las autoridades
norteamericanas en California, cuando participaba en
los preparativos para emprender una incursión
armada contra Cuba, ocasión en que se le ocupó un
importante cargamento de armas de guerra.
Los extremistas
Eusebio Peñalver Mazorra, Sergio Díaz y Jorge “Güiro”
Borrego, también hacen sus maletas para apoyar a
Castro Matos en su gira de promoción del terrorismo
anticubano en Panamá, donde se reunirán con Ramón
“Raymond” Molina y la furibunda ex alcaldesa
Mayin Correa para proclamar la “justeza” de sus
actividades criminales.
La causa de Posada
y sus cómplices ha atravesado una preocupante
sucesión de situaciones judiciales desde el arresto
de los sospechosos en noviembre del 2000.
Las solicitudes de
extradición, ampliamente justificadas, de Cuba y
Venezuela en contra de Posada fueron descartadas,
tal como una solicitud de pruebas de ADN y, últimos
hallazgos de los que se encargan de salvar a los
cuatro terroristas, el detonador de los explosivos
que se volatilizó misteriosamente.
También murió uno
de los conjurados, Jose “Pepe El cubanao”
Valladares, y fue deportado oportunamente a Estados
Unidos el narcotraficante Orestes Cossío, vinculado
a Posada.
Así que el
cuarteto de asesinos terminará enfrentándose no a
una acusación de intento de asesinato, como fuera
lógico, sino a unas acusaciones menores:
posesión de explosivos, asociación ilícita para
delinquir y falsificación de documentos públicos.
De acuerdo con las legislaciones panameñas, el juez
determinara en esta audiencia preliminar si llama el juicio o... sobreseído el
caso.
Mientras cante,
dentro y fuera de la Corte del juez Paniza, este
coro de peligrosos extremistas miamenses, hará
falta recordar cómo la Corte Suprema de Panamá, el
22 de noviembre, se negó a liberar bajo fianza a
Posada y sus matones, señalando con absoluta
claridad su calaña de terroristas internacionales y
reconociendo, ipso facto, la total
responsabilidad de Panamá con estos individuos.
También habrá que
recordar cómo en Estados Unidos, donde los
terroristas se benefician de una total impunidad,
Cinco cubanos heroicos que arriesgaron sus vidas
infiltrando estos círculos están injustamente
encarcelados en cinco prisiones distintas del
inmenso territorio norteamericano.
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