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La
fiesta de los “TIBURONES”
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El 20 de mayo de
1902 se instauró en Cuba la república neocolonial,
versión norteamericana de l os protectorados
romanos. Desde entonces, quienes han
querido desvirtuar la esencia colonialista de esa
etapa de la historia, han encontrado en la fecha un
pretexto para celebrar
Ernesto Sarría
Títulos
como “Geography”, “Home and School Atlas”,
“Books and Book basin”, “Children and
Nature” y “Grammar School”, provocaron más de
una noche de desvelos a los traductores de Gin and
Company Publishers. Escritos en inglés, ahora tenían
que transcribirlos rápidamente al español y después
editarlos, pues el autor de los textos esperaba por
ellos.
Alexis
Everett Frye, recién nombrado
Superintendente General de Escuelas, necesitaba los
materiales para nutrir más de 3 000 escuelas recién
creadas en Cuba, y para adoctrinar con las nuevas
ideas a muchos niños que, sin sospecharlo, se
convirtieron a principios del siglo XX en los
principales clientes de importantes editoriales
norteamericanas como Appleton, The American Books
Co., Baldwin, Arnold y Gilbert o Wentworth.
Los
escritos, del propio puño y letra de Frye, devenido
asesor del interventor Leonardo Wood entre 1899 y
1902 en materia educacional, le darían atractivas
ganancias por sus “derechos de autor”. Eso
estaba garantizado al imponer como obligatorios en
todas las escuelas los libros de su autoría.
Uno
de los intentos más escabrosos de manipular la
conciencia nacional cubana, cuando Estados Unidos
intentó sin éxito imponer patrones educativos
espurios, fue caracterizado por el catedrático
McLean Wilson, de la Universidad de Columbia en su
informe “Foreing Policy Association”:
“Cúpole
a Cuba la mala fortuna de que la pauta para el
sistema de sus escuelas públicas hubiera sido
colocada bajo auspicios norteamericanos y bajo la
dirección de un educador escolástico de
Massachusetts.”
PROCÓNSUL
IMPERIAL
Pocas
horas después de ser arriada la bandera
norteamericana del asta ubicada en el techo del
otrora Palacio de los Capitanes Generales, Wood, con
paso cansado y satisfecho, se balanceó por la
escala del buque de guerra, y pidió que nadie lo
molestara hasta que el barco zarpara.
A
esa misma hora, Squiers, desde su mansión de la
Quinta Hidalgo, en Marianao, le ordenaba a su edecán
las últimas instrucciones de la mañana:
—¿Adónde
envío la comunicación, señor?
—A
Palacio, por supuesto—, le dijo el primer
embajador de Estados Unidos en Cuba, como queriéndole
indicar lo estúpido de la pregunta.
Fue
el propio Herbert G. Squiers quien entregó a
Estrada Palma el 9 de enero de 1903 el borrador del
Tratado Permanente, aclarándole que era expresión
“del criterio de los Estados Unidos” en lo
tocante a los vínculos comerciales entre ambas
naciones.
El
4 de julio de 1902 el embajador entregó un
anteproyecto de tratado. A fines de noviembre llegó
a Cuba el general Tasker H. Bliss, con instrucciones
de obligar a aceptar lo propuesto por el presidente
norteamericano Roosevelt. Solo hicieron falta dos
reuniones. Una para presentarse los negociadores de
ambas partes, y la otra para firmar los cubanos.
— • —
“La
meta de la política de Estados Unidos hacia Cuba no
es un embargo permanente en la economía de Cuba.”
*
DESEMBARCO
SIN FINAL
Muchos
consideran que el 20 de mayo de 1902 terminó la
ocupación militar de Cuba. Erróneo. Las tropas se
mantuvieron en realidad hasta el 14 de febrero de
1904, fecha en que los últimos soldados abandonaron
la fortaleza militar de La Cabaña.
Menos
de dos años después volverían a desembarcar en La
Habana, amparados en la Enmienda Platt y, por si
acaso, hasta 1959 se sucederían las constantes
misiones militares y la presencia de marines con uno
u otro pretexto, siempre bajo la divisa de
“garantizar la tranquilidad ciudadana”.
Solo
así, desde su óptica particular, pudiéramos
entender que un grupo de marines ebrios orinaran la
estatua de José Martí, o que en fecha tan temprana
como la ocupación entre 1906 y 1909, los desmanes
de la soldadesca en los diferentes acantonamientos
llevaran a constantes enfrentamientos con la población
civil. Sin embargo, aún cuando estos hechos en
ocasiones causaron la muerte de varias personas,
ninguna fuerza “cubana” se atrevió a actuar,
porque los marinos tenían permiso del almirante
Davis para “divertirse”.
— • —
“La
meta es libertad para la gente de Cuba.” *
LA
TAJADA
El
primer empréstito contraído por el gobierno de
Estrada Palma se terminó de cancelar en 1944.
Samuel Speyer, acaudalado banquero norteamericano,
hizo con este uno de los negocios más redondos de
su carrera con el dinero. Le dio a Cuba unos 35
millones de pesos en varias partidas, y cobró casi
el doble, 63 millones, más la posibilidad de
invertir en varias industrias neurálgicas para el
país.
Cuando
fue desplazado por los intereses de J. P. Morgan,
otro magnate, este entregó al gobierno de Zayas
unos 55 millones de pesos, y todavía en 1959 seguía
cobrando intereses de la deuda.
Para
que no quedaran grietas en el negocio, Morgan se
apoyó en el procónsul yanqui Enoch Crowder, quien
desde el acorazado Minnesota, que ancló en el
puerto el 6 de enero de 1921, le dio órdenes de
todo tipo a los gobiernos de Menocal y Zayas.
— • —
“Y
es importante para los que amen la libertad en esa
Isla hermosa saber que nunca faltará nuestra ayuda
para ellos.” *
ROMPECUBA
En
1796 el gobierno español encargó a los ingenieros
Francisco y Félix Lemaur el estudio y realización
de un canal de 19 leguas de largo que uniera los ríos
Mayabeque y Almendares.
Más
de 150 años después, el proyecto fue desempolvado
por Batista, el cual pretendía construir un canal
de 95 kilómetros de largo, 40 metros de ancho y 50
pies de calado, que uniera el puerto de Cárdenas y
la Bahía de Cochinos.
Para
la empresa se requerían unos 500 millones de pesos.
El terreno que ocuparía quedaría, al igual que el
del istmo panameño, bajo la jurisdicción del
concesionario. El negocio estaba en manos de los
norteamericanos.
El
canal “Rompe Cuba” nunca se llegó a realizar
porque a los norteamericanos en ese momento no les
representaba un atractivo negocio, y por la fuerte
oposición de la población, que no quería a la
Isla partida en dos: 34 000 kilómetros cuadrados
hacia el oeste y 80 000 al este.
— • —
“Hoy,
estoy anunciando una iniciativa para una Cuba nueva
que ofrezca al gobierno de Cuba una manera de
caminar hacia la democracia y la esperanza, y de
mejorar sus relaciones con los Estados Unidos.” *
SUEÑO
PLATTISTA
Innumerables
resultan las evidencias de que los Estados Unidos
han estado y están interesados en convertir a la
Mayor de las Antillas en un protectorado suyo.
Durante más de cuarenta años el pueblo cubano se
ha opuesto a este designio imperial que comenzó
mucho antes de la Enmienda Platt.
Los
plattistas de antes y de ahora siempre han querido
encontrar alguna justificación moral, geopolítica
o económica para su entreguismo. El Imperio también.
Ayer fue la necesidad de “protegernos” y hoy son
las lecciones que quieren imponernos de su
“democracia”.
Pero
en el fondo la idea siempre ha sido la misma. Para
la cúpula de poder norteamericano apenas somos un
territorio que colonizar.
En
1959, había compañías norteamericanas que poseían
más de un millón de hectáreas de tierras cubanas,
equivalente a la extensión de las provincias de La
Habana y Matanzas. Esto, junto al predominio casi
absoluto en la industria, el turismo, la telefonía,
el gas, el agua, era el resultado de una patraña
que tuvo el 20 de mayo de 1902 como jalón
fundamental.
Por
eso suenan muy huecas las palabras de Bush cuando el
año pasado hablaba ante un auditorio “selecto”
en la Florida, compuesto por quienes se han dedicado
a medrar a costa de la “libertad” de Cuba: “Los
Estados Unidos no tienen ningún interés en la
soberanía cubana. No es parte de nuestra
estrategia, o parte de nuestra visión.”
*Discurso
de George W. Bush en la Casa Blanca, Estados Unidos,
el 20 de mayo de 2002.
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