| 19
de septiembre de 2002
Pide Bush al
Congreso apoyo al ataque
contra Iraq
WASHINGTON, 18
de septiembre.— El presidente estadounidense, George W.
Bush, desconcertado por la oferta iraquí de permitir el
regreso de los inspectores de armas de la ONU, intentó este
miércoles recuperar el ímpetu de su campaña anti-Iraq,
buscando el respaldo del Congreso a enérgicas medidas contra
Bagdad, reporta Reuters. Bush dijo que dentro de pocos días
presentará al Congreso una propuesta de resolución que lo
autorizaría a tomar medidas contra Iraq.
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En Bagdad, la prensa
dio a
conocer la decisión del gobierno
iraquí de permitir el regreso de los inspectores de la
ONU.
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Tras reunirse
con los líderes del Congreso en la Casa Blanca, Bush afirmó
a los periodistas que los legisladores se comprometieron a
aprobar una resolución sobre Iraq antes del receso
preelectoral de octubre.
También el líder
del Senado, el demócrata Tom Daschle, dijo el martes en una
entrevista de televisión: "Yo diría que habrá un
fuerte apoyo para las acciones del Gobierno".
El Senador también
restó importancia a la oferta iraquí de reanudar las
inspecciones, diciendo: "Esto no es más que un esfuerzo
para desviar la atención, la disposición y el compromiso de
las Naciones Unidas, y creo que debemos verlo como tal".
También el
secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, pidió
hoy al Congreso que se adelante a la resolución que prepara
la ONU y apoye un eventual ataque militar contra Iraq, reportó
EFE.
Rumsfeld
compareció hoy ante el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara
de Representantes, dentro del intento del Gobierno de
convencer al Legislativo de que apruebe una resolución rápidamente.
La intervención
del Secretario de Defensa estadounidense fue interrumpida por
las protestas de dos activistas contra la guerra.
"Retrasar
el voto del Congreso enviaría un mensaje de que Estados
Unidos puede no estar preparado para un ataque", añadió
Rumsfeld.
Previamente, el
presidente George W. Bush se reunió con los principales líderes
del Congreso, a los que dijo que el anuncio de Iraq de que
aceptaba el regreso de los inspectores de armamentos bajo
supervisión de la ONU "es una treta".
FRACCIONADO
EL CONSEJO DE SEGURIDAD
Estados Unidos y
Gran Bretaña se quedaron solos hoy en el Consejo de Seguridad
al ampliarse la brecha que separa sus posiciones sobre Iraq de
las del resto de los cinco miembros permanentes del panel con
derecho al veto, informó PL.
Washington
pretende que China, Rusia y Francia se avengan a sus planes de
redactar una resolución que rija el trabajo de los
inspectores de armas del organismo mundial, aceptados
nuevamente por Bagdad pese a aclarar que el retorno de los
expertos no detendrá la anunciada agresión.
Londres respalda
incondicionalmente a su aliado y "hará lo que pida
Estados Unidos", anunció una fuente cercana a la reunión
del máximo órgano de la ONU.
Igor Ivanov,
canciller de Rusia, se opuso a la redacción de una nueva
resolución para el reinicio de las inspecciones porque
considera que Bagdad inauguró otro capítulo al consentir el
regreso de los expertos en armas, expulsados en 1998, bajo
acusaciones de que espiaban para Estados Unidos y Gran Bretaña.
"Todos los
elementos están dados", aseguró Dominique de Villapin,
canciller francés, en alusión a la disposición de Hans
Blix, jefe de los expertos en armas de la ONU, de comenzar
cuanto antes su labor.
Fuerzas del
Consejo de Seguridad y varios representantes internacionales
llamaron a Estados Unidos y a Gran Bretaña, a dejar de
amenazar a Iraq.
Principalmente
la Liga Árabe pidió, además, la suspensión del embargo
impuesto a Iraq por el Consejo de Seguridad de la ONU a
instancias de Washington y Londres desde 1991.
Mientras, desde
Viena y Nueva York, varias agencias de prensa reportaron que
el grupo de inspectores de la ONU para verificar la supuesta
presencia de armas de exterminio masivo en Iraq, "está
listo para viajar a Bagdad" tan pronto el Consejo de
Seguridad de la ONU así lo decida.
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