Washington repite todos los días las mismas mentiras para anunciar nuevas sanciones o medidas de asfixia económica en su afán de despojar a Cuba de cualquier fuente de divisas, sustento financiero o inversión extranjera, y seguir estrangulando al pueblo, causarle más dolor en busca de su rendición o que estalle contra su gobierno.
Intimidar, espantar y chantajear son palabras de orden, con ráfagas de ensañamiento y acoso a pilares de la economía, a sectores vitales para la supervivencia del pueblo cubano, que se presentan al mundo -con una retórica neofascista- como «medidas decisivas para proteger la seguridad nacional de EE.UU. y privar al régimen comunista y a las fuerzas armadas de Cuba del acceso a activos ilícitos».
Nada de pródigo tienen los castigos cotidianos del Departamento de Estado y su secuestrador mafioso, quien cínicamente manipula los acontecimientos a su antojo, mientras trata de despojar a la nación cubana de su soberanía e independencia económica, de la libre explotación de sus recursos y promete apoderarse de sus riquezas con el uso de la fuerza y la presión.
El proyecto destructivo de Rubio y su equipo, continúa la guerra abierta contra las importaciones de petróleo, el turismo, la minería, los recursos energéticos, la colaboración médica internacional, intimidación de bancos, despojos de fondos cubanos... Arruinar al país y sumirlo en la extrema pobreza hasta que se rinda y poner todas sus riquezas en manos de empresas norteamericanas y de la oligarquía corrupta que robó millones al pueblo antes de 1959.
Ningún sector escapa de la agresión económica contra Cuba, que descaradamente titulan como una «campaña integral» de la administración republicana contra falsas e inventadas «amenazas», que no ocultan la intención de satanizar al gobierno cubano, atacar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y aislar al país.
¿Ante qué diplomáticos estamos? ¿Cuánta desvergüenza y doble moral se esconde bajo el «todopoderoso» de Miami? Cuchilladas por la espalda a las negociaciones, golpes en lugar de gestos, búsqueda de información para el aniquilamiento de empresas y personas. Cinismo sin límites, filtraciones, ultimátum y amenazas de agresión militar. Mentiras al estilo de los falsos acústicos, con bases militares extranjeras invisibles, presuntas organizaciones terroristas radicadas en la isla, una hostilidad que es a la inversa...
Los dineros de Cuba, con los que se compran sus alimentos, sus medicinas, sus combustibles y se satisfacen las demás necesidades vitales de su población son tildados de manera infame como «activos ilícitos».
Miente descaradamente al afirmar que «el régimen» y no el bloqueo «ha devastado a la isla» y sin argumento ni prueba de ningún tipo repiten una y otra vez la farsa de inexistentes «operaciones de inteligencia, militares y terroristas», un discurso infame para prejuiciar y difamar de un gobierno que ha mostrado disposición a estrechar vínculos en el enfrentamiento a todos los flagelos que amenazan la seguridad interna, regional e internacional, pero Washington la rechaza y la manipula políticamente como parte de su arsenal subversivo.
En lugar de aprovechar la corta distancia geográfica que nos separa, a fin de concertar acuerdos, reactivar los más de 20 mecanismos de cooperación bilateral existentes y emprender nuevos caminos en las relaciones económicas, se recuerdan las 90 millas para intimidar y maximizar el falso desafío de la pequeña Isla a la integridad de EE.UU.
Como ha expresado el más reciente comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba: «La comunidad internacional se opone y condena, históricamente, el genocidio que se comete contra el pueblo de Cuba por el gobierno de los Estados Unidos y que dura casi siete décadas».
Cuba denuncia el carácter criminal de estas medidas de agresión dirigidas a rendir por hambre y desesperación a toda la población cubana y a tratar de generar un colapso social, económico y político a escala nacional. Rechaza además la intención del gobierno de los Estados Unidos de construir un escenario de crisis humanitaria para justificar acciones más peligrosas, incluida una agresión militar contra Cuba.
De acuerdo con medios de prensa, la frase final del comunicado oficial de la Santa Sede sobre la visita de Rubio al Vaticano este jueves, afirma que se le trasladó la necesidad de trabajar incansablemente por la paz, también indica un método en el que el Papa insistió ante el secretario de Estado estadounidense: la única solución razonable es la resolución de conflictos mediante un diálogo auténtico entre las partes, para lo cual la Santa Sede siempre está dispuesta a colaborar. «En Cuba, por ejemplo, el endurecimiento del embargo impuesto por Trump y el propio Rubio, hijo de exiliados de la isla, ha provocado una crisis humanitaria que los obispos caribeños llevan meses denunciando».
Agrega la información que en 2014, Barack Obama y Raúl Castro anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas el 17 de diciembre, que no por casualidad coincidió con el cumpleaños de Francisco: «las delegaciones se habían reunido meses antes en completo secreto en el Vaticano, y fue el propio Parolin quien coordinó el acuerdo. Existen maneras menos crueles y más eficaces de afrontar las crisis».
Concluye que «El texto de la oración que el Papa recitará hoy en Pompeya dice, entre otras cosas: “Oh buena Madre, ten misericordia de nosotros… especialmente de nuestros enemigos y de tantos que se llaman cristianos, pero ofenden el amoroso Corazón de tu Hijo”».


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nelson guzmán baena dijo:
1
10 de mayo de 2026
10:02:55
Joseph Hancock dijo:
2
17 de mayo de 2026
15:16:34
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